<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850</id><updated>2012-01-22T14:58:40.359-03:00</updated><title type='text'>Monasterio Católico Bizantino de la Transfiguración de Cristo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>27</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-5844063070806069091</id><published>2010-05-14T13:14:00.003-03:00</published><updated>2010-05-22T20:35:18.431-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;Pentecostés:&lt;br /&gt;Descenso del Espíritu Santo,&lt;br /&gt;es la Fiesta de la Santísima Trinidad&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hieromonje Diego [Flamini&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;]&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5471162049588961234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 302px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/S-145YpZH9I/AAAAAAAAAP8/pyYTEECYmW0/s400/Trinity_icon.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Santísima Trinidad&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;¡&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;em&gt;Rey Celestial, Consolador,* Espíritu de la Verdad,* que estás en todo lugar y todo&lt;br /&gt;lo llenas.* Tesoro de Bienes y Dador de Vida,* ven y habita en nosotros,&lt;br /&gt;* y purifica, Oh Bueno, nuestras almas!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta gran solemnidad de la Iglesia tiene un inmenso significado para los cristianos: de acuerdo a lo que relatan las Sagradas Escrituras, con el descenso del Espíritu Santo - Dios - nace la Iglesia, Cuerpo de Cristo, construida sobre la Roca que es Cristo, y edificada por el Espíritu Santo. Ahora bien, para los cristianos, celebrar los misterios de Dios, no significa sólo recordarlos, o meditar en ellos, lo cual es bueno, sino que por medio de la Liturgia, esos misterios se hacen presentes ante nosotros, renovando para nuestro beneficio la presentación, la aparición de lo que se celebra delante de los que asistimos con el corazón arrepentido, gozoso, y con fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestra tradición bizantina, cuando celebramos el descenso del Espíritu Santo, vemos revelada a la Trinidad Santa por completo: Cristo, Nuestro Dios, nos había prometido que enviaría a otro Abogado delante del Padre. El Espíritu Bueno y Dador de Vida es, al decir de los Santos Padres, el Alma de la Iglesia, Cuerpo de Cristo; es el Alma de nuestra alma y Dador generosísimo de todo lo que poseemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vemos al ícono de la Santísima Trinidad, que recoge el relato del libro del Génesis, sobre la visita de los Tres Enviados que se presentaron ante Abraham y Sara, que sentados a la Mesa, comparten un cordero como alimento…Miramos otra vez, y comprendemos la invitación, ya no de Abraham y Sara, sino de los Tres que dialogan suavemente entre sí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ved a los hombres – dice el Padre- hambrientos y sedientos de Nuestro Amor Verdadero”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Padre, déjame ir a buscarlos – dice el Hijo, sentado en medio de los Dos – yo los llamaré vestido como ellos, y no tendrán miedo. Los rescataré con mi brazo fuerte. Mi regazo está lleno de tu Amor: los lavaré y los presentaré ante ti. No me apena alejarme de este Banquete, Oh Luz sin principio ni fin, porque Tú estás en Mí: volveré y beberé la Copa contigo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Déjame ir a Mí – dice el Espíritu – seré todo en todos, para que te confiesen en unidad. Gemiré desde ellos hacia Ti, y así serán según nuestro Amor, consustancial e indivisible. ¡Sea ésta la fuerza de los hombres bienaventurados!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bien, salid, Amados de mi Amor, sea vuestra Voluntad, que es la Mía”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Hijo, sin alejarse del Padre, viene a nosotros y nos dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo soy la Palabra del Padre, el Verbo de Dios, Dios verdadero de Dios verdadero: me ves en el centro porque soy Aquel en cuyas manos todo fue puesto. Estoy a la mesa como el que sirve, y lo que te ofrezco es mi Cuerpo y mi Sangre, mi corazón crucificado y resucitado ¿quieres comer de este manjar? Lava tus manos de sus malas obras, vístete de fiesta y de nuestra Gracia, para que no te avergüences al sentarte con nosotros, y que no acabes fuera del Banquete… Apresúrate, no tardes, que la Cena está servida: descálzate de tus pasos errados y ponte las sandalias del perdón, para que tu senda hasta la Mesa se aligere a cada paso; Ilumina tus pasos con la lámpara del Temor divino, así tendrás esperanza aún cuando pudieres tropezar. Ya mismo levántate, ponte la Túnica de la humildad, para que ninguna espina te enzarce en el recorrido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Ves a mi Padre?¿Lo conoces? Mi Rostro está vuelto hacia Él sin cesar, y no puedo ni quiero dejar de contemplarlo. Yo soy todo lo que es Él, soy la Palabra salida de Él, que es la Boca, y vuelta hacia Él como Alabanza eterna…para esto he bajado hasta ti, para que vengas Conmigo hasta Él, lo mires sin cesar y encuentres en sus ojos Casa y Alimento, Lumbre y Vestido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Ves al Espíritu Santo? Él también salió del Padre, es el Aliento, y todo lo que es mío, también es del Espíritu, Dios verdadero. Todo lo que Él toca, cobra Vida: deja que entre hasta la médula de tus huesos, y serás una nueva creatura, por nuestra triple Bondad: Cree en nosotros, y abre de par en par tus puertas. ¡corre hacia mis brazos, pequeño, imagen mía, y gózate en nuestra mutua semejanza eterna!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh Tres que sois Uno, entrad a mi pobre morada desprovista de bienes y dadme la Vida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh Uno que eres Tres, apiádate de mí, sálvame y llévame al Banquete de tu Luz!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-5844063070806069091?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/5844063070806069091/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=5844063070806069091' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/5844063070806069091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/5844063070806069091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2010/05/pentecostes-descenso-del-espiritu-santo.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/S-145YpZH9I/AAAAAAAAAP8/pyYTEECYmW0/s72-c/Trinity_icon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-819770622544779475</id><published>2009-12-25T02:40:00.003-03:00</published><updated>2009-12-25T02:57:34.803-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;Las premisas orientales de la teología patrística&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Pavel Evdokimov&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5419048552437174930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SzRT8nSc0pI/AAAAAAAAAPk/TQJwxut2PHY/s400/Jes%C3%BAs,+Hijo+de+Dios+Padre.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En su enseñanza sobre el conocimiento de Dios, los Padres orientales ante todo subrayan que el proyecto divino de la creación del hombre llevaba ya en germen la futura Encarnación del Verbo. La Creación y la Encarnación están así mutuamente implicadas; la una completa a la otra. Es por esto que para el Oriente la encarnación habría tenido lugar también fuera de la caída, como expresión del amor divino y término último de la comunión entre Dios y el hombre. El ícono de la Theotokos &lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; que tiene en sus brazos al Niño Jesús es justamente el ícono de la Encarnación, la “Eleúsa” &lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt;, ternura indecible entre lo divino y lo humano. También la concepción eucarística de la eclesiología profundiza el mismo misterio Encarnación-Comunión y muestra en la Iglesia el lugar de unión sustancial entre Dios y el hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para poder percibir este misterio, “el hombre –afirma S. Gregorio de Nisa- lleva en sí un cierto grado de conocimiento de Dios” &lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; y para responder al deseo divino – destaca S. Máximo el Confesor – “Dios ha puesto en el corazón humano el deseo de Dios” &lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt;. Es, entonces, en su misma naturaleza, creada a imagen de Dios, que el hombre está predestinado al conocimiento de Dios. ¿Cuál es el órgano de este conocimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Oriente distingue entre la razón y su diferenciación discursiva hasta el infinito, dirigida hacia lo múltiple y los opuestos, por una parte, y la inteligencia, la superación de los opuestos y la integración intuitiva hasta la unidad y el uno, por la otra. Evagrio no repara sólo en la diferencia de grado: “la inteligencia reside en el corazón, el pensamiento en el cerebro” &lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt;. Este es verdaderamente un principio escriturístico, ya que los hebreos del tiempo del Antiguo Testamento pensaban con el corazón: corazón en el sentido bíblico, centro metafísico del ser humano, sede de la inteligencia y del &lt;em&gt;nus&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt;. De hecho, no es una negación del pensamiento discursivo, sino el reconocimiento de sus límites que postula su integración en la “inteligencia renovada en Cristo” de la que habla S. Pablo. El Oriente nunca ha cultivado la autonomía de la razón natural – lumen naturale rationalis. Dios, en su Revelación, al volverse hacia el hombre obra una transfiguración de su espíritu. El conocimiento de Dios, también la natural, es siempre carismático. Según Orígenes, la gracia de la &lt;em&gt;Theoría&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt; eleva a todo hombre por encima de sí mismo &lt;strong&gt;(8)&lt;/strong&gt;. Los eslavófilos lo llaman “conocimiento vivo”, conocimiento-vida, conocimiento-amor y comunión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Ellos siguen la patrística oriental, que ignora la distinción entre una “vía del amor” y una “vía del conocimiento”. Normalmente, el verdadero conocimiento es siempre caritativo y el amor es siempre intelectivo, los dos culminan en un solo acto indivisiblemente caritativo e intelectivo. Es por esto que el gran principio del hesicasmo invita a hacer descender la inteligencia al corazón, para que la totalidad de las facultades del espíritu humano, sobreelevada e iluminada por la gracia, realice un cara a cara con los misterios de Dios, lo que implica la exclusión de todo concepto o imagen mental susceptible de interponerse entre el “corazón-espíritu” u “ojo del corazón” y el Creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El pecado original, ante todo, ha separado la razón, del corazón; la gnoseología, de la axiología, lo que ha falseado la facultad de discernimiento y de valoración. Este estado de perversión ontológica reclama un acto de profunda mutación del ser – metánoia- y eso es precisamente el acto de fe. Es necesario subrayar con fuerza su aspecto existencial y experiencial, que explica porqué la fe, en Oriente, nunca se defina en términos de adhesión intelectual, sino dependa de una mutación total del ser humano por la “evidencia” o la “certeza” pascaliana vivida en una cierta “experiencia de lo Trascendente”. San Máximo precisa: “yo llamo experiencia al saber mismo en acto que sucede más allá de todo concepto…, la participación en el objeto que se revela más allá de todo pensamiento” &lt;strong&gt;(9)&lt;/strong&gt;. Es un símil conocimiento contemplativo por participación que constituye según los Padres una verdadera &lt;em&gt;Theognosía&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;(10)&lt;/strong&gt;. Teologizar equivale a traducir en términos teológicos la comunión con Dios, e exponer su contenido. La teología implica ciertamente un elemento doctrinal, el kerigma, la didascalia y la catequesis, pero, más profundamente, la Iglesia cultiva la linfa del conocimiento, escuchando a sus santos y Padres, alimentándose en su experiencia del Espíritu Santo, en su coloquio con el Verbo, y a este mismo Verbo ofrece a todos en su liturgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Como muestra el título del tratado del Pseudo Dionisio el Areopagita &lt;em&gt;Perì mystikés theologías&lt;/em&gt; (Sobre la teología mística), teología mística significa, en oposición a todo conocimiento cerebral, teología del misterio que no se conoce si no es por revelación de parte de Dios y por participación receptiva de parte del hombre. La trascendencia de Dios nos enseña que Aquel no pude ser conocido desde el exterior, que no se puede nunca ir hacia Él, sino partiendo desde Él mismo, que encontrándose ya en Él, que siendo tocados por su proximidad, afectados por sus energías deificantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La lucha dogmática por la Verdad, en el tiempo de los concilios ecuménicos, no consistía en defender ningún conocimiento formal destacado de la economía de la salvación, sino buscar el precisar una vía salvadora eminentemente práctica, respondiendo a cuestiones de vida o muerte. Una teología tal, llevando simplemente una propedéutica de enseñanza y una cultura, aparece ante todo, y en su misma aspiración, como una vía experimental de la unión con Dios. Se comprende mejor en esta luz la definición orante de la teología dada por Evagrio: “si oras verdaderamente eres teólogo, y si eres teólogo orarás verdaderamente” &lt;strong&gt;(11)&lt;/strong&gt;. Es una vía contemplativa, generadora de unidad y que se aparece en su naturaleza en el misterio eucarístico, consumación eucarística de la Palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;De este modo, en el espíritu de los Padres la teología se erige en ministerio carismático, ya que “nadie puede saber qué es Dios, si no es Dios mismo el que se lo enseña”; “No existe otro modo de saber quien es Dios, que el vivir en Él”. “Hablar de Dios es una gran cosa, pero es más preferible entonces purificarse en Dios”, dice S. Gregorio Nacianceno &lt;strong&gt;(12)&lt;/strong&gt;. El tropario de Nona lo afirma a su modo: “Entre los dos ladrones, tu cruz apareció como una balanza de justicia, que hundió a uno en el infierno bajo el peso de su blasfemia, al otro aliviando el peso de sus pecados por conocer la verdadera teología”. El buen ladrón es teólogo, él tiene la experiencia inmediata de Dios, lo ha reconocido y le ha dirigido su oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La vocación teológica invita a superar la suficiencia puramente enciclopédica, ya que ella no es una competencia de la razón natural, sino que se enraíza en la luz del Verbo. En su iniciación, los Padres muestran la ascesis como la parte preliminar del arte teológico y la oración como un “estado” –&lt;em&gt;katástasis&lt;/em&gt;- de la inteligencia, una receptividad orante abierta a la Revelación fulgurante de lo Trascendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; La que da a luz a Dios, &lt;em&gt;Deípara&lt;/em&gt;, usualmente se utiliza la expresión “Madre de Dios”, que carece de la misma precisión dogmática e intensidad espiritual y emotiva (N. de T.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; Del verbo &lt;em&gt;eleeo&lt;/em&gt;, La que se apiada, la que tiene ternura (N. de T.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; GREGORIO DE NISA, &lt;em&gt;De beatudinibus&lt;/em&gt;, Oratio 6: PG 44,1269 BC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt; MÁXIMO EL CONFESOR, &lt;em&gt;Ambiguorum Liber&lt;/em&gt;: PG F 91, 1312 AB.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Centuriae gnosticae&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; En griego, espíritu, intelecto, usualmente trascripto &lt;em&gt;noûs&lt;/em&gt; (N. de T.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt; Del griego &lt;em&gt;Theo-oría&lt;/em&gt;, visión de Dios (N. de T.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(8)&lt;/strong&gt; ORÍGENES, &lt;em&gt;Contra Celsum&lt;/em&gt;, 7,42: PG 11,1481 C; 44:1484 C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(9)&lt;/strong&gt; MÁXIMO EL CONFESOR, &lt;em&gt;Quaestiones ad Thalassium&lt;/em&gt;, Quaest. 60: PG 90, 624 A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(10)&lt;/strong&gt; Conocimiento de Dios, comprensión de lo divino (N. de T.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(11)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;De oratione&lt;/em&gt;, 60&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(12)&lt;/strong&gt; GREGORIO NACIANCENO, &lt;em&gt;Orationes&lt;/em&gt;, Or. 32,12: PG 36,188.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Extracto de &lt;em&gt;Lo Spirito Santo nella tradizione ortodossa&lt;/em&gt;, Edizione Paoline, Roma, 1983. Traducción del italiano de hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-819770622544779475?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/819770622544779475/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=819770622544779475' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/819770622544779475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/819770622544779475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/12/las-premisas-orientales-de-la-teologia.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SzRT8nSc0pI/AAAAAAAAAPk/TQJwxut2PHY/s72-c/Jes%C3%BAs,+Hijo+de+Dios+Padre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-5733756500903228372</id><published>2009-12-10T23:26:00.004-03:00</published><updated>2009-12-11T00:29:38.004-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#3333ff;"&gt;Valoración de las fuentes desde la autenticidad&lt;br /&gt;y la organica progressio,&lt;br /&gt;con referencia especial a las Iglesias originadas&lt;br /&gt;a partir de la eparquía de Mukachevo*&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Cyril Vasil’ SJ&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413806427899970626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SyG0Qzm0REI/AAAAAAAAAPc/lbMgsXokx5M/s400/Icon.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Iconostasio de la catedral de Uzhhorod (Eparquía de Mukachevo)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Sumario:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;§1. Introducción. §2. Autenticidad y “organica progressio”. §3. Las Iglesias originadas a partir de la eparquía de Mukachevo. §4. Breve síntesis histórica de los principales tipos de fuentes y de algunas fuentes canónicas de la eparquía de Mukachevo, y de otras eparquías generadas a partir de ella.§5. Observaciones de síntesis. §6. Conclusión.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;§1. Introducción.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;JUAN PABLO II en la Constitución Apostólica “&lt;em&gt;Sacri Canones&lt;/em&gt;”, con la cual ha sido promulgado el &lt;em&gt;Codex Canonum Ecclesiarum Orientalum&lt;/em&gt; (CCEO) afirma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“(...) el presente código confía al derecho particular de las Iglesias &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt; todo lo que no es considerado necesario para el bien común de todas las Iglesias orientales. En relación a esto, es nuestra intención que cuantos tienen potestad legislativa en cada una de las Iglesias &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt; las provean lo más pronto posible de normas particulares, teniendo presente las tradiciones del rito propio, como también las disposiciones del concilio Vaticano II” &lt;strong&gt;(1).&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La promulgación del CCEO, acompañada por estas palabras del Pontífice ha puesto de relieve para todas las Iglesias &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt; la urgente necesidad de la especificación y promulgación del derecho particular, conforme a sus tradiciones, y adaptado a las necesidades de los tiempos. Las múltiples referencias del mismo CCEO al &lt;em&gt;ius particular&lt;/em&gt;, representan, ya bien un signo de estima y respeto por parte del Supremo Legislador hacia cada una de las Iglesias, ya bien una invitación a la profundización y a una nueva valorización de la propia tradición canónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Obviamente la investigación, el estudio y la valoración de las fuentes y de las normas del derecho particular en su perspectiva histórica y en su relación con el CCEO, constituyen una condición &lt;em&gt;sine qua non&lt;/em&gt; del tan deseado trabajo legislativo que deberán desarrollar las autoridades competentes “lo más pronto posible” &lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;§2. Autenticidad y “organica progressio”.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la valoración de las fuentes podemos distinguir dos aspectos, mencionados también en el título de este aporte: autenticidad y &lt;em&gt;organica progressio&lt;/em&gt;. El término autenticidad en nuestro contexto de las fuentes canónicas, contiene diversos matices de significado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Hablamos de autenticidad de una fuente en cuanto esta conserva seguridad de origen, es decir que la fuente que nos ha llegado en verdad corresponde a la autoridad a la que se la atribuye. De las fuentes auténticas distinguimos las falsas, o pseudos-documentos, atribuidos a una persona inexistente, no pertinente o promulgado por alguien desprovisto de competencia y de autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Autenticidad de una fuente puede significar también que nos ha llegado el texto no corrompido, no modificado, un texto original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Una fuente auténtica podemos entender también como una fuente canónica elaborada en el contexto en el cual es aplicada, y no simplemente aceptada de otro ambiente legislativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Una fuente auténtica, o más bien “una auténtica fuente” del derecho podemos llamar al documento que ha sido emanado con un claro intento legislativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Más difícil es la definición de lo que sería la&lt;em&gt; organica progressio&lt;/em&gt; – un término utilizado en el decreto conciliar &lt;em&gt;Orientalium Ecclesiarum&lt;/em&gt; n. 6: “Todos los orientales saben con toda certeza que pueden siempre y deben conservar sus legítimos ritos y su disciplina, y que no se deben introducir mutaciones, sino por razón del propio &lt;em&gt;progreso orgánico&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Del texto y del contexto se evidencia que forma parte del progreso orgánico lo que en los ritos y en la disciplina corresponde a las “antiguas tradiciones”, mientras que se entienden como extrañas al progreso orgánico las cosas introducidas en contraste con tales tradiciones. Obviamente, toda valoración de correspondencia de una costumbre, de un rito o de una disciplina con el progreso orgánico lleva en sí ya un criterio, un discernimiento, una elección, la objetividad por la que a su vez es también verificada. Discutible es también la definición de las “antiguas tradiciones”. A menudo surgen las siguientes preguntas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- ¿qué cosa forma parte de las “antiguas tradiciones”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- ¿Cuánto tiempo hacia atrás se debe considerar en la tradición para poder hacer un evaluación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- ¿Hay algún punto preciso de la historia, hay algún modelo histórico, hay alguna época que puede o debe ser considerada como ideal, como un modelo de evaluación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- ¿Quién elige dicho modelo y dicho momento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para algunos las antiguas tradiciones son aquellas que corresponden al período de la Iglesia indivisa del primer milenio. Otros consideran como antiguas tradiciones los ritos y normas que mayormente corresponden a los ritos y normas existentes en el período de las diversas uniones de las que han nacido algunas Iglesias orientales católicas – y que son comunes a las contrapartes ortodoxas de dichas Iglesias. Pero en el contexto de nuestras Iglesias orientales católicas además están los llamados “tradicionalistas”, los que se atienen a los ritos litúrgicos y a las diversas características de la disciplina eclesiástica correspondientes al siglo XIX o a la primera mitad del siglo XX ,y están marcados por un claro y fuerte influjo de los ritos y de la disciplina de la Iglesia latina, mientras que son señalados como “progresistas”, los que quieren restaurar los ritos y las disciplinas señalados como “más orientales”. Como vemos, en la valoración de las fuentes elaboradas en la historia de cada Iglesia se deben distinguir muchos puntos y muchas circunstancias. Tal trabajo requiere, por tanto, no sólo el conocimiento material de las fuentes, - una cosa ya de por sí difícil – sino que necesita también de la capacidad de contextualización de su origen, de la motivación de la su emisión, es decir, de la valoración de su autenticidad y de su correspondencia con el criterio del progreso orgánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para la elaboración de este último criterio podemos apoyarnos en las indicaciones del magisterio y de la eclesiología postconciliares. Un punto de referencia para la valoración de las fuentes históricas de las Iglesias orientales católicas y para la elaboración sucesiva de las normas del derecho particular podría ser también el n. 3 de las normas elaboradas por la Facultad de Derecho Canónico Oriental del Pontificio Instituto Oriental, y que han sido indicadas para el proceso de reconocimiento del derecho canónico oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En este número, titulado “El Código debe ser oriental” han sido establecidos algunos principios – pensados originalmente para sustentar una mayor “orientalidad” del Código Común Oriental, pero &lt;em&gt;mutatis mutandis&lt;/em&gt; son aplicables también a la valoración y reelaboración de las normas del derecho particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Inspirándose en estos principios podemos decir que también hoy, en el proceso de la revaloración de las fuentes de derecho particular y de su introducción en la producción normativa de las Iglesias orientales católicas, se podría aplicar los siguientes principios o criterios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;– no considerar el Código latino, y en consecuencia también las fuentes latinas y/o de inspiración latina, como base automática e indiscutida para la elaboración del propio derecho particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;– El derecho particular debería codificar aquellas sugerencias de la autoridad suprema de la Iglesia que se encuentran, ya sea en los documentos conciliares y en la sucesiva legislación universal en la medida que respectan a las Iglesias orientales católicas (por ej. El Directorio Ecuménico), ya sea en los documentos, encíclicas, cartas apostólicas, instrucciones etc., dirigidas exclusivamente a las Iglesias Orientales Católicas. Entre estos últimos representa un modelo la &lt;em&gt;Instrucción para la aplicación de las prescripciones litúrgicas&lt;/em&gt; del CCEO emanada por la Congregación para las Iglesias Orientales el 6 enero de 1996.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;– La inspiración para la valoración de las fuentes y para la producción normativa debe ser tomada de las normas de los Concilios Orientales, de las diversas colecciones orientales, católicas y no-católicas, de los usos y costumbres orientales, especialmente aquellas que tienen una larga difusión en Oriente y que expresan mejor el espíritu oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;– La valoración de las fuentes y el proceso de elaboración de las nuevas normas particulares llevará probablemente también a la revisión de la validez y a la consideración de la oportunidad de conservar o de corregir sustancialmente algunas leyes y costumbres, promulgadas o introducidas tal vez en un tiempo histórico determinado o por determinadas circunstancias, pero ya no conformes a las exigencias del tiempo actual. En este proceso será necesario superar diversas contradicciones y dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;– En la eventual aplicación de una ley latina, no se debe considerar su aplicabilidad “ipso facto”, sino siempre debe ser valorada a la luz del modo de pensar y de actuar de los orientales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;§3. Las Iglesias originadas a partir de la eparquía de Mukachevo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El derecho canónico actual usa para cada una de las Iglesias católicas orientales el título de &lt;em&gt;ecclesiae sui iuris&lt;/em&gt;. El uso de este término y la distinción de cada una de las “Iglesias &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt;” es históricamente reciente. El desarrollo de este concepto canónico y sus peripecias desde el punto de vista del rol de la etnicidad en la formación de las Iglesias sui iuris de tradición bizantina en Europa central, lo hemos abordado en la conferencia &lt;em&gt;Etnicidad de las Iglesias sui iuris&lt;/em&gt; &lt;em&gt;y Anuario Pontificio&lt;/em&gt; llevada a cabo durante nuestro encuentro en Košice hace dos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Hoy podemos simplemente partir del hecho que en el Anuario Pontificio de los últimos años entre las Iglesias de tradición bizantina en la región de los Cárpatos son enumeradas la Iglesia ucrania, rumana, rutena, húngara y eslovaca. Estas Iglesias han nacido y se han desarrollado en circunstancias históricas muy similares, así pues, tienen en común algunas partes de su historia, a veces de manera casi inseparable. La Iglesia ucrania y la Iglesia rumana en el curso de últimos años han alcanzado el rango de Iglesias arzobispales mayores, y por tanto se encuentran en una situación específica y privilegiada respecto del derecho particular y de la posibilidad de la producción normativa. Por lo que atañe, en cambio, a las tres últimas Iglesias, es decir la rutena, la húngara y la eslovaca, el concepto mismo de su identidad jurídica no está tal vez todavía suficiente y distintamente desarrollado. De hecho, estas tres Iglesias, desde el punto de vista de la constitución institucional y jerárquica, todavía hoy se encuentran en la nebulosa de “otras Iglesias &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Estas Iglesias, encontrándose en el pasado en el Reino de Hungría, por un largo período de su historia fueron parte de una estructura jerárquica común y compartían la misma suerte. El criterio étnico o territorial - en el sentido de los límites estatales actuales o del moderno concepto de nación – no puede siempre reflejar la complejidad de la historia de la Iglesia católica de rito bizantino de esta parte de Europa, en la cual por siglos han vivido los fieles de estas tres Iglesias actuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Dado que de la situación actual de la Iglesia húngara y de la Iglesia rutena se hablará en otras intervenciones, por razones prácticas de nuestra presentación – aunque partiendo de una valoración de algunas fuentes que se entiende que son comunes - se orientará, en cierto sentido, en función y en vista de sólo una de las tres iglesias antes mencionadas, que es precisamente la Iglesia &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt; eslovaca, o sea la que se encuentra en el territorio de la actual República de Eslovaquia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el estudio de este tipo, en lo que respecta a la terminología usada, parece preferible evitar el uso anacrónico de los términos con significado étnico, para no atribuir a las épocas precedentes nuestro concepto moderno de “nación”, nacido en los albores del siglo XIX. De hecho, para todo el período anterior a 1646 (Unión de Uzhhorod), hablaremos más bien de “Iglesia oriental”, “rito oriental”, “fieles de rito oriental”; para el período posterior a dicha fecha, hemos usado el término técnico “Iglesia greco-católica”, “fieles de rito bizantino”, o sea “greco-católicos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;§4. Breve síntesis histórica de los principales tipos de fuentes y de algunas fuentes canónicas de la eparquía de Mukachevo, y de otras eparquías generadas por ella.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Investigando y escrutando las fuentes canónicas de la Iglesia &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt; eslovaca, en su encuadre histórico, hemos notado que su formación ocurría a veces en la forma de un acto premeditado, con el fin de regular la vida de la Iglesia en determinadas condiciones históricas y locales, otras veces se trataba más bien de diversas clases de reacciones espontáneas y naturales, cuyas definiciones jurídicas oscilan entre tradición, consenso común y ley consuetudinaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Por eso, el objeto primario de la investigación y de la valoración de las fuentes debe ser el estudio y el análisis de los actos oficiales y legislativos emitidos por la autoridad competente, que miraban a la estabilización de la nueva realidad jurídica. En un segundo plano, se debe prestar atención también a los actos de la praxis ordinaria canónica de dicha Iglesia, para poder evaluar completamente las fuentes que la misma Iglesia en una época determinada de su historia ha considerado suyas y vinculantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Más allá de las disposiciones de los Sumos Pontífices relativas a la Iglesia en cuestión, que han sido ya recogidas y publicadas en la serie &lt;em&gt;Codificación Canónica Oriental&lt;/em&gt;, en el recorrido cronológico distinguimos otras provisiones canónicas en los siguientes grupos según su proveniencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Las decisiones de los sínodos eparquiales o congresos de sacerdotes y obispos que son relativos a la materia canónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Las disposiciones oficiales de los obispos de carácter canónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Las cartas circulares de los obispos y sus ordenamientos de carácter canónico-pastoral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- La costumbre reconocida, o al menos no impedida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- El acercamiento práctico a la tradición canónica de la Iglesia oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- El uso de las fuentes pertenecientes a la tradición común de la Iglesia católica, o sea, &lt;em&gt;per analogiam&lt;/em&gt;, el uso de las fuentes y de la praxis de la Iglesia latina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- La aplicación de las normas canónicas, o también de la praxis canónica, según la Iglesia metropolitana de Esztergom/Ostrihom, de la cual la eparquía de Mukachevo, y más tarde también otras eparquías generadas por ella, fue sufragánea por un período.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- La aplicación de las normas canónicas, o también de la praxis canónica de otras Iglesias &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt; orientales, sobre todo de la Iglesia ucrania. Para la periodización histórica de la investigación sobre las fuentes hemos elegido los siguientes criterios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Primer período: desde los inicios hasta la Unión de Uzhhorod (863-1646).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Segundo período: desde la Unión de Uzhhorod hasta la erección de la eparquía de Prešov (1646-1818).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Tercer período: desde la fundación de la eparquía de Prešov hasta nuestros tiempos (1818-2006).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La Iglesia greco-católica en Eslovaquia en su conciencia se considera espontáneamente heredera directa y contínua del ideal llamado “modelo cirilo-metodiano”. Este modelo se basa en tres puntos principales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;1. La espiritualidad oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;2. La liturgia en la lengua viva del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;3. La unión con la Sede Apostólica Romana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Por un período muy largo estuvo en vigor una especie de “lugar común”, según el cual este modelo no se había demostrado jamás como válido y vital. Las iglesias ortodoxas sostenían que no era posible mantener la fidelidad a la espiritualidad y liturgia orientales estando en unión con la Sede Apostólica. En cambio, por parte de la Iglesia latina, en el pasado, algunas veces se consideraba más oportuno subrayar la unidad de la Iglesia también por medio de una cierta uniformidad espiritual y litúrgica. Las nuevas investigaciones históricas están sacando a la luz las pruebas que confirmarían la idea propuesta por algunos autores, según los cuales el modelo cirilo-metodiano, no obstante las difíciles circunstancias históricas, se ha conservado siempre íntegro y vital, y que esto ha ocurrido en parte en la misma zona geográfica que nos interesa, es decir en el arco de los Cárpatos que comprenden también la Eslovaquia oriental. Tal hecho pone de relieve la importancia de la experiencia histórica de la Iglesia que ha vivido y vive en el territorio antedicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Partiendo, por lo tanto, de los albores del cristianismo oriental en estas partes de Europa, vemos que en este primer período, las bases de la estructura eclesiológica y de las fuentes canónicas está ya puestas por la obra canónica de san Metodio, representada sobre todo por la traducción del así llamado &lt;em&gt;Nomocanon&lt;/em&gt;, o en verdad, &lt;em&gt;Syntagma de Metodio&lt;/em&gt;. El &lt;em&gt;Syntagma de Metodio&lt;/em&gt; representa un ejemplo de la adaptación de las colecciones canónicas bizantinas conforme a las exigencias de la naciente Iglesia eslava, y los motivos de las abreviaciones y de las modificaciones aportadas por Metodio al &lt;em&gt;Syntagma&lt;/em&gt; son sobre todo pastorales. La obra jurídica de Metodio ha tenido influjo en los tiempos que le siguieron, en mérito al desarrollo canónico entre los otros pueblos eslavos, sobre todo entre los Búlgaros y Rusos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Otro suceso de cierto relieve está representado por la presencia ocasional de obispos griegos en el Reino húngaro, a menudo itinerantes, que se une al testimonio de la vitalidad de la Iglesia oriental representada en la legislación civil y eclesiástica húngara de los siglos XI y XII, documentada, por ejemplo, en el Sínodo de Sabolc en el 1092 y por las leyes del rey Coloman. Dicha legislación atendía, por ejemplo, las normas sobre los ayunos, la introducción de algunas fiestas orientales y la reglamentación del matrimonio o del celibato del clero, en el espíritu de las normas del Concilio Trullano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Durante los siglos XIV-XV a lo largo del arco de los Cárpatos ocurrió un flujo migratorio, mejor conocido como la colonización valaco-rutena. Después de la extinción de la dinastía real húngara de los Arpad, y especialmente con la llegada de los Anjou al trono, la fe cirilo-metodiana fue disminuyendo progresivamente, pero al mismo tiempo comenzó a resurgir bajo la tutela del derecho valaco. Mientras que antes esta fe estaba administrada junto al rito latino, la aplicación del así llamado derecho valaco en la vida social y económica de las regiones de los Cárpatos ayudó a organizar y “redefinir” la Iglesia oriental en este territorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En este período colocamos, entonces, las primeras expresiones de la actividad canónica, representadas por la descripción de los derechos y deberes, y de los modos de proceder de los obispos, de los protopresbíteros y de los párrocos, de las visitas pastorales a las parroquias, de la nómina de los párrocos y su ejercicio de jurisdicción, de los Congresos de sacerdotes y del sínodo eparquial, etc. La Iglesia oriental desde entonces comenzó a salir cada vez más al descubierto, transformándose en una realidad distinta e independiente, ya sea en la vida eclesiástica, social, como también en la canónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Dicho proceso evolutivo fue oficialmente sancionado por medio de la Unión de Uzhhorod, ocurrida en 1646, inicio fundamental para la Iglesia eslovaca greco-católica. La unión oficial de 63 sacerdotes, iniciada con los monjes basilianos Petrovič y Kosovicky junto con el obispo de Eger, Jakušič, constituye un concreto punto de partida histórico-canónico. Las condiciones solicitadas por los orientales en el momento de la Unión se refieren a tres campos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- &lt;em&gt;litúrgico&lt;/em&gt; – es decir el derecho de mantener inalterado el propio rito,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- &lt;em&gt;canónico-administrativo&lt;/em&gt;, respecto de la libre elección del obispo y, por fin&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- &lt;em&gt;social&lt;/em&gt;, respecto de las inmunidades del clero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Mientras que para la parte litúrgica no surgen problemas, la segunda y la tercera condición, presentarán por largo tempo una serie de problemas relativos a las cuestiones eclesiásticas y sociales. Después de la Unión de Uzhhorod hasta la erección de la eparquía de Presov (1646-1818), se confirmó la vitalidad de la Iglesia greco-católica, que partiendo de las dificultades iniciales del período post-unionístico, por medio de una dura prueba en la difícil relación con la Iglesia latina local, logró encontrar su independencia jurídica y socio-cultural, insertándose en el cuadro eclesiástico del antiguo Reino húngaro con iguales derechos que la Iglesia latina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Un personaje de particular relieve está representado por el obispo DE CAMILLIS y su múltiple actividad, que por medio de los diversos “sínodos”, restableció la vacilante Unión y erradicó diversos abusos en la vida del clero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Entre los sínodos el más importante estuvo el convocado en Szatmar en 1690, cuyo decreto está integrado por un conjunto de recomendaciones y órdenes articuladas en 20 puntos o cánones. Por otra parte, De Camillis aseguró, por medio del así llamado &lt;em&gt;Diploma Leopoldiano&lt;/em&gt; del 23 agosto 1692, una posición social estable para el clero y su igualdad sustancial con el clero latino. Después de dicho importante personaje, la atención se deposita sobre las relaciones entre la Iglesia greco-católica y la latina, cuyas tensiones se reflejan inevitablemente también en campo canónico y jurídico. Constatamos, por una parte, el deseo de los obispos latinos de Eger de someter completamente a la Iglesia greco-católica, mientras que esta última buscaba mantener una independencia propia, recurriendo a las autoridades superiores, y tratando esta problemática en los diversos sínodos. Un punto de particular atención es la aceptación, en el 1727, de los decretos del Sínodo Provincial de Zamošč, acaecido en Ucrania 7 años antes. El proceso multiforme de la creciente auto-conciencia de la Iglesia greco-católica concluyó con la erección canónica de la eparquía de Mukachevo, sucedida el 19 de septiembre de 1771, y sancionada con la bula “&lt;em&gt;Eximia Regalium&lt;/em&gt;” de CLEMENTE XIV. La primera actividad canónica relevante, después de dicha fundación, está representada por el Sínodo de Viena de 1773 que se desarrolló en 19 sesiones tratando el problema de los libros litúrgicos, de las fiestas eclesiásticas y de otras varias cuestiones disciplinarias referidas a los fieles de rito oriental en Hungría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La importancia de ese Sínodo consiste en el hecho que sus decisiones, superando los confines de una sola eparquía, vinculan igualmente a todos los greco-católicos en el Reino húngaro; las líneas pastorales y administrativas tomadas en este sínodo regulan la vida de la Iglesia greco-católica durante otro siglo y medio, es decir hasta el colapso del impero Austro-Húngaro ocurrido en 1918.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El segundo momento importante, interpretable en un estricto sentido canónico, está representado por la &lt;em&gt;Resolutio&lt;/em&gt; imperial de 1814, seguido luego por diversos acuerdos entre los jerarcas orientales y latinos, por medio de los cuales se reconfirmaron, también por un punto de vista del derecho civil y eclesiástico, algunos principios de convivencia entre los dos ritos, geográficamente insertos en el Reino húngaro. La aplicación práctica de algunas normas elaboradas perdura así hasta hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En 1818 fue fundada la eparquía de Prešov, cuya fundación fue sancionada por medio de la bula pontificia &lt;em&gt;Relata semper&lt;/em&gt;. Los fenómenos que mayormente atañen a la vida religiosa en el siglo XIX, son, por una parte la profundización y la mejora del trabajo pastoral realizado por el clero greco-católico, y por la otra, el surgimiento de un influjo latinizante en varios aspectos de la vida eclesiástica de la Iglesia greco-católica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Por un lado, diversos documentos de esta época registran una constante y contínua dificultad en las relaciones interrituales (o en la actual terminología inter-eclesiales) entre greco-católicos y latinos; al mismo tiempo surge una actitud difícil y contradictoria de la Iglesia greco-católica en sus relación con la latina, desarrollando una especie de &lt;em&gt;imitatio&lt;/em&gt;, sobre todo en el campo canónico-administrativo; por ejemplo, la tendencia a abandonar el uso de los caracteres cirílicos, o también, un cambio en la vestimenta de los sacerdotes de rito bizantino, más asimilable a los co-hermanos “romanos”, etc. La nueva situación territorial que se creó después del final de la Primera Guerra Mundial, tuvo sus efectos también en las relaciones de la vida de la Iglesia oriental. La disolución del impero Austro-Húngaro provocó el nacimiento de los estados nacionales, y el territorio de las eparquías de Mukachevo y Prešov quedó dividido entre Checoslovaquia y Hungría. La cuestión de los límites influenció también el aspecto étnico, y el inicio de la así llamada “eslovaquización de la Iglesia greco-católica”, se puede y se debe colocar en el contexto de un redescubrimiento de la identidad nacional del pueblo eslovaco. Esta acción no ha sido siempre bien comprendida e interpretada por las autoridades eclesiásticas y por la mayor parte del clero, que continuaron percibiendo la identidad de la Iglesia greco-católica en total superposición con el valor étnico de la palabra ruteno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;A nivel canónico, la Iglesia greco-católica por medio del sínodo de Uzhhorod de 1921, sancionó el uso del CIC latino mientras que en Prešov fue convocado, en 1927, un Sínodo para resolver tanto problemas prácticos ligados con el desempeño de las escuelas eclesiásticas, como los que hacían a la vida espiritual y pastoral. Dicho Sínodo resultó importante por varias razones: es el primer congreso en el que han sido publicados y conservados los decretos por escrito; por primera vez los laicos formaron parte de un Sínodo; las directivas espirituales y pastorales dirigidas tanto al clero como a los fieles constituyen un precioso patrimonio para toda la eparquía, que habría de ayudar enormemente a la Iglesia a sobrevivir el período más oscuro de su liquidación y martirio. Este período comenzó en 1945 con la anexión forzada del territorio de la Rus’ de Subcarpacia por parte de la Unión Soviética. El aparato comunista, tanto en la Rus’ de Subcarpacia como en Eslovaquia, en una clara política antirreligiosa, centró sus ataques con respecto a la Iglesia greco-católica. Después del asesinato del obispo de Mukachevo TEODOR ROMŽA el 1 de noviembre de 1947, y a continuación de una fuerte campaña propagandista pro-ortodoxa, el 28 agosto 1949 la Iglesia greco-católica fue suprimida violentamente en la Rus’ de Subcarpacia. Estos hechos hicieron prever la entonces futura suerte de la Iglesia greco-católica también en Eslovaquia. De hecho, después de la liquidación de las órdenes religiosas, ocurrida la noche del 14 abril de 1950, con la internación de todos los religiosos de Checoslovaquia, el 28 abril los representantes del gobierno, del Consejo nacional ucranio y de los así llamados “comitentes” convocaron en Prešov una suerte de pseudosínodo, proclamando el retorno a la ortodoxia. El mismo día fue puesto en prisión tanto el obispo GOJDIČ, como su auxiliar HOPKO. En 1951, GOJDIČ fue condenado, por medio de un proceso digno de la peor farsa, y murió el 17 Julio de 1960 en la prisión de Leopoldov. Su auxiliar, nunca condenado oficialmente, pasó trece años en prisión (1950-63), y luego desde 1963 hasta 1968 fue internado en Osek, en Bohemia. La Iglesia greco-católica fue puesta fuera de la ley, privada de todos los derechos, privada de todos los bienes, entregados sistemáticamente a la Iglesia ortodoxa. Los sacerdotes fueron puestos ante una única alternativa, la de pasar a la ortodoxia, o bien terminar en prisión o la deportación junto con sus familias. Un deshielo político temporario sucedido en 1968 en Checoslovaquia permitió a la Iglesia greco-católica hacer algunos pasos para su nueva legitimación. Millares de fieles comenzaron a enviar peticiones a las instituciones estatales para la salida a la luz de la Iglesia greco-católica, decenas de sacerdotes deportados comenzaron a volver a Eslovaquia y algunas parroquias &lt;em&gt;via facti&lt;/em&gt; tenían un trabajo pastoral. Como respuesta a estas peticiones, el 13 junio de 1968 el gobierno emanó un decreto, por el cual se “permitió” la actividad de la Iglesia greco-católica. La invasión de los ejércitos del “Pacto de Varsovia” marcó el inicio del fin de las reformas democráticas, comenzadas en la primavera del ‘68. La legalización y reorganización de la Iglesia greco-católica fue prácticamente uno de los pocos resultados duraderos del breve deshielo político del año 1968, seguido por otros veinte años de severo y limitativo régimen antirreligioso..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Después de 18 años de persecución, y encontrándose en un espacio restringido a causa del régimen socialista, la Iglesia greco-católica en Eslovaquia no siguió en este período desarrollando y profundizando el propio derecho particular de modo suficiente y eficaz. En el período siguiente a 1989, con la caída de la ideología comunista, vemos en cambio, un certero reemprendimiento de la vida eclesial en todos los campos, pero la brevedad del período transcurrido impide una valoración más profunda. Para conocer y valorar mejor el devenir canónico-administrativo de la eparquía de Prešov en el veintenio 1969-1989 tenemos prácticamente como única fuente oficial las circulares de la curia eparquial. También por esta fuente, de todos modos, podemos notar al menos un deseo de una reconstrucción parcial de la Iglesia y de sus tradiciones; La revolución histórica ocurrida en 1989, que llevó al régimen comunista a un colapso irrevocable, también implicó un cambio notable en la vida de la Iglesia greco-católica. El gobierno de la República Eslovaca sancionó la ilegalidad del proceso ocurrido en 1950 en perjuicio de la Iglesia greco-católica y, junto con ello, también declaró la nulidad de cualquier expropiación obrada por acciones ilegales y antihumanas del gobierno precedente. Después de decenios de actividad prohibida o limitada, actualmente la Iglesia greco-católica en Eslovaquia en los últimos 16 años puede finalmente desarrollarse libremente y dedicarse mejor al trabajo pastoral que le espera. Un ejemplo de este nuevo acercamiento está representado por los estatutos de los consejos pastorales y económicos, emitidos en 1992, que son un intento de reestablecer, también desde un punto de vista canónico, las bases del derecho particular de la Iglesia greco-católica en Eslovaquia. Es un recorrido tal vez aún lleno de dudas e interrogantes, abierto a cambios futuros y quizás próximos. La situación canónica de la Iglesia eslovaca ha sido modificada a posteriori, con la erección del nuevo Exarcado Apostólico de Košice nacido en 1997, por la separación de su territorio del de la eparquía de Prešov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En su momento, su nacimiento fue considerado como un primer paso hacia la sistemación más completa y digna de la Iglesia greco-católica en Eslovaquia, y a la vez como una solución de algunas dificultades de carácter personal en el ámbito de la eparquía de Prešov. Después de nueve años de existencia, éste ha demostrado su vitalidad, funcionalidad y su innegable contribución a la renovación espiritual, litúrgica y pastoral de la Iglesia greco-católica en Eslovaquia. Dadas sus características numéricas y el estado de compleción de sus estructuras institucionales y pastorales, ya no se ven las razones por las cuales no deba ser elevado al rango de eparquía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La actual distinción entre una eparquía (la de Prešov) y un exarcado (el de Košice) no está justificada por ninguna razón de carácter demográfico, histórico, institucional o administrativo, y puede crear una incomprensión entre los fieles de esta Iglesia. Una solución obvia a tal inconveniente se presenta en la elevación del Exarcado Apostólico de Košice al rango de eparquía. Dada la extensión territorial desproporcionada de la eparquía de Prešov (cubre toda Eslovaquia a excepción de la región de Košice), se vislumbra para más adelante la necesidad del desmembramiento de la eparquía de Presov, por la creación de una nueva eparquía con sede probablemente en Bratislava, cuya extensión territorial comprenda toda Eslovaquia, a excepción de la región de Košice (actual Exarcado Apostólico de Košice) y de la región de Prešov (que permanecería así como territorio de la eparquía de Prešov).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La actual existencia de dos unidades eclesiásticas orientales independientes y no ligadas entre sí, crea un prejuicio jurídico sobre el estado real de la Iglesia greco-católica en Eslovaquia. ¿Puede considerarse una Iglesia &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt;, una Iglesia que está compuesta por dos entidades eclesiales sin ningún vínculo interno entre sí y con el Jerarca que la preside? La situación pastoral y demográfica de la Iglesia greco-católica en Eslovaquia debería encontrar una expresión también en la adecuación de las estructuras jerárquicas respectivas. En este contexto, se presenta como justificada la petición de elevación de la Iglesia greco-católica al rango de Iglesia Metropolitana &lt;em&gt;sui iuris&lt;/em&gt;. En Eslovaquia actualmente existen ya dos metropolías de la Iglesia latina. La elevación de la Iglesia greco-católica al rango metropolitano sería considerada un signo inequívoco de la &lt;em&gt;pari dignitas Ecclesiarum&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;§5. Observaciones de síntesis.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Una parte de este deseado y esperado desarrollo coincide con la revisión, rearticulación y aprobación del derecho particular de esta Iglesia por parte de las autoridades competentes. La condición preliminar para este trabajo consiste en la investigación de las fuentes canónicas de esta Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Si al inicio de esta contribución habíamos trazado algunas líneas para la valoración de la autenticidad de las fuentes y de su correspondencia con el progreso orgánico, retomando, podemos decir que entre las fuentes canónicas de la historia de las eparquías, de las eparquías de Mukachevo, Prešov y Kosice, encontramos representadas todas las posibles tipologías. Basta recordar que el primer documento relevante sobre las fundación de la eparquía de Mukachevo atribuido al duque Koriatovič, fechado en 1360, es de hecho un documento falso del siglo XVI &lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt;, mientras que el que corresponde a la fundación y &lt;em&gt;stauropegia &lt;/em&gt;de otro centro importante, el de Hrušov, y que conocemos como el primer documento que se refiere explícitamente a una estructura eclesiástica oriental concreta y de materia canónica, nos ha llegado interpolado y modificado &lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Sobre la misma Unión de Uzhhorod de 1646 no existe un documento directo, sino sólo una carta posterior a 1652, de algunos archidiáconos en la cual describen el desarrollo de la Unión, y las condiciones bajo las cuales ha sido aceptada. Por cuanto respecta a las fuentes de origen local y de origen de fuera de la Iglesia en cuestión, vemos que encontramos superposiciones. Por ejemplo, los artículos del sínodo eparquial convocado por el obispo De Camillis en 1690 en Szatmar representan una fuente local, mientras que la aceptación de la normativa del sínodo de Zamošč en 1727 fue hecha bajo la presión del obispo latino de Eger, sin que los representantes de la jerarquía y del clero de Mukachevo hayan tomado parte en el Sínodo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Una auténtica fuente de derecho representa, en cambio, el Sínodo de Viena del 1773, o bien, el Sínodo de Prešov del 1927, convocados y llevados a cabo con la clara intención de elaborar una normativa canónica vinculante. Por cuanto respecta a la diversa tipología de la proveniencia de las fuentes, en el ámbito de cada categoría, y la valoración de la contribución de cada fuente en el progreso orgánico de la Iglesia oriental en cuestión, vemos una gran variedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Las decisiones de los sínodos eparquiales o congresos de sacerdotes y obispos, a veces tocaban la materia canónica de modo tangencial, y a menudo estaban dirigidas a la solución de problemas concretos de carácter práctico. En algunos casos, las decisiones de algunos sínodos eparquiales hoy serían consideradas más bien contrarias al progreso orgánico. Ciertamente podremos enumerar entre estos al sínodo de Uzhhorod de 1921 que propiciaba una aplicación automática del CIC’17 también en la Iglesia Oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Las disposiciones oficiales de carácter canónico de los obispos, sus cartas circulares y sus ordenamientos de carácter canónico-pastoral, también reflejan la orientación general de cada uno de los obispos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Obviamente, tales cartas están estudiadas caso por caso, pero podemos, de todos modos, encontrar algunos aspectos generales. Algunos obispos, como Bačinsky o Gaganec han sido siempre propiciadores de la normativa más “oriental”, otros, como por ej. Paňkovič o Tóth se inclinaban más a la aplicación de la normativa latina, y, por lo tanto, extraña al progreso orgánico de nuestras Iglesias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- La costumbre reconocida o al menos no obstaculizada, es de por sí una expresión del progreso orgánico, en cuanto nace de la sensibilidad de los mismos fieles, representa, por lo tanto, el &lt;em&gt;sensus fidelium&lt;/em&gt;. Por otra parte hoy estamos bien al corriente del hecho que también las opiniones y las tradiciones de la “base” de la Iglesia no son inmunes ante las modas, a las manipulaciones o a las distorsiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- El acercamiento práctico a la tradición canónica de la Iglesia oriental se nota más en el pasado que en los últimos dos siglos. De hecho, son más numerosas las referencias a los sacri canoni en los documentos de los siglos XVI y XVII que en las épocas sucesivas. Esto refleja el hecho que desde el siglo XVIII la formación del clero y especialmente de los cuadros dirigentes de nuestra Iglesia greco-católica se daba en los centros académicos latinos en los cuales la formación canónica oriental no formaba parte del programa escolástico. Así, vemos que en el tiempo en que el canonista rumano José Papp Szilagyi había ya compuesto su &lt;em&gt;Enchiridion&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt; sobre la base de los &lt;em&gt;sacri canoni&lt;/em&gt; de las Iglesias orientales, el canónico de Presov, Alexander Duchnovič, publicó su Corpus iuris &lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; fundado sobre las clásicas colecciones latinas &lt;em&gt;Corpus iuris canonicus&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- Mucho más frecuente es el uso de las fuentes pertenecientes a la tradición común de la Iglesia Católica, o mejor, el uso de las fuentes y de la praxis de la Iglesia latina. Esto ocurre a menudo por medio de la aplicación de las normas canónicas, o bien de la praxis canónica, según la Iglesia metropolitana de Esztergom/Ostrihom, de la cual la eparquía de Mukachevo, y más tarde también otras eparquías generadas por ella, fueron sufragáneas suyas durante un período &lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;- La aplicación de las normas canónicas, o bien de la praxis canónica de las otras Iglesias &lt;em&gt;sui iuris &lt;/em&gt;orientales, sobre todo de la Iglesia ucrania es un fenómeno muy frecuente para la eparquía de Mukachevo y las Iglesias originadas por ella. Esto se explica simplemente por el hecho de la vecindad lingüística, geográfica y sobre todo gracias a un sentido de pertenencia a un &lt;em&gt;commonwealth&lt;/em&gt; “greco-católico”. Dicha ósmosis de las normas canónicas no ha afectado, sin embargo, la clara distinción jurisdiccional y jerárquica existente entre las Iglesias respectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;No es posible en esta breve presentación entrar más en detalle de la descripción y valoración de cada una de las fuentes de las eparquías de Mukachevo, Prešov y Košice. Creemos, sin embargo, que el primer resultado, aunque parcial, sobre las vías de revisión del derecho particular de la Iglesia greco-católica en Eslovaquia, se puede obtener poniendo en evaluación los resultados del excursus histórico con los cánones del CCEO referidos al derecho particular. Confrontando cada uno de los cánones del CCEO respectivos al derecho particular con los resultados de la investigación histórica, se obtiene, por una parte, un primer esbozo del derecho particular de la Iglesia greco-católica en las eparquías de Mukachevo, Prešov y Košice, y por otra, un cuadro orientativo de las lagunas del derecho particular de la Iglesia en examen, evaluadas según las exigencias del CCEO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La comparación de los aspectos de esta evaluación resultará útil, y también necesaria, para la Iglesia greco-católica eslovaca, a fin de encaminar el proceso de la codificación de su derecho particular, proceso que todos, junto con el Santo Padre, le auguramos pueda iniciarse “lo más pronto posible y teniendo presente las tradiciones del rito propio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;§6. Conclusión.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El análisis de los 115 cánones en los cuales se hace referencia al derecho particular, en el caso de la Iglesia greco-católica eslovaca nos hace llegar a algunas conclusiones: la Iglesia greco-católica posee, para 41 de sus cánones, algunas fuentes o normativas más o menos explícitas; para los demás 74 cánones no se encuentra un derecho particular. Los 41 cánones observados atañen, sobre todo, al campo de los sacramentos y de la vida del clero en sus diversos aspectos: párrocos y parroquias, educación del clero, derechos de los &lt;em&gt;protopresbyteri&lt;/em&gt;, etc.; para los restantes cánones hay grandes lagunas en los campos del derecho procesal, de la normativa de administración de bienes eclesiásticos, y en el campo de la vida religiosa. Estas faltantes encuentran una explicación a la luz de las dificultades objetivas que la Iglesia greco-católica ha debido afrontar a lo largo de su historia, constreñida a pensar sólo en términos prácticos y pastorales; la urgencia cotidiana no ha permitido la construcción jurídica y canónica de una normativa particular para campos más complejos y con resonancias ético-políticas. No resta, en fin, más que desearle a la Iglesia greco-católica en Eslovaquia, que teniendo presente a las grandes figuras de su historia (canonistas como San METODIO, los organizadores DE CAMILLIS, BAČINSKY y GAGANEC, y el mártir y pastor PAVOL GOJDIČ y BAZIL HOPKO), encuentre lo antes posible modos para llenar las lagunas de su derecho particular, al menos las de más acuciantes necesidad que hemos mencionado anteriormente, y también, que sean revalorizadas en modo orgánico sus fuentes canónicas, herencia preciosa e inalienable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;*&lt;/strong&gt; Comunicación presentada con ocasión del Simposio Canonistico: “&lt;em&gt;Derecho particular en el sistema del CCEO. Aspectos teoréticos y producción normativa de las Iglesias orientales católicas&lt;/em&gt;”, Roma, Pontificio Instituto Oriental, 28-30 abril 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; JUAN PABLO II, Constitución Apostólica “&lt;em&gt;Sacri Canones&lt;/em&gt;” (18 de octubre de 1990), que promulgó el &lt;em&gt;Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium&lt;/em&gt;, en AAS 82 (1990),1033-1044. Texto italiano citado por el &lt;em&gt;Enchiridion Vaticanum&lt;/em&gt;, vol. 12, Bolonia 1992, 415.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Ibid&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; Los historiadores del período a menudo tomaban como punto de referencia la carta depositada en el archivo del capítulo de Bratislava; según esta carta, Koriatovič en el año 1360 había fundado “para la salvación de su alma” un monasterio otorgado a los monjes bizantino-eslavos. Nuevas y ulteriores investigaciones de historiadores como ALEXEJ PETROV y ANTON HODINKA contradicen el contenido de esta carta, demostrando que Koriatovič habría llegado a Mukachevo recién en 1397. La carta es probablemente un &lt;em&gt;falsum&lt;/em&gt; fechable a fines del siglo XVI, con el fin de demostrar el derecho del monasterio en la posesión de ciertos terrenos. Cf. PETROV A., &lt;em&gt;Drevnijšija gramoty po istorii karpatorusskoj cerkvi los jerarquii&lt;/em&gt; &lt;em&gt;1391-1498&lt;/em&gt;, Praga 1930.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt; En este caso se trata de una carta del patriarca constantinopolitano Antonio, del 14 de Agosto de 1391, emanada a pedido de los duques rumanos BALICZA y DRAG, respecto del monasterio de Hruševo. La carta se ha conservado entre los manuscritos de la Biblioteca de Viena Nr. XLVII y Nr. XLVIII, entre los protocolos del sínodo patriarcal de Constantinopla del período 1315-1402 y utilizada para su edición crítica por F. MIKLOSICH; ved. MIKLOSICH F., &lt;em&gt;Acta patriarchatus Constantinopolitani&lt;/em&gt;, vol. 2, Vindobonæ 1860, 156- 157. La carta está citada también por MICHELE LUČKAJ, uno de los autores clásicos de la historiografía religiosa de la eparquía de Mukachevo, que recoge sin embargo el texto latino en la traducción y confirma que fue hecha por el rey Vladislao II el 14 de mayo de 1494. Cf. LUČKAJ M., &lt;em&gt;Historia Carpato-Ruthenorum&lt;/em&gt;, en &lt;em&gt;Naukovyj Zbirnyk Muzeju Ukrajinskoj Kuľtury u Svydnyku&lt;/em&gt; (NZMUK), vol. 14, SPN, Bratislava - Prešov 1986, 97- 99. Además, A. PETROV ha publicado el texto de la carta en la versión original griega, traducida luego a la lengua rusa del mismo autor, y en la versión latina recogida por el decreto ante nominado del rey VLADISLAO II. PETROV A., &lt;em&gt;Drevnijšija gramoty po istorii karpatorusskoj cerkvi los jerarquii 1391-1498&lt;/em&gt;, Praga 1930, 109-111; 151-155. De hecho A. PETROV, confrontando el texto original griego con el latino, tradicionalmente reportado por la historiografía religiosa húngara y eslava, ha descubierto que la variante latina no corresponde literalmente a la griega, sino al contrario, presenta diversos cambios en sus puntos fundamentales. Las diversidades de carácter canónico son las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;a) en la “traducción” latina no se usa nunca la palabra &lt;em&gt;stauropegion&lt;/em&gt;, que en cambio propiamente es la palabra clave del documento griego y el núcleo del pedido de los benefactores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;b) en el texto griego el superior del antedicho monasterio es denominado tres veces con el importante título de exarcos, es decir “exarca patriarcal”. El texto latino en cambio usa solo un término genérico abbas, o prior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;c) El texto griego cita la elección del higúmeno-exarca en los siguientes términos: después de la muerte del exarca actual, el nuevo higúmeno del monasterio y exarca debe ser electo por los benefactores DRAG y BALICZA con el consejo de los monjes. El texto latino en cambio dice que a la elección deben acudir “&lt;em&gt;omnes fratres espirituales tunc et Balicza ac Drag mester cum omnibus hominibus parvis et magnis, en dictis pertinentiis residentibus ac congregatis aperte, ut ita congregati Priorem eligant&lt;/em&gt;”. Petrov observa que en el Oriente cristiano sucedía a veces este tipo de elección, pero sólo cuando se trataba de elegir un obispo y no los superiores de un monasterio. La explicación de este cambio en el texto griego sugiere la idea que el “traductor” en el 1494, por medio de la confirmación real, quería asegurar al superior del monasterio de Hruševo la misma dignidad que le corresponde a un obispo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;d) Al mismo fin habría sido manipulada también otra parte del texto griego, es decir la usada tradicionalmente en las cartas de concesión de &lt;em&gt;stauropegia&lt;/em&gt;, donde se dice que no sólo las iglesias consagradas por el exarca, sino también todas las otras, consagradas por el obispo local, reciben un derecho de stauropegia. Diversamente, el texto latino reporta una frase poco clara: “&lt;em&gt;Si quis nostrorum subditorum archiepiscopus aut episcopus en dicto monasterio aut pertinentiis eiusdem inveniretur, quod eiusmodi dicto Priori esset en adiutorium&lt;/em&gt;” Algunos autores, partiendo del texto latino, explican el término “&lt;em&gt;adiutorium&lt;/em&gt;”, utilizadoo por el obispo respecto del higúmeno, como un empeño preciso del obispo para ordenar diáconos y sacerdotes a pedido del higúmeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;e) En dicho escenario jurídico, localizado geográficamente en la región de Hruševo, entre el higúmeno de Hruševo y el obispo de Mukachevo, podemos inferir con éxito que, mientras que la carta griega patriarcal habla sólo de jurisdicción eclesiástica del higúmeno-exarca, el texto latino manipulado se preocupa mayormente de subrayar también su derecho “&lt;em&gt;super omnes proventus abbatiæ praedictæ&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt; PAPP SZILAGYI J., &lt;em&gt;Enchiridion iuris Ecclesiae Orientales Catholicae&lt;/em&gt;, Magno Varadini 1862.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; DUCHNOVIČ A., &lt;em&gt;Corpus iuris en compendio exhibens jus canonicum&lt;/em&gt;, 2 vol., Eperjessini 1847.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt; Una confirmación de esto se encuentra en la carta circular del obispo TÓTH del 30 de septiembre de 1880 donde dice explícitamente: “&lt;em&gt;Hanc Synodi Strigoniensis dispositionem respective indulgentiam omni suo vigor etiam en nuestra Eperjesiensi Diocesi tanto magis gaudere oportet, quia Diocesis nostra Archi-Diocesi Strigoniensi, arctiori vinculo hierarchico iuncta est, et Decreta Concilii Strigoniensis 1858. cum influxu denati Eppi et procuradorum Capituli huius lata per Diocesim publicada sunt&lt;/em&gt;”; cfr. &lt;em&gt;La carta circular del 30 de septiembre 1880&lt;/em&gt;, Nr. 3066, del Archivo parroquial de Zdoba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Aparecido en &lt;em&gt;Iura Orientalia&lt;/em&gt; III, 2007, págs. 140-154. Traducción del italiano de hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-5733756500903228372?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/5733756500903228372/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=5733756500903228372' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/5733756500903228372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/5733756500903228372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/12/valoracion-de-las-fuentes-desde-la.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SyG0Qzm0REI/AAAAAAAAAPc/lbMgsXokx5M/s72-c/Icon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-17802954008244944</id><published>2009-12-01T23:57:00.004-03:00</published><updated>2009-12-02T00:18:18.802-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Un mártir de la Fe en el mundo de hoy:&lt;br /&gt;el Padre Daniel Sysoiev&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;“&lt;em&gt;Si tú quieres ver muchos milagros,&lt;br /&gt;debes hacerte misionero o mártir&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;P. Daniil&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5410468301769586722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 393px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SxXYQSt8uCI/AAAAAAAAAPM/qzBM-M6n6v4/s400/Martir.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;P. Daniil Sysoiev&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;A continuación, ofrecemos la autobiografía y una entrevista realizada al P. Daniil Sysoiev, sacerdote moscovita que se dedicaba a la evangelización entre los musulmanes, así como entre personas que profesaban otras creencias y filosofías, y que fue asesinado a quemarropa a manos de un enmascarado&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Autobiografía del P. Daniil Sysoiev&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Yo, sacerdote Daniil Alekséievich Sysoiev, nací el 12 de enero de 1974, en Moscú en una familia de maestros y artistas. Mi padre, sacerdote Aleksei Nikoláievich Sysoiev, es ahora rector de la iglesia de S. Juan el Teólogo, en el Gimnasium Clásico Ortodoxo en Ianesevo, y también es clérigo de la iglesia de los santos Pedro y Pablo en Iasenevo. Mi madre, Ana Midkhatóvna Amirova, enseña catecismo en dicha escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Fui dignificado por el Bautismo on el 31 de Octubre de 1977, en la iglesia de la Trinidad Vivificante en las colinas de Vorobyovy por el P. Eugenio. Desde aquel entonces fuimos parroquianos asiduos de la iglesia de San Nicolás el Taumaturgo en Kuznetsky Sloboda. Más tarde concurrimos a la pequeña catedral del monasterio Donskoi, la iglesia de la Deposición de la Veste en Shabolovka. Cuando mi padre era sacristán en la iglesia de la Decapitación de San Juan Bautista, lo ayudaba en el altar y cantaba en el coro. En el verano de 1988, colaboré en los trabajos de restauración del renovado monasterio de Optina. Cuando comenzó la restauración de la iglesia de todos los santos en el antiguo monasterio de Novoalekséiev, canté en el coro de allí y su rector, el P. Artémii Vladimiróv, recomendó que entrara en el Seminario Teológico de Moscú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Tras completar la escuela secundaria en 1991, entré al Seminario Teológico de Moscú. Mientras estudiaba, cumplí la obediencia de coreuta y de director de un coro mixto. El 19 de diciembre de 1994, su Eminencia, el Obispo Rostislav de Magadan y Chukotka, me ordenó lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El 22 de enero de 1995, me case con Iulia Mikhailovna Brykina. El sacramento del matrimonio fue celebrado en la iglesia de San Juan el Teólogo por el sacerdote Dionisii Pozdniaev. El mismo año nació mi primera hija, Justina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El 13 de mayo de 1995, su Eminencia, el obispo Evgenii de Verey, me ordenó de diácono. Me gradué con las mejores calificaciones de mi clase en el Seminario Teológico de Moscú el 14 de Junio de 1995, y me suscribí al curso por correspondencia de la Academia Teológica de Moscú, de la que me recibí en 2000. El 9 de Junio de 2000, el consejo de la Academia Teológica de Moscú aprobó mi tesis, “&lt;em&gt;Antropología y Análisis de los Adventistas del Séptimo Día y de la Sociedad Atalaya&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Tras la graduación del Seminario, por un decreto patriarcal, fui designado como clérigo de la iglesia de la Dormición de la Toda-Santa Madre de Dios en Gonchary, la Metojía Búlgara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Desde Septiembre de 1995, enseñé la Ley de Dios en las clases para adultos en el Gimnasium Clásico Ortodoxo en Ianesevo. El 24 de mayo de 2000, el Departamento de Educación Religiosa y Catequesis me otorgó una carta de recomendación por mi enseñanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Desde agosto de 1996, con la bendición de su Santidad el Patriarca, realicé conferencias bíblicas misioneras in la Metojía Patriarcal Kriutitsy dirigidas a gente que había sufrido al influencia de las sectas y el ocultismo. Comencé mi trabajo en el Centro de Rehabilitación de San Juan de Kronstadt, dirigido por el Hieromonje Anatoly (Berestov), desde su creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En 1999, con la bendición de su Santidad el Patriarca, publiqué mi libro “&lt;em&gt;La Crónica de los Principios&lt;/em&gt;”, dedicado a la defensa de la doctrina patrística de la creación, en la Casa Editorial del monasterio Srétensky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En 2000 me gradué en Academia Teológica de Moscú de Candidato de Teología. En 2001 fui ordenado sacerdote. Ese mismo año nació mi segunda hija, Dorofeya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Ejercí mi ministerio en la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en Yasenevo en Moscú. Fui secretario del Centro misionero-educativo &lt;em&gt;Shestodnev&lt;/em&gt;’ y fui miembro del centro de rehabilitación de víctimas de cultos totalitarios y movimientos pseudo-religiosos llamado San Juan de Kronstadt. Soy autor del libro ”&lt;em&gt;La Crónica de los Principios&lt;/em&gt;” (Moscú, 1999), editor de la antología “&lt;em&gt;Hexaemeron versus Evolución&lt;/em&gt;” (Moscú, 2000) y la antología “Revelación Divina y Ciencia Contemporánea”. He publicado alrededor de una decena de artículos sobre la creación y temas relativos a las sectas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;* * * * *&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Debido a su enérgica actividad misionera y sus polémicas con los musulmanes, a menudo ha sido criticado por los musulmanes y recibió amenazas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El 19 de Noviembre de 2009, fue herido de muerte en las adyacencias de la iglesia del Profeta Daniel (de acuerdo a otros informes, dentro de la misma iglesia) por dos tiros de pistola. Los asesinos, que estaban encapuchados, huyeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El P. Daniil, deja una esposa y tres hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El P. Daniil Sysoiev es el rector de la iglesia del Sto. Apóstol Tomás y fundador de una creciente comunidad en honor del Profeta Daniil. Nos encontramos con él con ocasión de la apertura del centro misionero dedicado en honor del Sto. Apóstol Tomás. Olga Kurova conversó con el P. Daniel.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;— &lt;em&gt;P. Daniil la ocasión de nuestro encuentro es la apertura de un centro misionero. Es evidente que esto ha implicado un enorme esfuerzo de preparación. Por favor, cuéntenos cómo empezó todo&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;— Para remontarnos al mismo comienzo, debemos ir a 1993, cuando yo hacía trabajo misionero en la calle. Y desde agosto de 1996, cuando con la bendición de su Santidad el Patriarca, oficialmente me hice cargo de las conferencias bíblicas en la Metojía Patriarcal Krutitsy. Estas conferencias estaban dirigidas primeramente a convertir protestantes. Más tarde, aparecieron más y más ocultistas y víctimas de distintos “magos”. Y por último, dirigí mi trabajo misional entre los musulmanes. De este modo, nuestro centro está abierto a las víctimas de los paranormales, y a los jóvenes que quieren aprender los rudimentos del cristianismo, así como los de otra fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;— &lt;em&gt;¿Cuáles han sido sus logros?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;— No hace mucho, hemos consagrado una iglesia en honor del Sto. Apóstol Tomás. Un gran templo misional en honor del Profeta Daniel con una capilla de Sto. Tomás Apóstol está en construcción ahora mismo. Esta capilla ya está en funciones, por el momento como su propia iglesia. Uno de nuestros logros ha sido la conversión de no cristianos, en su mayoría, no-rusos. El distrito de Kantemirovskiy en Moscú, donde está ubicada la iglesia, es un distrito con diferentes comunidades de emigrantes. Aún más, es un sitio donde muchas sectas tienen una gran actividad. Cerca de la iglesia hay un gran centro Mormón, y en la zona hay bautistas, adventistas, y ocultistas. Pero no había ortodoxos hasta hace bastante poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Abrimos una escuela de catequesis sobre los rudimentos del cristianismo. Cada cinco semanas, damos un curso de cinco conferencias catequéticas para los que quieren bautizarse o sólo quieren saber más sobre el cristianismo. Una comunidad de Tátaros Ortodoxos ya está funcionando en la iglesia y la Agencia de Información “San Ajmet” ha comenzado su actividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En breve, planeamos tener una casa abierta: pondremos avisos por todo el distrito diciendo que todos aquellos que lo deseen, pueden venir y hacerle la pregunta que quieran al sacerdote. Más adelante, queremos hacer esas jornadas cada tres meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;También trabajamos con la juventud. Junto a nuestro templo está la Universidad de Ingeniería y Física de Moscú. Lo curioso es que fuimos los primeros en celebrar “molebens” (Oficio de Súplica) antes de los exámenes de los estudiantes. Los molebens antes del comienzo del año lectivo ya se han hecho tradición en todas las iglesias ortodoxas, aunque el período de exámenes es muy estresante para los estudiantes. En general los estudiantes no pasan de encender velas. De todos modos, celebramos molebens antes de los exámenes, después de la Liturgia, e invitamos a los estudiantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;— &lt;em&gt;¿Cómo puede hacer todo lo que hace Ud. Solo? ¿Tiene asistentes, alguna clase de grupo de ayudantes?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;— Sí, tenemos un grupo de ayudantes; en realidad se formó en la Metojía Patriarcal Krutitsy. Además está la Comunidad Ortodoxa Tátara, que existe desde 2003. Y ciertamente muchos distintos cristianos de diversas naciones toman parte en la misión. Después de la fiesta de la Teofanía de Nuestro Señor esperamos abrir cursos de misión. Tal vez, más adelante crearemos un instituto misional a partir de ellos, y prepararemos misioneros del Evangelio. Habrá toda clase de tipos de prédica: en la calle, en la universidad. Vamos a privar a los sectarios de su arma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;— &lt;em&gt;¿Y cómo trabaja con las comunidades de emigrantes? Por ejemplo, los Azeríes que viven cerca de Kantemirovskaya, ¿cómo hace para entrar en su comunidad? ¿Cómo hace para poder hablarles?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;— No puedo decir nada sobre la comunidad de Azeríes, porque todavía no he formado contactos entre ellos. Pero puedo hablar mucho de la comunidad de emigrados tátaros. Cada tanto aparezco por el Centro Cultural, y he ido a Kazán. Los Tártaros son el tercer grupo nacional en Moscú. Y nuestro trabajo ha sido bastante exitoso: los tátaros, en especial los jóvenes, se están hacienda cristianos. Desde 2003 he celebrado molebens “para la conversión de los extraviados” en lengua tátara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Nuestra tarea consiste en derribar las barreras que existen entre las culturas de diferentes nacionalidades que les impiden abrazar la Ortodoxia. La novedad de que la Ortodoxia es la fe universal, a la que están llamada todas las naciones, todavía es motivo de escándalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;— &lt;em&gt;¿Cómo debería un verdadero joven misionero dirigirse al hablar a alguien de la misma edad?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;— El misionero debería ser el que empiece la conversación sobre Dios, o entonces de misionero no tiene nada. Pero al mismo tiempo, debe evaluar sobriamente su grado de conocimiento y su desempeño. Debe saber las respuestas a las preguntas básicas que sus contrapartes normalmente hacen sobre el cristianismo. Debe recordar que el ataque es la mejor forma de defensa. Nunca debe dudar al decir qué el que tiene razón es él y los otros son los equivocados. No es necesario inclinarse y arrastrarse ante cada uno que lo escucha. Pero al mismo tiempo, no debe herir el orgullo de alguien, con el fin de demostrar su razón. Cristo murió por todos. Uno debe recordar que es necesario respetar a las personas, no sus errores. Debe rechazarse toda falsedad, pero debe amarse al hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Es difícil para un adolescente ir contra el conjunto, transformarse en la oveja negra, pero es esencial tener esa intrepidez. Hace tiempo, cuando era joven, yo consideraba prestigioso ser distinto de los demás. Creo que debemos restaurar esa tradición. La oveja negra es una animal noble. Un verdadero cristiano debe recordar eso. Y si no tiene el valor, debe pedirle ayuda a Dios. Un joven misionero debe estar preparado para el hecho de que sus palabras despierten escándalo e indignación. Pero no debemos tener miedo de eso. ¿Se dio cuenta que cuando lee la Biblia suele sentirse incómodo? ¡El libro comienza juzgarlo a uno! Y eso no significa que haya que hacer a un lado a la Verdad. El mismo Señor dijo: Malditos seáis, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Otro error que puede tentar a un misionero es el intento de dirigir la misión a un grupo definido de personas. Aparece la misión para niños, para la juventud…Muchos jóvenes inteligentes y profundos no la aceptan. ¿Por qué es así? Esto es porque cuando hablamos a los jóvenes usando su propio lenguaje, como condescendiendo con ellos, los fijamos en ese nivel. Pero nosotros debemos elevarlos, hacerlos que alcancen la sabiduría, y no dejarlos al nivel que ellos que ellos ya han probablemente rebasado. Es mejor hablarles a los niños como si fueran adultos. ¿Recuerdan a Makarevich cantando de un modo muy cristiano “No tiene importancia ser tomado a menos por un mundo voluble”? Eso debería ser un estímulo no sólo para los misioneros, sino para todos los cristianos ortodoxos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y ciertamente no debemos olvidar la oración y el ir a la iglesia, porque a veces un enfoque misionero incorrecto puede obnubilarlo tanto que no ora o no va a la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y debemos ir a la iglesia todos los domingos porque Cristo nos dio este mandamiento: seis días son para ti, y el séptimo es para el Señor Dios. El puede mandarnos que devolvamos parte del tiempo como nuestro sacrificio. Y una segunda cosa: debemos recordar nuestro Soberano Celestial, y Nuestra Patria Celestial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Si le parece verlo así, todos los cristianos son terroristas. Somos miembros de un ejército rebelde, que está en armas contra el Príncipe de este mundo (el Diablo). Las iglesias son los centros de aprovisionamiento. Allí obtenemos la información de nuestro cuerpo gobernante: las claves (Nuevo testamento), los refuerzos (Santa Comunión), y obtenemos apoyo mediante la comunicación mutua. Manejamos toda clase de trucos para cometer actos terroristas contra el príncipe de este mundo, es decir, aprendemos a hacer el bien. Obviamente si un agente del Santo Reino esquiva acercarse a los cuarteles, y no se mantiene en contacto con el centro de comando, puede fácilmente perderse, perder su poder, y caer en la batalla. De acuerdo alas reglas de la Iglesia, alguien que sin causa suficiente pasa tres domingos sin presenciar la Divina Liturgia, queda privado de la Comunión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;A menudo, los que no concurren a la iglesia suelen cansarse muy rápido. Si alguien piensa que dormirá el domingo para completar lo que le faltó el resto de la semana en vez de concurrir a la Liturgia, pronto comprenderá que el sueño del domingo no le trae el placer esperado. Puedes comer un carnero entero, y aún así quedar con hambre, puedes dormir veinticuatro horas, y aún así sentirte cansado. Si Dios no te da la fuerza, nunca lo encontrarás en otra parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Si estás enamorado de alguien, constantemente quieres ver a la amada, comunicarte con ella. ¿Acaso no tienes la capacidad para concurrir a una cita? El cristianismo está construido sobre el amor entre Dios y el hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Es muy importante no buscar justificativos si te pierdes de participar en un Oficio. Podemos encontrar mil justificativos, pero esto va a empeorar las cosas. Es necesario luchar contra el pecado sin tregua, con la pereza. Los cristianos son seres de otra clase. Hay Homo Sapiens y Homo Cristianus. Los cristianos deben comunicarse con sus pares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;— &lt;em&gt;¿Por qué los cristianos tienen una naturaleza distinta?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;— Un cristiano es una persona más la fuerza divina dada en el Bautismo. Un no-cristiano es simplemente una persona, además de estar esclavizada por el diablo. O bien el Espíritu Santo está en tu corazón, o el diablo está en tu corazón. ¿Puede ver la diferencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;— &lt;em&gt;Cada cual ha hecho su camino a la iglesia. Pero como misionero Ud. Debe tener algunas historias asombrosas sobre conversiones.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;— ¿Por qué ir lejos? Hay un miembro de nuestra parroquia, Tatiana Imranovna, mi ayudante más cercana. Ella se convirtió del Islam al ocultismo, y de allí, habiendo encontrado cosas desagradables que la asustaron, pasó a la Ortodoxia. Ella llegó a Cristo, al principio solo como un modo de rescate. Luego comenzó a concurrir a la iglesia. Y cuanto más cerca de la Iglesia estaba ella, peor era el trato condenatorio recibido de sus padres. Es extraño – en cuanto peor la trataban, pero les iba. Por ejemplo, la maldecían, le arrojaban fuera los íconos, y la misma noche su casa se quemó. Este es un ejemplo de cómo Dios protege a los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Hay también casos de curaciones milagrosas. Una vez los padres de una criatura, pentecostales, vinieron a mí. Habían llevado al niño a ver a toda clase de “psíquicos”. Como resultado, la criatura tenía fiebre de 39 C desde hacía tres meses. Nada servía. Lo bautizamos muy solemnemente en el Liturgia Bautismal. Se puso de pie, con debilidad, pero mostraba interés por todo. Le dimos la Santa Comunión y se fueron a casa. Se durmió, y cuando despertó su temperatura era de 36,6 C. Desde aquel entonces, ha estado años sin estar enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Muy a menudo pasa que todo se le explica a alguien. Él está de acuerdo con su mente, pero no lo acepta con su corazón. Pero tu rezas por Él, y Él cambia. Siempre pasa que luego de un moleben por el retorno de los descarriados mucha gente viene a bautizarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;De modo que si tú quieres ver muchos milagros, debes hacerte misionero o mártir. Dicen que si quieres ungir a alguien con myro, primero debes ponerlo en tus manos y olerlo tu mismo, y sólo luego ungir a la otra persona. Esto es lo mismo. Si quieres contarle a otro acerca del poder de Dios, debes sentir tú primero el poder de Dios en ti mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Publicado en &lt;a href="http://www.pravmir.com/"&gt;http://www.pravmir.com/&lt;/a&gt; (sitio web de la Iglesia Ortodoxa Rusa). Traducción del inglés de hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-17802954008244944?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/17802954008244944/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=17802954008244944' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/17802954008244944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/17802954008244944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/12/un-martir-de-la-fe-en-el-mundo-de-hoy.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SxXYQSt8uCI/AAAAAAAAAPM/qzBM-M6n6v4/s72-c/Martir.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-7032302010131843856</id><published>2009-11-27T16:30:00.005-03:00</published><updated>2009-11-27T17:18:34.794-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;La Eucaristía en la reflexión de Agustín&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Giuseppe Caruso, O.S.A.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408878741476114962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 314px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SxAyjtLYghI/AAAAAAAAAO8/zpk_y-S-kN8/s400/San+Agustín+de+Hipona.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de san Agustín de Hipona&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Esta investigación, si bien dotada de un título muy pretencioso, intenta presentar más que una síntesis, algunas pistas de reflexión relativas a la comprensión que Agustín ha logrado con respecto al sacramento de la Eucaristía. La finalidad que me propongo no es tanto repetir, y probablemente de un modo muy defectuoso y limitado, la enseñanza que Agustín ha expresado con tanta maestría, sino más bien entrar, y hacer entrar al benévolo lector, en el rico y vasto mundo de la reflexión agustiniana. A menudo no es fácil entrar en contacto con los pensadores de la antigüedad cristiana: pero, superada una cierta desorientación inicial, su pensamiento se revela más que nunca fecundo y actual. Armados de coraje, pues, iniciemos nuestro recorrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La Eucaristía, sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Agustín no ha puesto en el centro de su reflexión el modo de la presencia real de Cristo en las especies eucarísticas; aún así, esto no significa que él no esté al tanto de esta realidad: simplemente ella no era puesta en duda por nadie, y, por lo tanto, no era necesario defenderla. Existe, aún así, un texto muy bello y precioso en el que Agustín identifica con simplicidad y verdad las especies eucarísticas con el cuerpo y la sangre de Cristo, víctima inmolada sobre la cruz. Helo aquí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Cristo nuestro Señor, que en la pasión ofreció por nosotros aquello que en el nacimiento había tomado a causa de nosotros, convertido para siempre en el más grande de los sacerdotes, dispuso que se ofreciese el sacrificio que vosotros veis, es decir, su cuerpo y su sangre. En efecto su cuerpo, atravesado por la lanza, manó agua y sangre, con los cuales remitió nuestros pecados. Recordando esta gracia, obrando vuestra salud (puesto que es Dios el que la opera en vosotros), con temor y temblor acercaos a participar de este altar. Reconoced en el pan aquel mismo [cuerpo] que colgó de la cruz, y en el cáliz aquella misma [sangre] que brotó de su costado&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 228/B, 2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;No hay ninguna duda que el pan y el vino puestos sobre la altar y sobre los que se pronuncia la formula consecratoria sean en toda verdad el “sacramento”, es decir, el signo eficaz que realiza plenamente la presencia del cuerpo y de la sangre de Cristo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Aquello que veis sobre la mesa del Señor, queridísimos, es pan y vino; pero este pan y este vino, con la mediación de la palabra, se hace el cuerpo y la sangre del Verbo… Mediante la palabra, se hace presente el cuerpo y la sangre de Cristo. Quita, pues, la palabra, y es pan y vino; pon la palabra, y ya es otra cosa. ¿Qué cosa es esta otra cosa? el cuerpo de Cristo, la sangre de Cristo. Quita, pues, la palabra: es pan y vino; pon la palabra, y si hace sacramento. vosotros decís sobre estas dos cosas Amén. Decir Amén, es afirmar. Amén en latín quiere decir: es verdad&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 229, 1; 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El sacramento realiza la presencia de Cristo de un modo especialísimo. Agustín está profundamente convencido que en la iglesia son numerosos y diversos los modos en los que Cristo se hace presente y actúa; describiendo la actividad misionera de san Pablo, él se apoya en dos modos en las que esta presencia se realiza principalmente: la Palabra anunciada y el sacramento eucarístico: este último realiza, sin embargo, una presencia absolutamente verdadera y real, tanto que no se puede llamar propiamente “cuerpo de Cristo” al códice de las cartas paulinas, sino que sólo así es llamado el pan consagrado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El Apóstol Pablo, si bien llevaba entonces el peso del cuerpo que se corrompe y pesa sobre el alma (Sab 9, 15), si bien veía entonces de manera imperfecta y enigmática (1 Cor 13, 12), deseoso de librarse del cuerpo y de estar con Cristo (Fil 1, 25), sufriendo mientras aguardaba como derecho de adopción la redención del propio cuerpo (Rom 8, 23), no obstante puede predicar al Señor Jesucristo, presentándolo en modos diversos con su voz, sus cartas, con el sacramento del cuerpo y de la sangre de Aquel; no llamamos cuerpo y sangre de Cristo ni a la voz de Pablo, ni a sus pergaminos y su tinta, ni a sus palabras, ni a los caracteres escritos en sus volúmenes, sino tan sólo cuando nosotros elevamos los frutos de la tierra, los consagramos con la oración mística y los consumimos ritualmente para nuestra salvación espiritual, conmemorando la pasión sufrida por nosotros por parte del Señor&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;La Trinidad&lt;/em&gt; 3, 4, 10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La Eucaristía hace presente a Cristo, que no está lejos, ausente, sin interesarse por sus fieles; Por el contrario, él está muy cerca, a condición de que se lo sepa reconocer en el signo de la especie del pan:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Bien, hermanos, ¿cuándo es que el Señor quiere ser reconocido? En el acto de consagrar el pan. Es una certeza que tenemos: Cuando consagramos el pan reconocemos al Señor. No se hizo reconocer en otro gesto diverso de aquel; y esto por nosotros, que no lo hemos visto en forma humana, sino que hemos comido su carne. Si, verdaderamente, si tú – seas quien seas – estás en el comienzo como fiel, si no llevas inútilmente el nombre de cristiano, si no entras sin un porqué en la iglesia, si te has dedicado a escuchar la palabra de Dios con temor y esperanza, la fracción del pan será tu consolación. La ausencia del Señor no es ausencia. Ten fe, y aquel que no ves está contigo &lt;/em&gt;(&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 235, 3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La Eucaristía, memorial del sacrificio de Cristo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la Eucaristía, lo hemos visto, la presencia de Cristo se hace real. No es, empero, una presencia genérica; es la presencia de Cristo en su condición de víctima por la salvación del mundo. El sacramento hace presente a Cristo en vista de la renovación de su inmolación en el santo sacrificio de la misa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;¿Acaso Cristo no se ha inmolado por sí mismo una sola vez? Y, sin embargo, en el misterio litúrgico se inmola por los fieles no solo cada celebración pascual, sino cada día. Y no miente, por cierto, quien, interrogado si Cristo verdaderamente se inmola, responde que sí. Pues si los sacramentos no tuviesen ninguna relación de semejanza con las realidades sagradas de las que son signo, no serían de hecho sacramentos. De dicha relación de semejanza toman, además, el nombre de las mismas realidades sagradas. Así el sacramento del cuerpo de Cristo es ciertamente el cuerpo de Cristo, el sacramento de la sangre de Cristo es lo mismo Sangre de Cristo&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Carta&lt;/em&gt; 98, 9).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la celebración eucarística se cumple, o mejor se cumple de nuevo, día a día, aquel perfecto sacrificio que ha tenido a Cristo Jesús como víctima y sacerdote; se ofrece aquel sacrificio que ha dado cumplimiento a todos los ritos prefigurativos del Antiguo Testamento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Por esta razón el Mediador, en cuanto tomando la forma de esclavo se ha convertido en el hombre Cristo Jesús Mediador de Dios y de los hombres, recibe en la forma de Dios el sacrificio junto al Padre con quien es un sólo Dios. Aún entonces en la forma de esclavo prefirió ser él mismo el sacrificio antes que aceptarlo de otro, a fin de que con este pretexto no se pensase que se debe sacrificar a una creatura. Por eso es sacerdote, él quien ofrece, él quien es ofrecido. Y quiere que el sacramento cotidiano de esta realidad sea el sacrificio de la iglesia la que, siendo el cuerpo del cual él es Cabeza, sepa ofrecerse a sí misma por medio de Él. Los antiguos sacrificios de los Patriarcas eran los signos múltiples y varios de este sacrificio verdadero, porque en muchos se prefiguraba al único, como si con diversas palabras se expresase un solo concepto. Así iba siendo inculcado con firmeza sin despertar aversión. Todos los falsos sacrificios cedieron su puesto ante este supremo y verdadero sacrificio&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;La Ciudad de Dios&lt;/em&gt; 10, 20).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Cristo, y solo Él, está en condición de ofrecer el verdadero y perfecto sacrificio. Él es el sacerdote sin mancha, la víctima pura y, por otra parte, como Mediador perfecto, recibe junto al Padre el acto de culto y lo ofrece en beneficio de la humanidad a la cual ha querido unirse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Y como sacerdote ¿quién es justo y santo como el Hijo único de Dios, que no tenía necesidad de purificar con un sacrificio sus pecados, ni el original ni otros agregados por la existencia humana? ¿y qué otra cosa se puede tomar de los hombres y ofrecerlo por ellos tan convenientemente como la carne humana? ¿y qué cosa hay tan a propósito para esta inmolación, como la carne mortal? ¿y qué cosa hay tan pura para purificar las inmundicias de los mortales como una carne concebida y nacida virginalmente, inmune a todo contagio de la concupiscencia carnal? ¿y qué cosa es tan ofrendable y tan aceptable como la carne de nuestro sacrificio que es el cuerpo de nuestro sacerdote? que si en cada sacrificio son cuatro los aspectos a considerar (a quién se ofrece, de parte de quién se ofrece, qué cosa se ofrece, por quién se ofrece), cada uno y los cuatro se corresponden con el mismísimo único y verdadero Mediador que nos reconcilia con Dios por medio de su sacrificio de paz, permaneciendo él todo uno con Dios al que se ofrecía, haciendo todo uno en sí a aquellos por los cuales lo ofrecía, todo uno siendo él quien ofrecía con aquello que ofrecía&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;La Trinidad&lt;/em&gt; 4, 14, 19).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El sacrificio del Redentor ha sido prefigurado por la multitud de víctimas ofrecidas por el sacerdocio levítico, si también se lo traspone a una línea diversa y superior. Tomando nota del Salmo 110, releído en Hebreos 5, 6, Agustín ve en el sacerdocio de Cristo el cumplimiento de aquel sacerdocio de Melquisedec, es decir, de un sacerdocio eterno, no ligado a las instituciones históricas de Israel. La salvación de los fieles se halla en la comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo, escribe Agustín, es decir, su posibilidad de acceder a una verdadera y positiva relación con Dios. Pero ¿cómo es posible para nosotros los hombres, tan ligados a nuestra materialidad, acceder a la relación con Dios, que es espíritu purísimo? Agustín ve en la Eucaristía casi un prolongamiento de la &lt;em&gt;kénosis&lt;/em&gt;, es decir, del abajamiento operado por Cristo en su encarnación. El Verbo eterno, invisible, se hace visibilidad; Él, incomprensible, se sirve como alimento fácil de recibir y de digerir (“leche”, escribe Agustín, con implícita referencia a Heb 5, 13-14 y 1 Ped 2, 2). El obispo de Hipona ve en la Eucaristía un ulterior signo de la condescendencia y benevolencia divinas que forman la base de toda la economía de la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El sacrificio de los Judíos, según el sacerdocio de Aarón, consistió un tiempo, como vosotros sabéis, en inmolar animales, y también esto en el misterio: no se trataba entonces del sacrificio del cuerpo y de la sangre del Señor, que conocen los fieles y los que han leído el Evangelio, sacrificio ahora difundido por todo el mundo. Poneos ante los ojos ambos sacrificios, aquel según el orden de Aarón, y este según el orden de Melquisedec. Está escrito, en efecto: el Señor ha jurado, y no se retractará: tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec (Sal 110, 4). ¿De quién habla diciendo: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec? Habla de nuestro Señor Jesucristo. ¿Quién era Melquisedec? Era el rey de Salem. Salem fue un tiempo aquella ciudad que luego, como los doctos nos han transmitido, se llamó Jerusalén. Por tanto, antes que en ella reinaran los Judíos, aquel Melquisedec ya era sacerdote allí, el cual, está escrito en el Génesis, era sacerdote del Dios altísimo. Es él quien salió al encuentro de Abraham, cuando este liberó a Lot de las manos de los perseguidores, y abatió a los que lo tenían prisionero y liberó a su hermano; después de que hubo liberado al hermano les salió al encuentro Melquisedec. Tan grande era Melquisedec, que Abraham fue bendecido por él. Ofreció pan y vino, bendijo a Abraham, y Abraham le entregó el diezmo. Observad qué cosa ofreció y quien bendijo. Luego se dice: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. David inspirado ha dicho esto mucho tiempo después de Abraham: en los tiempos de Abraham vivió Melquisedec. Y bien, ¿de quién se ha dicho: “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”, si no de aquel cuyo sacrificio vosotros bien conocéis? Ha sido abrogado el sacrificio de Aarón, y se ha comenzado a practicar el sacrificio según el orden de Melquisedec… nuestro Señor Jesucristo ha querido que nuestra salvación estuviese en su cuerpo y en su sangre. Pero ¿cómo nos ha donado su cuerpo y su sangre? Con su humildad. Si no hubiese sido humilde, en efecto, no lo podríamos ni comer ni beber. Mira su sublimidad: en el principio era el Verbo, y el Verbo era junto a Dios y el Verbo era Dios (Jn. 1, 1). Helo aquí al alimento eterno: además lo comen los ángeles, lo comen las sublimes virtudes, lo comen los espíritus celestiales, y comiéndolo se sacian, y lo que los sacia y alegra permanece intacto. Pero, ¿qué hombre puede acercarse a semejante alimento? ¿Dónde se encuentra un corazón adecuado para este alimento? Era, pues, necesario que aquella comida se hiciese leche, para poder adecuarse a los pequeños. ¿Y cómo puede la leche transformarse en una comida? ¿cómo se transforma en leche, si no es pasando a través de la carne? Así, en efecto, hace la madre. Lo que come la madre lo come también el pequeño; pero ya que el bebé es incapaz de nutrirse de pan, la madre hace carne ese pan, y con la humildad de las mamas y el jugo de la leche nutre, con aquel pan mismo, al pequeño. ¿En qué manera con un pan tal nos ha nutrido la Sabiduría de Dios? Ya que el Verbo se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros (Jn. 1, 14). Observad la humildad, dado que el hombre, como está escrito, ha comido el pan de los ángeles: les dio el pan del cielo, el hombre comió el pan de los ángeles (Sal 78, 24-25), Es decir: el Verbo sempiterno del que se nutren los ángeles, y que es igual al Padre, el hombre lo ha comido; porque siendo de la naturaleza de Dios, no consideró una robo el ser igual a Dios. Se nutren de Él los ángeles, mas él se anonadó a sí mismo hasta que el hombre comiese el pan de los ángeles, asumiendo la forma de siervo, se hizo semejante a los hombres, y en su disposición reconocido como un hombre; se humilló haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil 2, 6-8), de modo tal que en adelante por la misma cruz nos fuera mostrado el nuevo sacrificio: la carne y la sangre del Señor&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Exposición sobre el Salmo&lt;/em&gt; 33, 1, 5-6).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La carne y la sangre de Cristo, sacrificio agradable a Dios por la salvación de la humanidad, son también el alimento ofrecido a los fieles para que si alimenten. Agustín lee la parábola de la invitación de Lucas 14, 15-24 (con alguna probable interferencia de la de los viñadores homicidas, Lucas 20, 9-19) como una alusión a la historia completa de la salvación culminada en el misterio pascual de Cristo del cual se hace verdadera memoria en el banquete eucarístico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;En el Evangelio somos invitados al banquete; así, mientras otros han sido sólo invitados, nosotros no hemos sido invitados, sino conducidos; no sólo conducidos, sino también empujados con la fuerza. Aquí está, en efecto, lo que hemos escuchado: Un hombre celebró un gran banquete. ¿Quién es este tal? No es otro que el Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús (1 Tim 2,5). Había mandado a avisarle a los invitados que estaba llegando ya la hora de concurrir. ¿Quiénes son los invitados sino los que habían sido llamados por medio de los Profetas enviados con a anterioridad? ¡Hace cuánto tiempo habían sido enviados los Profetas y los habían invitado al banquete de Cristo! Ellos habían sido enviados al pueblo de Israel. Muchas veces habían sido enviados, muchas veces habían invitado a venir a la hora del banquete. Los invitados, empero, acogieron, sí, a los que los invitaban, pero rechazaron el banquete. ¿Qué quiere decir: acogieron a los que los invitaban, pero rechazaron el banquete? quiere decir: leyeron los Profetas, pero mataron a Cristo. Cuando mataron a Cristo, prepararon, aunque sin saberlo, el banquete para nosotros. Cuando entonces el banquete había sido preparado, después de que Cristo fue inmolado, cuando, después de la resurrección del Cristo, fue mostrado a los fieles el banquete del Señor que ellos conocen, que Cristo ha instituido con sus manos y con su palabra, los Apóstoles fueron enviados a los que antes habían sido enviados los Profetas. “Venid al banquete – así había sido prefijado, que fuese inmolado Cristo” – dijeron los Apóstoles: “Venid al banquete&lt;/em&gt;&lt;em&gt;”&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 112, 1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Un pasaje de La Ciudad de Dios hace una bella síntesis de los temas tratados hasta aquí. En ellos se habla de la Eucaristía como banquete y sacrificio: el banquete servido por el mismo Verbo de Dios, en el cual Él se ofrece como víctima:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;La sabiduría se construido una casa y ha erigido siete columnas, ha inmolado las víctimas, ha vertido el vino en la copa y ha servido la mesa. Ha mandado a sus servidores a invitar con un anuncio en voz alta al banquete con las palabras: ¿quién es ignorante? Venga a mí. Y a los desprovistos de entendimiento ha dicho: Venid, comed mis panes y bebed el vino que he servido para vosotros” (Pr 9, 1-5). En el pasaje reconocemos a la Sabiduría de Dios, es decir el Verbo coeterno con el Padre que en el vientre de la Virgen se construyó como casa un cuerpo humano y que a él unió la Iglesia como los miembros a la Cabeza, que sacrificó como víctimas a los mártires, que preparó la mesa con el pan y el vino, en los que se manifiesta también el sacerdocio según el orden de Melquisedec, que ha llamado a los ignorantes y a los desprovistos de entendimiento porque, como dice el Apóstol, ha elegido lo que en el mundo es débil para hacer derribar a los fuertes (1 Cor 1, 27). Pero a los débiles de tal falta Salomón ha dirigido también la frase que sigue: Abandonad la ignorancia para vivir, procuraos la prudencia para tener vida (Pr 9, 6). Participar en su mesa es lo mismo que tener vida. De hecho en otro libro, llamado Eclesiastés, dice: no hay otro bien para el hombre sino lo que comerá y beberá (Qo 8, 15). Con mayor atención en el pasaje se comprende lo que se refiere a la participación en la mesa que el mismo sacerdote Mediador de la Nueva Alianza ofrece según el orden de Melquisedec por su cuerpo y su sangre. Este sacrificio superó a todos los sacrificios de la Antigua Alianza que eran ofrecidos como sombra del futuro. Por esto, también en el Salmo 39 reconocemos la voz del Mediador que habla proféticamente: No te plugo ni el sacrificio y ni la ofrenda, pero me has dado un cuerpo (Sal 39, 7), porque en lugar de todos los sacrificios y ofrendas, se ofrece su cuerpo y se entrega a los participantes&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;La Ciudad de Dios&lt;/em&gt; 17, 20.2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el pasaje anterior se hace referencia a la Iglesia, unida por Cristo a su sacrificio, y a los mártires, ejemplo luminoso de esta unión. La relación Eucaristía-Iglesia es, por lo tanto, el punto que nos dedicamos ahora a explorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La Eucaristía y la Iglesia&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;em&gt;...&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;La Eucaristía es el cuerpo de Cristo; también la Iglesia es, siguiendo lo dicho por Pablo, el cuerpo de Cristo (cfr. 1 Cor 12, 27). Entre la Iglesia y la Eucaristía hay una relación de estrecha conjunción. Cuando el fiel recibe el pan eucarístico, recibe el cuerpo del Señor que, en su bondad, ha querido incorporar a sí a todos los hombres. El fiel recibe, de algún modo, también a sí mismo junto con el Señor, y también a todos los hermanos que comparten la misma fe. La Eucaristía es, pues, verdaderamente el sacramento de la unidad de la Iglesia, porque la realiza y la significa: comiendo un único pan, todos los fieles, incorporados a Cristo, único pan, están en comunión con el Señor y entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Es extremamente sugestivo esta aproximación de Agustín al sacramento de la Eucaristía; sugestivo porque dilata la perspectiva de la participación en el banquete eucarístico liberándola de toda tentación individualista: en la santa Comunión Jesús viene por cierto a mi corazón, pero nos viene junto con todos mis hermanos, aquellos hermanos que el Señor ama; nos viene con toda su pasión para la salvación del mundo, que debe transformarse en pasión mía y de toda la Iglesia. Bellísimos son los pasajes, y numerosos, en los que Agustín hace un paralelo entre las especies del trigo y de la uva, que sufren un duro tratamiento para que puedan transformarse en pan y vino, y el catecumenado que vuelve a los hombres “cuerpo de Cristo” en modo en verdad diverso, pero no menos real de cuanto no lo sean el pan y el vino consagrados. Estos temas aparecen a menudo, aquí y allá, en las obras de Agustín. Nos pareció oportuno transcribir aquí un discurso mistagógico completo de Agustín, pronunciado delante de los neófitos en el día de Pascua: es breve pero completo, óptimo para una mejor comprensión de este tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Lo que veis sobre el altar de Dios, lo habéis visto también la noche pasada; pero entonces no habéis oído qué cosa es, qué cosa significa, qué gran realidad esconde el misterio. Lo que veis es el pan y el cáliz: os lo corroboran vuestros mismos ojos. En cambio según la fe que debe formarse en vosotros el pan es el cuerpo de Cristo, el cáliz es la sangre de Cristo. Lo que he dicho en manera muy breve tal vez sea también suficiente para la fe: pero la fe reclama instrucción. Dice en efecto el Profeta: si no creéis, no entenderéis (Is 12, 27 LXX). Podríais, en efecto, decirme a este punto: nos has dicho que creamos, danos las explicaciones para que podamos comprender. En el ánimo de alguien podría, en efecto, formarse un razonamiento parecido a éste: nuestro Señor Jesucristo sabemos de donde ha recibido el cuerpo, de la Virgen Maria. Siendo Niño, fue acunado, se alimentó, creció, llegó y vivió la edad juvenil; sufrió persecuciones de parte de los Judíos, fue clavado a la cruz, fue matado sobre la cruz, fue bajado de la cruz, fue sepultado, al tercer día resucitó, el día que así lo quiso, ascendió al cielo; allá arriba llevó su cuerpo; de arriba vendrá para juzgar a los vivos y los muertos; ahora está allá arriba y está sentado a la diestra del Padre: este pan ¿cómo puede ser su cuerpo? y este cáliz, o mejor, lo que está contenido en el cáliz, ¿cómo puede ser su sangre? Estas cosas, hermanos, se llaman sacramentos en verdad porque en ellos se ve una realidad y se entiende otra. Lo que se ve tiene un aspecto material, lo que se entiende produce un efecto espiritual. Si queréis comprender [el misterio] del cuerpo de Cristo, escucha al Apóstol que les dice a los fieles: vosotros sois el cuerpo de Cristo y miembros suyos (1 Cor 12, 27). Si vosotros, pues, sois el cuerpo y miembros de Cristo, sobre la mesa del Señor está depositado el misterio de vosotros: recibid el misterio de vosotros. A esto que sois respondéis: Amén y respondiendo lo afirmáis. Se te dice en efecto: el cuerpo de Cristo, y tú respondes: Amén. Eres miembro del cuerpo de Cristo, para que sea verdadero tu Amén. ¿Por qué está [el cuerpo de Cristo] en el pan? no queremos aquí llevar nada nuestro; escuchamos siempre al Apóstol el cual, hablando de este sacramento, dice: Aún siendo muchos formamos un sólo pan, un sólo cuerpo (1 Cor 10, 17). Tratad de comprender y exultad. Unidad, verdad, piedad, caridad. Un solo pan: ¿quién es este único pan? Aún siendo muchos, hemos formado un solo cuerpo. Recordad que el pan no se compone de un solo grano de trigo, sino de muchos. Cuando se hacían los exorcismos sobre vosotros erais, por así decir, molidos; Cuando fuisteis bautizados, habéis sido, por así decir, amasados; Cuando recibisteis el fuego del Espíritu Santo habéis sido, por así decir, cocidos. Sed lo que veis y recibid lo que sois. Esto dice el Apóstol con respecto al pan. Y esto es lo que debemos entender del cáliz, también si no ha sido dicho, esto lo da a entender suficientemente. En efecto, así como para que tengamos la forma visible del pan, muchos granos de trigo son amasados hasta a formar una única cosa – como si sucediera lo de la sagrada Escritura cuando dice de los fieles: “Tenían una sola alma y un solo corazón tendidos hacia Dios” (Hch 4, 32) – así es también para el vino. Hermanos, pensad cómo se hace el vino. Muchos frutos son depositados en el lagar, pero el jugo de los frutos se funde en una sola cosa. Cristo el Señor nos ha simbolizado a nosotros de este modo, y ha querido que nosotros nos hiciésemos parte de Él, consagró sobre su mesa el sacramento de la nuestra paz y unidad. Quien recibe el sacramento de la unidad y no conserva el vínculo de la paz recibe, no un sacramento para su salvación, sino una prueba para su condenación. Vueltos hacia el Señor Dios, Padre omnipotente, con corazón puro, rindámosle infinitas y muy sinceras gracias, tanto como lo permita nuestra poquedad. Oremos con corazón sincero a su extraordinaria bondad, para que se digne oír nuestras oraciones según su beneplácito; que aleje al enemigo con su potencia de nuestras acciones y pensamientos; nos acreciente la fe, guíe nuestra mente, nos conceda deseos espirituales y nos conduzca a su beatitud. Por Jesucristo Hijo suyo. Amén&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 272).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;También en el &lt;em&gt;Comentario al evangelio de Juan&lt;/em&gt;, Agustín vuelca estas ideas en una página que es ejemplar por su belleza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Los fieles demuestran conocer el cuerpo de Cristo, si no impiden ser el cuerpo de Cristo. Se transforman en cuerpo de Cristo si quieren vivir del Espíritu de Cristo. Del Espíritu de Cristo vive solamente el cuerpo de Cristo. ¿Entendéis, hermanos míos, lo que digo? Tú eres un hombre, posees espíritu y posees cuerpo. Llamo espíritu lo que comúnmente se llama alma, por la cual eres hombre: en efecto, eres compuesto de alma y de cuerpo. Y así posees un espíritu invisible y un cuerpo visible. Ahora dime: ¿cuál es el principio vital de tu ser? ¿Es tu espíritu el que vive de tu cuerpo, o es tu cuerpo el que vive de tu espíritu? ¿Qué cosa podrá responder quien vive (y quien no puede responder, dudo que viva), qué cosa deberá responder quien vive? es mi cuerpo el que vive de mi espíritu. Y bien, ¿quieres tú vivir del Espíritu de Cristo? Debes estar en el cuerpo de Cristo. ¿Acaso mi cuerpo vive de tu espíritu? No, mi cuerpo vive de mi espíritu, y tuyo del tuyo. El cuerpo de Cristo no puede vivir sino del Espíritu de Cristo. Es aquello que dice el Apóstol, cuando nos habla de este pan: Puesto que hay un solo pan, nosotros, aún siendo muchos, somos un solo cuerpo (1 Cor 10, 17). ¡Misterio de amor! ¡Símbolo de unidad! ¡Vínculo de caridad! quien quiera vivir, tiene donde vivir, tiene de qué vivir. Si te acercas, cree, entra a formar parte del Cuerpo, y serás vivificado. No desdeñes el pertenecer al conjunto de los miembros, no seas un miembro infecto que deba amputarse, no seas un miembro deforme que deba ser anulado. Sé bello, sé útil, sé sano, permanece unido al cuerpo, vive de Dios para Dios; soporta ahora la fatiga en la tierra para reinar luego en cielo&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Comentario al evangelio de Juan&lt;/em&gt; 26, 13).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Cristo ha reunido a su iglesia, y la ha mandado a perpetuar en el mundo a lo largo de la historia su obra de redención. Al comentar la bendición de Isaac a Jacob, Agustín la lee en clave eucarística, considerando la actividad misionera de la iglesia como el empeño de los creyentes por esparcir por el mundo el perfume del trigo y del vino, que es propio del pan, producido por el trigo, y por el vino, es decir, por el Señor Jesús presente en dichos signos sacramentales, ellos son recogidos en unidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Dios te conceda, por el riego del cielo y por la fertilidad del terreno, gran cantidad de trigo y de vino (Gen 27, 28)... que el mundo, como un campo, se llene del perfume del nombre de Cristo. Su bendición proviene por el riego del cielo, es decir, por la lluvia de las palabras de Dios, y por la fertilidad de la tierra, es decir, por la agregación de los pueblos. Helas allí, la gran cantidad de trigo y de vino, es decir, el gran número de fieles que se asocian al pan y al vino en el sacramento de su cuerpo y sangre. Los pueblos lo adoran, los príncipes doblan la rodilla ante Él &lt;/em&gt;(&lt;em&gt;La Ciudad de Dios&lt;/em&gt; 16, 37).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Cómo se debe recibir la Eucaristía&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;La Eucaristía, lo tenemos suficientemente visto, dice relación a Cristo, que ha ofrecido su vida por nuestra salvación, y a la iglesia, comunidad de los discípulos de Cristo. La encarnación del Hijo de Dios se inserta en la historia del mundo como un evento que cambia profundamente el sentido, haciendo aparecer aquel originario, de la comunión y la armonía entre el Creador y las criaturas, que el pecado había quebrantado. El contacto con la Eucaristía y con la Iglesia, las realidades que hacen presente aquí y ahora para mí los misterios de la salvación, es capaz de trasformar mi vida, de transformarla en una vida salvada. Agustín está seguro de la eficacia de las realidades sacramentales, aunque no deje nunca de subrayar que, para operar eficazmente, el sacramento debe ser recibido con las disposiciones debidas. En este párrafo buscaremos, pues, recoger algunos textos de Agustín relativos a las actitudes con las que se debe tomar parte del banquete eucarístico; a continuación, veremos los efectos de esta participación. Agustín recomienda acercarse a la Eucaristía con el alma purificada de cualquier pecado. La comunión eucarística tiene un doble aspecto: está la especie del pan, caracterizada por la visibilidad, y está la presencia, real pero invisible, del cuerpo de Cristo. Para el obispo de Hipona el riesgo siempre próximo es el de comer el pan eucarístico sin que la interioridad de la hombre entre realmente en comunión con Cristo. Este sería un hecho absolutamente deletéreo: para quien no está bien dispuesto, para quien la recibe indignamente, en efecto, la comunión con el cuerpo de Cristo equivale a comerse su propia condenación. La participación en la Eucaristía reclama, en suma, el firme propósito de cambiar de vida, de conformarse a Dios, de convertirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;También nosotros hoy recibimos un alimento visible: pero otro es el sacramento, otra es la virtud del sacramento. ¡Cuántos que se acercan al altar y mueren, y, lo que es peor, mueren porque reciben el sacramento! Es de estos que habla el Apóstol cuando dice: “Comen y beben su condena“(1 Cor 11, 29). No se puede decir que fuese veneno el bocado que Judas recibió del Señor. Y apenas lo hubo recibido, el enemigo entró en él; no porque hubiese recibido una cosa mala, sino porque, malvado como era, recibió indignamente una cosa buena. Procurad, pues, oh hermanos, de comer el pan celestial espiritualmente, de llevar al altar la inocencia. Los pecados, si son cotidianos, al menos que no sean mortales. Antes de acercaros al altar, atended a aquello que decís: Remítenos a nosotros nuestras deudas, como nosotros las remitimos a nuestros deudores (Mt 6, 12). Perdona y te será perdonado: acércate con confianza, es pan, no es veneno. Pero perdona sinceramente: porque si no perdonas sinceramente, mientes, y mientes a aquél a quien no se puede engañar. Puedes mentir a Dios, pero no puedes engañarlo. Él sabe cómo están las cosas. Él te ve por dentro, examina dentro de ti, te mira y te juzga, te condena o te absuelve. Los padres de aquellos judíos eran padres malvados de hijos malvados, padres infieles de hijos infieles, murmuradores y padres de murmuradores. En efecto, se ha dicho de aquel pueblo que en ninguna cosa había ofendido tanto al Señor, como cuando murmuraron contra Él. Por esto, queriendo Jesús hacer resaltar que ellos eran dignos hijos de tales padres, les dice: ¿Qué murmuráis entre vosotros (Jn 6, 43), murmuradores, hijos de murmuradores? vuestros padres comieron maná y murieron; no porque el maná fuese malo, sino porque lo comieron con ánimo malvado&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Comentario al evangelio de Juan&lt;/em&gt; 26, 11).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Trasladamos otro texto, tomado del Comentario al capítulo 6 del evangelio de Juan, en el que Agustín expresa en términos positivos el mismo concepto: se nutren verdaderamente del cuerpo y de la sangre del Señor sólo aquellos que “permanecen en Él”, que conforman su vida a Cristo. Haciendo memoria de lo dicho con respecto a la relación entre la Eucaristía y la Iglesia, se concluye que participa verdaderamente y vitalmente del cuerpo de Cristo sólo el que es verdaderamente y vitalmente “cuerpo de Cristo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Esto es cuanto el Señor nos ha dicho de su cuerpo y de su sangre. Nos ha prometido la vida eterna a través de la participación en este don. Por lo cual, ha querido hacernos entender que en verdad comen su carne y beben su sangre los que permanecen en Él y en los cuales Él permanece. Esto no lo entendieron los que no creyeron en Él y que, entendiendo en sentido carnal las cosas espirituales, se escandalizaron. Y mientras estos se escandalizaban y se perdían, el Señor animó a los discípulos que se habían quedado con él, a los que, como para probarlos, preguntó: ¿Queréis iros también vosotros? (Jn 6, 68). Él hizo esta pregunta para que nosotros pudiésemos conocer, a través de la respuesta, su fidelidad. Él, en efecto, sabía muy bien que habrían de quedarse. Que todo esto, queridísimos, nos sierva de lección, para que no vayamos a comer la carne y a beber la sangre de Cristo sólo sacramentalmente, como hacen también tantos malos cristianos; sino para que lo comamos y lo bebamos de modo que alcancemos a participar de su Espíritu y a permanecer en el cuerpo sin escandalizarnos si muchos de los que con nosotros comen y beben la carne y la sangre, mas sólo exteriormente, serán al final condenados a los tormentos eternos. Al presente, el cuerpo de Cristo no ha sido todavía purificado, como el grano sobre la era; pero el Señor sabe quiénes son los suyos (cf. 2 Tim 2, 19). Cuando sacudes el cereal, tú sabes que la masa de los granos esta escondida y que la sacudida no destruye lo que el ventilado debe purificar; así estamos seguros, oh hermanos, que cuantos estamos en el cuerpo del Señor, y permanecemos en Él de modo tal que también Él permanezca en nosotros, deberemos, en este mundo y hasta el final, vivir en medio de los inicuos. Y no hablo de los inicuos que blasfeman a Cristo; porque ya no son muchos los que blasfeman contra Él con la lengua, pero son muchos los que lo blasfeman con la vida. Es necesario que vivamos en medio de ellos hasta el fina&lt;/em&gt;&lt;em&gt;l&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Comentario al evangelio de Juan&lt;/em&gt; 27, 11).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Un caso particular, pero extremadamente elocuente de esta necesidad de hacer propios los sentimientos de Cristo, es la generosidad hacia los pobres: ¿cómo puede negar el pan al pobre quien tiene continuamente necesidad del pan que Cristo provee con tanta generosidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Deseo recomendaros, hermanos queridos, de dar a los pobres el pan terreno, y de llamar a la puerta del celestial. El Señor es nuestro pan: Yo son el pan de vida (Jn 3, 35). Él no podrá daros su pan si vosotros no dais ayuda a quien está en necesidad. Tenéis delante a alguien que está en necesidad, mientras a vuestra vez estáis en necesidad delante de Otro; son diversas estas dos relaciones de necesidad, la primera hacia vosotros, alguien tiene necesidad frente a uno, el que a su vez está en necesidad frente a Otro que no tiene necesidad de nada. Haced por vuestra parte lo que queréis que se os haga a vosotros&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 389, 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El efecto de la comunión eucarística&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los efectos de la comunión eucarística han sido ya en parte mostrados en los párrafos citados hasta aquí. En este punto nos apremia el ponerlos en evidencia de un modo, en lo posible, más orgánico. La Eucaristía es el sacramento del cuerpo de Cristo. Cuando ella es recibida por el fiel, es asimilada por éste último. De un modo recíproco, también el fiel es asimilado a Cristo. La Eucaristía hace que el fiel viva la vida misma de Cristo en cuanto forma con Él un solo cuerpo. Agustín explica esta concorporación, en un discurso dirigido a los neófitos, citando Efesios 5, 31-32, un extracto que tiene por argumento la realidad sacramental del matrimonio: esto parece sugerir que entre los dos sacramentos, Eucaristía y matrimonio, se puede instaurar una cierta analogía. Las nupcias expresan la mutua entrega, la donación recíproca y e amor fiel entre Cristo y la Iglesia: estas mismas realidades se celebran y se realizan en el acto de la comunión eucarística. Por otra parte, como ya se ha visto, a través de la Eucaristía que los fieles en virtud de la participación en la única vida de Cristo, se hacen verdaderamente “uno” entre ellos; La Eucaristía realiza, por lo tanto, aquella unidad de la iglesia que Ella misma significa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Renacidos ya por la agua y por el Espíritu, vosotros veis bajo una nueva luz y recibís con nueva piedad este alimento y esta bebida que están sobre la mesa del Señor. El deseo de este discurso y la premura con la que os hemos dado a luz para que en vosotros sea formado Cristo, nos urge a poner en evidencia, en esta vuestra infancia, el significado de este sacramento tan grande y divino, de esta medicina tan espléndida y noble, de este sacrificio tan sublime y accesible… Tomad, pues, y comed el cuerpo de Cristo, ahora que también vosotros os habéis transformado en miembros de Cristo, en el cuerpo de Cristo; tomad y abrevaos con la sangre de Cristo. Para no distinguiros, comed a aquel que os une; para no consideraros en poco, bebed vuestro precio. Siendo así, cuando coméis y bebéis, se transforma en vosotros, así también vosotros os trasformáis en el cuerpo de Cristo, si vivís obedientes y devotos…Porque si vosotros recibís dignamente esta cosa que pertenece a aquella nueva alianza mediante la cual esperáis la eterna herencia, observando el mandamiento nuevo de amaros unos a otros, tendréis en vosotros la vida. Os alimentáis, en efecto, de aquella carne de la cual la Vida misma declara: “el pan que Yo os daré es mi carne para la vida del mundo” (Jn 6, 51), y también: “si alguien no come mi carne y no bebe mi sangre, no tendrá la vida en si mismo” (Jn 6, 53). Si tenéis vida en Él, seréis con Él en una sola carne. No es en efecto que este sacramento dé el cuerpo de Cristo para luego dejaros separados. Y el Apóstol recuerda que esto ya había sido predicho en la santa Escritura: los dos formarán una sola carne. Esto misterio es grande, y se repite, lo digo en referencia a Cristo y a la iglesia (Ef 5, 31-32). Y en un otro pasaje, respecto de esta misma Eucaristía, dice: “Uno sólo es el pan, y nosotros, aún siendo muchos, somos un sólo cuerpo (1 Cor 10, 17). Vosotros comenzáis a recibir a aquel que ya habéis comenzado a ser, para que no lo recibías indignamente, comiendo y bebiendo vuestra conden&lt;/em&gt;&lt;em&gt;a&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 228/B).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La asimilación con Cristo tiene su cumbre en la adquisición de la capacidad de amare con una radicalidad, no ciertamente idéntica, pero al menos en un modo proporcional a aquella con la que Cristo Jesús nos ha amado. Para Agustín un amor símil se encuentra en los mártires, que han dado la vida por Cristo. La Eucaristía, recibida y reconocida como don del amor de Cristo, da la capacidad de donar la propia vida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El Señor, hermanos queridísimos, ha definido el ápice del amor, con el cual debemos amarnos a su vez, afirmando: “Nadie puede tener un amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15, 13). A lo que había dicho antes: “este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado” (Jn 15, 12), añade lo que habéis escuchado recién: Nadie puede tener amor más grande que dar la vida por sus amigos. Obtén lo que este mismo evangelista expone en su carta: Del mismo modo que Cristo dio su vida por nosotros, así también nosotros debemos dar la vida por los hermanos (1 Jn 3, 16), precisamente amándonos unos a otros como nos amó Cristo que dio su vida por nosotros. Es exactamente lo que se lee en los Proverbios de Salomón: “si te sientas a comer con un potentado, mira y lleva la cuenta de lo que te es puesto delante, y, mientras extiendas la mano, piensa que también tú deberás preparar algo semejante” (Prv 23, 1-2). ¿Cuál es la mesa del potentado, si no aquella en la que se recibe el cuerpo y la sangre de aquel que ha dado su vida por nosotros? ¿Qué significa sentarse a esta mesa, si no os acercáis con humildad? ¿Y qué significa guardar y llevar la cuenta de lo que te es puesto delante, sino tomar conciencia del don que se recibe? ¿Y qué quiere decir extender la mano pensando que también deberás preparar algo semejante?, sino lo que he dicho antes y es: ¿cómo Cristo dio su vida por nosotros, así también nosotros debemos estar listos para dar nuestra vida por los hermanos? Es aquello que dice también el Apóstol Pedro: Cristo sufrió por nosotros, dejándonos el ejemplo, para que sigamos sus huellas (1 Ped 2, 21). Esto es lo que significa preparar otro tanto. Es esto lo que han hecho los mártires con amor ardiente; y si nosotros no queremos celebrar en vano su memoria, y no queremos acercarnos en vano a la mesa del Señor, en la que también ellos se han saciado, es necesario que también nosotros, como ellos, nos preparemos a devolver el don recibido… Diciendo así no pensamos en poder ser iguales a Cristo el Señor, en caso de que lleguemos a derramar la sangre por él con el martirio. Él tenía el poder de dar su vida y de recobrarla de nuevo (cfr. Jn 10, 18); nosotros, en cambio, no podemos vivir cuanto queremos, y morimos también aunque no queramos; Él, muriendo, ha matado de un golpe en sí mismo la muerte, nosotros somos liberados de la muerte mediante su muerte. Su carne no ha conocido la corrupción (cfr. Hch 2, 31), mientras la nuestra se revestirá de incorruptibilidad por medio de Él al fin del mundo, sólo después de haber conocido la corrupción; él no ha tenido necesidad de nosotros para salvarnos, mientras que nosotros sin Él no podemos hacer nada. Él se nos ha ofrecido como vid, a nosotros que somos los sarmientos, a nosotros que sin Él no tenemos vida. En fin, también si los hermanos llegan a morir por los hermanos, aún así, no puede ser derramada la sangre de ningún mártir por la remisión de los pecados de los hermanos, cosa que en cambio Él hizo por nosotros; ofreciéndonos con esto no un ejemplo para imitar, sino un don del cual debemos estar agradecidos. En toda ocasión en que los mártires derraman su sangre por los hermanos, devuelven el don recibido por ellos en la mesa del Señor… Amémonos, pues, unos a otros, como Cristo nos ha amado, y se ha ofrecido Él mismo por nosotros (cfr. Gal 2, 20). Sí, porque nadie puede tener un amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Imitémoslo con devota obediencia, sin tener la presunción irreverente de compararnos con Él&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Comentario al evangelio de Juan&lt;/em&gt; 84).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La Eucaristía, alimento&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt; necesario para la vida del cristiano&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El cristiano no puede tener en poco de la Eucaristía. Como la vida natural no puede subsistir si le falta el alimento, así también la vida del alma. El pan del alma es Dios mismo, Dios que se hace pan por amor, Él que, bastándose a sí mismo, por puro amor se ha donado y se dona continuamente a nosotros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El Señor me mueve… a hablaros del pan celestial que debemos pedir. Es verdad que tenemos necesidad de nuestro pan terreno porque pertenecemos a la tierra con el nuestro cuerpo, pero si el cuerpo debe recibir su pan, también el alma no debe quedar privada de su pan propio. También nuestra alma en esta vida se encuentra en estado de necesidad: tiene necesidad del pan que es su alimento. Todos tienen necesidad de pan. Dios solo, porque Él es el pan, no tiene necesidad de pan: es Él el pan de nuestra alma. Él que no tiene necesidad del pan de otro, sino que se basta a sí mismo, nos nutre también nosotros. Es claro, pues, cuál es el pan celestial, alimento de nuestra alma&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 389, 1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Tan necesario es este pan que Agustín nos exhorta a no privar nunca al alma, sino más bien a concedérsela como se hace con una limosna. Hela, pues aquí la invitación a alimentarse a menudo de la Eucaristía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Haz limosna a tu alma con el practicar la justicia y la caridad. ¿Qué significa: “practicando la justicia”? Reflexiona bien y lo encontrarás; despréciate a ti mismo, condénate a ti mismo. ¿Y qué cosa es la caridad? Ama al Señor Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente; ama a tu prójimo como a ti mismo (Mt 22, 37. 39), y así habrás hecho primero la limosna a tu alma en tu conciencia… es tu alma la que debe nutrirse, para no morir de hambre. Dale el pan. “¿Qué pan?” se me pregunta. El Señor mismo habla contigo. Si tú lo escucharas y comprendieses y creyeses en el Señor, Él te diría: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo” (Jn 6, 41). ¿No le darías tal vez primero este pan a tu alma, y le darías limosna? si, pues, tuvieras fe, actuarías de modo que alimentarías primero tu alma&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 106, 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La vida cristiana es a menudo comparada por Agustín con el viaje del Éxodo: como el pueblo de Israel, pasando por las aguas del mar Rojo, ha peregrinado a lo largo del deserto antes de alcanzar la tierra prometida, así también el cristiano, pasado por las aguas de la fuente bautismal, debe recorrer el trecho de la existencia, más o menos largo, antes de alcanzar el lugar del reposo, al final de la vida terrena. Israel en su camino ha experimentado la providencia de Dios que salió al encuentro de su debilidad proveyéndolo del maná y del agua sacada de la roca: también al cristiano Dios provee un alimento y una bebida espiritual que lo fortalecen contra toda prueba y tentación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Después del bautismo nos ocupa el camino a través del desierto, el vivir en la esperanza, hasta que no alcancemos la tierra prometida, la tierra de los vivientes, la Jerusalén celestial donde Dios es nuestra herencia: hasta que no los alcancemos, esta vida nuestra es toda desierto, toda tentación. Pero en aquel que ha vencido el tiempo, el pueblo de Dios vence todo: como en el bautismo son destruidos los pecados del pasado – enemigos que nos acechaban los talones –, así después del bautismo, en el camino de esta vida vencemos todos los obstáculos que nos se atraviesan, nutriéndonos del alimento espiritual y de la bebida espiritual &lt;/em&gt;(&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 363, 3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Alimento que alimenta en el camino, es cierto: pero la Eucaristía es también el sustento que Cristo, como administrador, otorga a cuantos trabajan en su viña para que no sean sobrepasados por la fatiga y por la debilidad. El extracto que leeremos en breve desarrolla esta bella imagen: Cristo sale al encuentro de sus obreros alcanzándoles el alimento, que aquí es entendido, para mejor comprender, en tres acepciones: es el alimento ordinario, el que sustenta nuestra vida; pero es también la palabra de Dios, alimento que nutre la inteligencia hambrienta; por último, es la Eucaristía, es decir, Cristo pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los obreros de la viña son aquellos que, en la Iglesia, ejercen el ministerio pastoral (¿y cómo no recordar las palabras de Benedicto XVI que, presentándose al mundo el día de su elección, se definió a sí mismo “humilde obrero de la viña del Señor”?); ellos no son patrones de los bienes que administran, sino sólo dispensadores en nombre de Cristo y en beneficio del pueblo de Dios, un pueblo de cual los mismos “viñadores” son parte, junto con todos los otros, con los que comparten el mismo alimento. En este extracto la reflexión de Agustín se inspira en el recuerdo de dos parábolas evangélicas, la de los obreros de la última hora (Mt 20, 1-16) y la del buen administrador (Mt 24, 45-51).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Por ahora trabajamos en la viña, aguardamos el fin de la jornada. Aquél que nos ha tomado a jornal para trabajar, no nos descuida y no nos deja que nos mengüemos. El patrón que deberá dar a su obrero la paga al fin del día, lo alimenta mientras él trabaja; así también el Señor, mientras nos fatigamos en este mundo, nos alimenta, no sólo con el alimento para el vientre, sino también con el de la mente. Si no nos alimentara, yo no estaría aquí hablando; nos alimenta con la palabra, y es lo que estamos haciendo nosotros que predicamos sobre Él, no para vuestros vientres, sino para vuestras mentes. Y vosotros recibís con avidez y, mientras os alimentáis, alabáis; ¿por qué razón aclamabais, si en vuestras mentes no hubiese llegado ningún bocado? Y nosotros ¿qué cosa somos? Sus ministros, sus servidores; porque no es nuestro, pero sacamos por su disposición cuanto os distribuimos a vosotros. Y también nosotros vivimos de ella, porque somos siervos como vosotros. ¿Y qué cosa os suministramos? ¿Su pan o a Él mismo, pan? Cualquiera que tome un obrero en su viña le podrá dar su pan, no a sí mismo. A sus obreros Cristo se dona a sí mismo: Él mismo se sirve en el pan, Él mismo se reserva como recompensa. Y no hay motivo de decir: si lo comemos ahora, al final ¿qué nos quedará? Nosotros comemos, pero Él no se acaba; estando hambrientos, nos restaura, pero él no se agota. Alimenta al que ahora está fatigado, pero permanece intacto como recompensa. ¿Y qué cosa podremos recibir, que valga más que Él mismo? Si tuviese algo que valiera más, lo hubiese dado. Pero nada hay que valga más que Dios, y Cristo es Dios. Estate atento: en el principio era el Verbo, y el Verbo era junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él era en el principio junto a Dios (Jn 1, 1-2). ¿Esto quién puede entenderlo? ¿Quién puede definirlo? ¿Quién puede intuirlo? ¿Quién puede contemplarlo? ¿Quién puede pensarlo adecuadamente? Nadie. Y el Verbo se hizo carne y habitó en medio de nosotros (Jn 1, 17). A esto te llama, para que trabajes de [buen] obrero. El Verbo se hizo carne. Es Él mismo el que te llama. El Verbo será tu alabanza, el Señor, tu recompensa&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 229/E, 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Un pan que se debe pedir&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;Agustín se ha dedicado muchas veces, a lo largo de su vasta actividad homilética, a la explicación de la oración dominical: se pueden enumerar, al menos, cinco. En esta cita nos interesa particularmente la petición relativa al “pan cotidiano”. En este pan, Agustín repasa todo lo que para el hombre es necesario para vivir: alimento, vestido, todo. Nuestra existencia natural depende de Dios, y de su providencia. Pero más necesaria que la vida natural es la vida que nos viene por la comunión con el Señor: también esa vida se sostiene con el pan eucarístico, también este don de Dios debe recibirse dignamente. No ser privados del pan eucarístico significa, en la lectura de Agustín, ser admitidos a recibirlo en plena comunión con el altar, con toda santidad y bondad. Pan cotidiano, pues, es también la Palabra de Dios que, leída en la Iglesia y con la Iglesia, se hace “alimento” para la mente de los fieles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Sigue la petición: Danos nuestro pan cotidiano (Mt 6, 11). Esta pregunta se puede entender en un solo sentido, que nosotros elevemos esta oración por el sostén cotidiano, para que tengamos en abundancia y, si no abunda, al menos no nos llegue a faltar. Dice, después, cotidiano por todo el tiempo que se dice hoy. Vivimos cada día, nos levantamos cada día, cada día nos fatigamos, cada día tenemos hambre. Que nos dé el pan para cada día. ¿Por qué no dice: [Danos] “también todo lo que sirve para cubrirnos “? Nuestro sostén consiste en el alimento y en las bebidas, lo que nos sirve para cubrirnos consiste en los vestidos y en un techo. No se debe desear de más, desde el momento en que el Apóstol dice: Nada nos habremos de llevar de este mundo ni podremos llevar nada; Por eso, cuando tenemos para comer y para vestirnos, contentémonos (1 Tim 6, 7- 8). Haz desaparecer la avaricia y rica será la naturaleza. Es por esto la oración que hacemos diciendo: Danos hoy nuestro pan cotidiano se refiere al sostén cotidiano – ya que así puede decirse justamente –, no debemos sorprendernos si con el término “pan“, se entienden todas las otras cosas necesarias. Del mismo modo cuando José invitó a sus propios hermanos: Estos hombres – dice – comerán conmigo el pan (Gen 43, 16). ¿Por qué habrían comido sólo pan? Mas con el término “pan“, se entendían todos los demás alimentos. Así cuando pedimos en la oración el pan cotidiano, pedimos todo lo que es necesario para nuestro cuerpo sobre la tierra. Pero ¿qué cosa dice Jesús nuestro Señor? Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os darán por añadidura (Mt 6, 33). Cuando decimos: Danos hoy nuestro pan cotidiano, podemos entenderlo muy bien también de la Eucaristía, el alimento cotidiano. Los fieles, en efecto, saben qué cosa reciben, y está bien para ellos el recibir el pan cotidiano necesario para esta vida. Oran por ellos mismos para volverse buenos y para perseverar en la bondad, en la fe y en la rectitud de la vida. Esto desean, esto piden en la oración, ya que, si no perseveran en la vida buena, serán separados de aquel pan. ¿Qué significa, pues: Danos nuestro pan cotidiano? “Buscamos vivir de tal modo que no seamos separados de tu altar”. También la palabra de Dios que se os explica cada día, y en un cierto modo se os da desmenuzada, es un pan cotidiano. Y como de aquel otro pan tiene hambre el vientre, así de este tiene hambre el espíritu. También esto, pues, pedimos con simplicidad; y todo lo que es necesario para el alma y el cuerpo en esta vida está incluido en el pan cotidiano&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Discurso&lt;/em&gt; 58, 4.5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La idea que el pedido del “pan (eucarístico) cotidiano” esté conectada a una súplica para obtener la perseverancia en el bien, es decir en la unión vital con Cristo, deriva en Agustín de la lectura del De dominica oratione de san Cipriano, como se ve en este extracto en el cual el Hiponense cita textualmente al Cartaginés:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El cuarto pedido es: Danos hoy nuestro pan cotidiano. El beato Cipriano demuestra cómo también en esta frase se debe notar un pedido de perseverancia. Dice exactamente entre otras: “Pedimos que nos sea dado cada día este pan para que, nosotros que estamos en Cristo, y cada día recibimos la Eucaristía como alimento de salvación, no seamos separados del cuerpo de Cristo, como sucedería si un pecado más bien grave que nos sobrepasara, nos prohibiese el pan celestial, restringiéndonos a la abstención, y excluyéndonos de participar”. Estas palabras del santo hombre de Dios indican plenamente que los santos piden al Señor la perseverancia, porque dicen: Danos hoy nuestro pan cotidiano, con esta intención: que no sean separados del cuerpo de Cristo, sino permanezcan en dicha santidad y gracias a ella no cometan alguna culpa que merezca su separación&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;El don de la perseverancia&lt;/em&gt; 4, 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La adoració&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;n de la Eucaristía&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La antigüedad cristiana no estaba familiarizada con la praxis de la adoración eucarística como nosotros la entendemos, y por lo tanto no se pueden encontrar ni en Agustín, ni en otros autores patrísticos, extractos referidos a ella. Aún así la Eucaristía, en cuanto sacramento del cuerpo y de la sangre de Cristo, era considerada digna de adoración, y de hecho era adorada. Agustín nos habla de esta adoración en el comentario al Salmo 98 (TM 99). La Eucaristía, ya como cuerpo nacido de María, merece toda nuestra adoración, no en cuanto cuerpo (o pan), sino porque verdadero cuerpo de Cristo Señor, “sacramento” de su presencia de salvación y de amor en el mundo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Y adorad el escabel de sus pies, porque es santo (Sal 99, 3). ¿Qué debemos adorar? El escabel de sus pies. Escabel significa peldaño. Lo que los griegos llaman así, ciertos latinos lo han dejado como scabellum (= escabel), mientras otros con suppedaneum (= peldaño). Pero notad bien, hermanos, qué se nos ordena adorar. En otro pasaje de la Escritura se dice: Mi trono es el cielo; la tierra es el escabel de mis pies (Is 66, 1). Habiéndonos, pues, dicho en este pasaje que la tierra es el escabel de los pies de Dios, ¿se nos ordena, acaso, adorar la tierra? ¿pero cómo adoraremos la tierra, si la Escritura nos dice abiertamente: Adorarás al Señor tu Dios (Dt 6, 13)? Y también, se me manda adorar el escabel de sus pies y, precisándome cual sea el escabel de sus pies, se me dice: La tierra es el escabel de mis pies. Me encuentro en la incertidumbre. Temo adorar la tierra, porque podría castigarme aquel que ha creado el cielo y la tierra; pero temo también no adorar el escabel de los pies de mi Señor, ya que en el salmo se me prescribe adorar el escabel de sus pies; y, si voy a investigar qué debe entenderse por escabel de sus pies, la Escritura me dice: Escabel de mis pies es la tierra. En mi incertidumbre me vuelvo a Cristo, ya que es de Él de quien voy en busca. En Él encuentro cómo se puede adorar la tierra, escabel de los pies de Dios, sin caer en la impiedad. Él, en efecto, por la tierra asumió la tierra, ya que nuestra carne proviene de la tierra y Él tomó la carne por la carne de Maria. Revestido de esta carne marcó sus pasos aquí abajo, y la misma carne nos dejó para que la comiésemos para conseguir la salud. Ahora bien, nadie come dicha carne sin primero haberla adorado. Hela aquí, pues, hallada la manera de adorar el escabel de los pies del Señor, y hallada de tal modo que no solamente no se peca adorándolo, sino que se peca no adorándolo. ¿pero será tal vez la carne a darnos la vida? Decía el Señor, mientras inculcaba los efectos de dicha tierra: El Espíritu es el que vivifica, la carne no ayuda para nada (Jn 6, 53). Cuando, pues, te inclinas o te postras delante de la tierra, no la consideres [simple] tierra; considera más bien al Santo de cuyos pies es escabel la tierra que adoras. Es en vista de Él, en efecto, que tú la adoras. Por esto recoge el salmo: Adorad el escabel de sus pies, ya que es santo. ¿quién es santo? Aquel en honor del cual tú adoras el escabel de pies. Sucede que tú, mientras lo adoras, no te quedas con el pensamiento al nivel de la carne. Te arriesgarías a no ser vivificado por el Espíritu, ya que el Espíritu es aquel que vivifica, mientras la carne no ayuda para nada. Cuando el Señor inculcaba esta verdad, hacía poco había tenido un discurso sobre su propia carne, y había dicho: quien no coma mi carne no tendrá en sí la vida eterna (Jn 6, 54). Algunos discípulos suyos, cerca de unos setenta, quedaron escandalizados y dijeron: es duro este lenguaje; ¿quien puede entender algo? (Jn 6, 59) y se alejaron de Él y no quisieron seguirlo más. Les parecieron duras las palabras: quien no coma mi carne, no tendrá la vida eterna, ya que lo habían entendido torpemente. Razonando en modo carnal, habían pensado que el Señor habría de destrozar su cuerpo en pedacitos dándoselos a comer. Por eso dijeron: este lenguaje es duro. Ellos eran duros, no el discurso. Si, en efecto, no hubiesen sido duros, sino flexibles, se habrían dicho: no sin un porqué nos dice estas cosas; es signo que debajo de esto está escondido algún misterio. Si hubiesen sido dóciles, no tercos, y se hubiesen quedado con él, habrían aprendido del Maestro lo que aprendieron los otros, que también después de su partida no lo abandonaron. Permanecieron, en efecto, con Él doce discípulos y, viendo a los otros abandonar al Maestro, con dolor – por así decir – de su muerte, les vino a la mente que cuantos lo habían abandonado, lo habían hecho porque estaban escandalizados por sus palabras. Entonces Jesús los instruyó diciendo: El Espíritu es aquel que vivifica; la carne no ayuda para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. ¡Entended espiritualmente lo que Yo os he dicho! no comeréis este cuerpo que veis, ni beberéis la sangre que verterán los que crucificarán. He querido proponer a vuestra consideración un sacramento que, si vosotros lo entendéis espiritualmente, os será fuente de vida. Será necesario, es verdad, que él sea celebrado visiblemente, no obstante, esto sucederá siempre que se lo entienda espiritualmente. Exaltad al Señor Dios nuestro, y adorad el escabel de sus pies, ya que es santo&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Exposición sobre el salmo&lt;/em&gt; 98, 9).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Conclusión&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para concluir este recorrido que nos ha hecho conocer algo de la rica reflexión de Agustín sobre el misterio de la Eucaristía, deseo ofrecer a la benigna paciencia del lector, un texto que, tal vez más que cualquier otro, nos dice con qué ánimo y con qué disposiciones el obispo de Hipona se acercaba al sacramento del altar. Es un texto bello y conmovedor, traspasado de compunción, de confianza y de gratitud, rociado de delicada poesía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Aterrado por mis pecados, y por la mole de mi miseria, había desahogado en mi corazón, y meditado, una fuga a la soledad. Tú me lo impediste, serenándome con estas palabras: Cristo murió por todos para que los vivientes no vivan más por sí mismos, sino por quién murió por ellos (2 Cor 5, 15). He aquí, Señor, que arrojo hacia ti mi pena, para vivir; contemplaré las maravillas de tu ley (Sal 118, 18). Tú conoces mi inexperiencia y mi enfermedad: instrúyeme y cobíjame. Tu Unigénito, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col 2, 3), me rescató con su sangre. Los orgullosos no me calumnian, si pienso en mi rescate, lo como, lo bebo y lo distribuyo; aunque soy pobre, deseo saciarme de Él junto a cuantos se nutren y sacian. Alaban al Señor los que lo buscan (Sal 21, 27)&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Confesiones&lt;/em&gt; 10, 43, 70).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Nota bibliográfica&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La traducción de los textos citados en este extracto ha sido tomada, con algunos leves retoques, del sitio de Internet www.augustinus.it, un sitio que ha hecho accesible al gran público de los internautas, todas las obras del obispo de Hipona en el texto latino, y en la traducción italiana de la NBA (Nueva biblioteca Agustiniana). En el sitio se encuentra también la versión de algunas obras en otras lenguas modernas. Dos publicaciones recientes ofrecen un panorama antológico de los textos agustinianos relativos a la Eucaristía, acompañados de algunas notas introductorias y de noticias bibliográficas. Ellas son: G. de NOLA, &lt;em&gt;La dottrina eucarística de Sant’Agustino&lt;/em&gt;, Ciudad del Vaticano, Libreria Editrice Vaticana 1997; S. AGUSTÍN, &lt;em&gt;L'Eucaristia, corpo della Chiesa&lt;/em&gt; (ed. V. GROSSI), Roma, Cittá Nova, 2003 (II ed.). Con ellas estamos en deuda, y a ellas os referimos para eventuales profundizaciones bibliográficas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Publicado en &lt;em&gt;Alpha Omega&lt;/em&gt;, vol. XI, nº 1, 2008. Traducción del italiano de hieromonje Diego [Flamini]. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-7032302010131843856?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/7032302010131843856/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=7032302010131843856' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/7032302010131843856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/7032302010131843856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/11/la-eucaristia-en-la-reflexion-de.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SxAyjtLYghI/AAAAAAAAAO8/zpk_y-S-kN8/s72-c/San+Agustín+de+Hipona.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-6427199517681264175</id><published>2009-11-09T00:50:00.003-03:00</published><updated>2009-11-09T00:59:53.026-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La Misión de las Iglesias Orientales Católicas en la vida de la Iglesia universal y en relación al mundo contemporáneo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5401947657454719298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 287px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SveSxhHXkUI/AAAAAAAAAOk/HXfjy5KTALI/s400/st.michael%27s+9.75+x+7+(custom).jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El Instituto Teológico Internacional (&lt;em&gt;Internationales Theolgisches Institut&lt;/em&gt;) de Gaming (Austria), en unión con el Instituto para la Teología y la Historia del Oriente Cristiano de la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Viena (&lt;em&gt;Institut für Theologie und Geschichte des Christlichen Ostens&lt;/em&gt;), en colaboración con la Universidad Católica Ucrania de L’viv [Leópolis], los días 4,5 y 6 Marzo de 2009 ha promovido y hospedado un Simposio Internacional dedicado al tema de la misión específica de las Iglesias Greco-Católicas en Europa Central y Oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el encuentro han tomado parte 17 obispos (de los cuales 15 eran greco-católicos), además de estudiosos destacados en el tema, numerosos sacerdotes, estudiantes de Teología y laicos, con un total de unos 150 participantes, provenientes de más de 20 Países. El Simposio, animado por la oración en común, se caracterizó por una reflexión atenta y metodológicamente rigurosa, estimulada por los análisis de la historia de las Iglesias Greco-Católicas y de su realidad contemporánea. Si bien las lenguas oficiales del encuentro fueron el alemán, el inglés y el italiano, de hecho en las celebraciones litúrgicas, tanto en la comunicación como en el debate, las lenguas nacionales utilizadas han sido cerca de una decena. Las discusiones fueron enriquecidas con las intervenciones los jerarcas, que dejaron testimonio de la valiente experiencia eclesial de dichos cristianos, los que – en los años del comunismo- afrontaron la persecución con tal de preservar tanto su misión propia, como la propia identidad greco-católica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Las presentaciones propuestas en el Simposio y las discusiones relacionadas se focalizaron sobre el aporte que las Iglesias Orientales Católicas de Europa Central y Oriental están llamadas a ofrecer a la totalidad de la comunidad cristiana y al mundo contemporáneo. En sus intervenciones los expositores fueron entrelazando las problemáticas históricas y teológicas (sobre todo eclesiológicas), analizando de igual modo los aspectos culturales, étnicos y nacionales por los que ha sido marcada la experiencia histórica de los Greco-Católicos, y de la cual no puede prescindir su propia misión futura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;A pesar de la trágica experiencia de la opresión totalitaria sufrida durante el s. XX, y a pesar de la condición discriminatoria a las que sus Iglesias han sido sometidas por siglos (praestantia Ritus Latini), los jerarcas, el clero y los estudiosos greco-católicos – provenientes de Austria, Belarús, Bulgaria, Croacia, Rumania, Rusia, Eslovaquia, Ucrania, Hungría, como también de los Estados Unidos – han reafirmado la consideración de su identidad oriental y su participación en la comunión católica como un rico tesoro espiritual, por el cual toma sustancia una experiencia religiosa única. En un mundo en el que las interpretaciones reduccionistas de la realidad traducidas en la contraposición binaria simplista “o/o” no son más suficientes para explicar o, al menos, abrazar la complejidad de la experiencia humana, el Simposio ha evidenciado como la división de tipo confesional y de denominación entre “ortodoxo” y “católico” haya venido cristalizándose como consecuencia de criterios interpretativos de contraposición dialéctica del tipo “o/o”. Las Iglesias Greco-Católicas rechazan el ser encuadradas dentro de categorías que implican o bien el desconocimiento de su identidad oriental, o bien la negación de la loro participación en la comunión católica. Los participantes, provenientes de dichas Iglesias, han renovado su compromiso en la difícil tarea de vivir en el medio de una división del mundo cristiano, esperando y obrando en pos de su unidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La acuciante y vivificadora vocación de los Greco-Católicos consiste en obrar una síntesis, integrando la tradición patrística, litúrgica, canónica, cultural y mística del Oriente Cristiano en un testimonio vital abierto a la universalidad y catolicidad del Evangelio de Jesucristo. Desde ese aspecto, los Orientales Católicas tienen no poco que ofrecer a sus hermanos y hermanas de tradición latina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los participantes occidentales en el Simposio – y marcadamente aquel que ha sido el artífice de dicho primer encuentro, Su Eminencia el Card. Christoph Schönborn – han manifestado nuevamente la esperanza que los Greco-Católicos, análogamente a los Ortodoxos, puedan ayudar a los Cristianos de Occidente a experimentar de un modo más pleno la belleza y la santidad de la liturgia, y cooperen en vista a un nuevo florecimiento del sentido de lo sagrado, que ha sufrido un fuerte “aplastamiento” en un mundo post-iluminista cada vez más secularizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el diálogo ecuménico de los últimos decenios, los Orientales Católicas a menudo han sido percibidos como “un problema”. El Simposio ha afirmado que la crítica paternalista dirigida a los Greco-Católicos, y su configuración como supuesto obstáculo para el ecumenismo han alcanzado un punto muerto. El renacimiento milagroso de las Iglesias Greco- Católicas en Europa Central y Oriental y su evidente vigor no pueden explicarse si no es en relación a la voluntad de Dios y y a aquellas vistas como don suyo; sugieren, por otra parte, que el discutir sobre la unidad sin los Greco- Católicos, señalados peyorativamente con el término de “Uniatas”, no podrá producir ninguna respuesta nueva a las diversas preguntas inherentes a la reconciliación religiosa entre Oriente y Occidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En una carta dirigida al Simposio, Su Beatitud el Card. Lubomyr Husar retomó afirmaciones de Su Santidad Benedicto XVI, en las que el Papa ha subrayado como las Iglesias Greco-Católicas están llamadas a ser fieles a la tradición oriental y a testimoniarla en la comunión católica, como también a mostrar a los Cristianos Ortodoxos qué significa una comunión vital con la Iglesia Católica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Esta comunión ha llevado a un enriquecimiento multiforme y reciproco mediante el encuentro de las tradiciones del Oriente y del Occidente. Con humildad y con abnegación, los Greco-Católicos reconocen que de la mano de circunstancias históricas determinadas, ya fuera por presiones de orden cultural y social, o por falta de decisión de sí mismos, sus Iglesias en algunos casos han permitido que modos de pensar y prácticas occidentales ofuscasen o, a veces, reemplazasen sus antiguos ritos y tradiciones espirituales. Hoy, con el decidido apoyo de las más altas instancias presentes en la Iglesia Católica, si esta de hecho promoviendo la recuperación de la autentica identidad cristiana oriental&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Al mismo tiempo, la autenticidad de la experiencia religiosa y de la forma de vida greco-católica ha encontrado una manifestación en los nuevos mártires del siglo veinte. Obispos, eclesiásticos, monjes y laicos greco-católicos han sabido responder a los más grandes desafíos morales del s. XX: la supresión de la libertad, don de Dios, y de la dignidad humana de parte de las ideologías totalitarias. Los Greco-Católicos han resistido los compromisos con los regímenes opresivos y han surgido de las experiencias de la persecución y de la clandestinidad con autoridad moral y con la demostrada capacidad de saber superar adversidades inenarrables. Este entrenamiento disciplinado del espíritu de las Iglesias mártires, fundado sobre una fe inquebrantable en la Divina Providencia, puede comunicar el coraje para dar un testimonio cultural contracorriente y mostrar las modalidades para conducir una vida cristiana en el contexto de una Europa secularizada y en presencia de los desafíos que provienen da un consumismo globalizante, de un materialismo de lo más grosero, de la negación del don de la vida humana y de la sacralidad de la persona, de la disolución de la familia. Los obispos greco-católicos han presentado las preocupaciones y las prioridades pastorales de las propias Iglesias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Estas comunicaciones dadas por ellos han puesto a la luz las especificidades de cada una de las experiencias eclesiales, pero al mismo tiempo han mostrado cómo las Iglesias Greco-Católicas de Europa Central y Oriental se unen para afrontar muchos desafíos comunes y intentan promover una reflexión y colaboración comunes, mientras se proyectan responsablemente hacia todos aquellos que componen la Iglesia universal en el mundo contemporáneo. A lo largo de las discusiones entre los participantes del Simposio fue surgiendo un consenso general, que luego pude ser materializado en algunas propuestas concretas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Puntualmente, estas son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt;. Dirigir un pedido al Papa Benedicto XVI, para que quiera dedicar uno de los próximos Sínodos de los Obispos al tema de las Iglesias Orientales Católicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;. Proseguir con ritmo anual la convocatoria de encuentros análogos al desarrollado por el &lt;em&gt;Internationales Theologisches Institut&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los participantes del Simposio han expresado en las discusiones su profundo aprecio y cordial del Card. Schönborn y del &lt;em&gt;Internationales Theologisches Institut&lt;/em&gt; por la reflexión teorética de este último vuelta sobre los temas referidos a la familia y por el consiguiente empeño efectivo puesto en acción, no da último a través de la hospitalidad ejemplar ofrecida a los estudiantes y a los eclesiásticos greco-católicas casados y con familia. A la vista de tales cosas, la familia y la realidad institucional del sacerdocio casado, presente en las Iglesias Greco-Católicas, los mismos han sido considerados posibles temas a los cuales dedicar un futuro encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los participantes, por otra parte, han llegado a un profundo acuerdo al afirmar que los Greco-Católicos no deben abandonarse sobre los laureles espirituales de sus mártires, sino que en el momento actual sus pedidos y mociones se transformen en acción ferviente para afrontar – con la fe de todos aquellos, padres y madres, que los han precedido – los desafíos que acompañan el hecho de dar testimonio de Cristo y de la unidad cristiana en el siglo veintiuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Comunicado final del Simposio realizado con auspicio del &lt;em&gt;Internationales Theologisches Institut&lt;/em&gt; de Gaming (Austria) los días 4, 5 y 6 Marzo de 2009. Traducción del italiano de Hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-6427199517681264175?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/6427199517681264175/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=6427199517681264175' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/6427199517681264175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/6427199517681264175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/11/la-mision-de-las-iglesias-orientales.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SveSxhHXkUI/AAAAAAAAAOk/HXfjy5KTALI/s72-c/st.michael%27s+9.75+x+7+(custom).jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-6428082589368937320</id><published>2009-10-09T05:40:00.013-03:00</published><updated>2009-10-09T06:13:05.185-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Sinaxario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;(del 28 de Septiembre al 9 de Octubre según el Calendario Juliano)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hieromonje Diego [Flamini]&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390518048786041954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 282px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss73mu05TGI/AAAAAAAAAM8/NqUwxB9rCz8/s400/San+Jariton.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de San Jaritón&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;28 de Septiembre&lt;/em&gt;:&lt;strong&gt; Santo Confesor Monje Jaritón&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;(+ 350)&lt;/strong&gt;. Padeció en Iconio (actual Konya, Turquía). Presa de gran valentía, denunció la falsedad de los dioses paganos y confesó firmemente la fe en el Único Dios verdadero, Cristo nuestro Salvador. Este santo confesor soportó terribles torturas, pero por Providencia divina, permaneció con vida. Cuando las persecuciones acabaron, fue liberado de prisión y dedicó toda su vida al servicio del Señor. Mientras peregrinaba a Jerusalén para visitar los Lugares Santos, cayó en mano de unos salteadores. Lo maniataron y lo dejaron en una cueva, para matarlo más tarde, mientras tanto siguieron con sus fechorías. En esa situación, el santo oró con mucho fervor, y dio gracias a Dios y se confió a Él para que se cumpliera su voluntad. Allí mismo una serpiente entró en la cueva y comenzó a beber vino de un recipiente, envenenándolo completamente. Al retornar, los ladrones bebieron de él, y murieron. En ese mismo lugar, dando gracias a Dios por su liberación, Jaritón comenzó a llevar una vida de asceta muy intensa. Él distribuyó el oro de los ladrones entre los pobres, y en un monasterio de las inmediaciones. En la cueva, hizo una iglesia, junto a la cual también creció un monasterio, la famosa lavra de Tharan de Palestina. El monje Jaritón redactó una estricta regla de vida monástica. Anhelando la soledad, Jaritón se internó más aún en el desierto, pero allí tampoco rechazó a los que buscaban su guía espiritual, lo que llevó a que fundase otros dos monasterios, el “Jericón” y la “Lavra de la Palma”. Hacia el final de su vida el monje Jaritón prosiguió su combate espiritual, cerca de la Lavra de la Palma, sin dejar la dirección de los otros monasterios fundados por él. De acuerdo a la tradición, Jaritón compuso el oficio de los votos monásticos. El Santo monje y Confesor se durmió en el Señor después de una larguísima vida, y de acuerdo a su última voluntad, fue sepultado en la iglesia del monasterio de Tharan, construida sobre la otrora cueva de los ladrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390518369185624258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 286px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss735YaG8MI/AAAAAAAAANE/-4lY5eNqcGE/s400/Gregorio+el+Iluminador.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de San Gregorio el Iluminador&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;30 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Santo Obispo Mártir Gregorio, Iluminador de la Gran Armenia (+ 330)&lt;/strong&gt;. Nació en el año 257. Descendía de la línea de los Arsakid, emperadores del pueblo de los Partos. Un familiar salvó a Gregorio, ya que su padre había participado en intrigas de palacio en Armenia: sacó al niño de Armenia y lo llevó a Cesarea de Capadocia, y allí lo crió en la fe cristiana. Siendo adulto, Gregorio se casó, tuvo dos hijos, pero pronto quedó viudo. Gregorio crió a sus hijos en la fe. Deseando reparar el pecado de su padre que había matado al entonces Rey de Armenia, padre de Tiridates, entró al servicio de este y lo sirvió fielmente. Tiridates llegó a querer a Gregorio como a un amigo, pero era enemigo de la fe cristiana. Cuando Tiridates subió al trono, exigió a Gregorio que renunciara a su fe cristiana. Su firmeza malquistó al Rey y comenzó a darle sufrimiento de maneras diversas y crueles: fue colgado cabeza abajo con una piedra al cuello, lo golpearon y ridiculizaron en público, lo hicieron caminar con sandalias llenas de clavos, pero San Gregorio sólo cantaba salmos en medio de los tormentos. En la prisión, el Señor sanaba sus heridas. Cuando Gregorio volvió ante el Rey feliz e indemne, lo arrojaron a un pozo lleno de serpientes. Empero el Señor salvó a su predilecto, pues las fieras no lo atacaron. Algunas mujeres piadosas (según la tradición la misma hermana de Tiridates, Kosróvi-tujt) lo alimentaban en secreto con pan, que bajaban hasta el foso. Un santo ángel se le aparecía al santo dándole coraje a su espíritu Así pasaron catorce años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Durante ese tiempo, Tiridates dio muerte martirial a la Santa Virgen Mártir Ripsimia, a la anciana higúmena Gaiania y a otras 35 vírgenes de uno de los monasterios de Asia. Gregorio fue liberado y después de ello, el rey Tiridates se convirtió y la fe cristiana no sólo fue aceptada sino que Armenia se convirtió en la primera nación en la historia en adoptar la fe cristiana como culto oficial, siendo así, la hija primogénita de la Iglesia en sentido Universal. Como su Santo Equiapostólico y Evangelizador, el pueblo armenio fue un fiel discípulo y valientemente perseveró en la fe cristiana a través de todos los embates y dificultades de su accidentada vida y es un vivo testimonio de las palabras de San Pablo: “Todo lo puedo en Aquél que me conforta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390518938014176850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 94px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss74afdZ1lI/AAAAAAAAANM/9GUjHmlxAsE/s400/Miguel+de+Kiev.jpeg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de San Miguel de Kiev&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;San Miguel, primer metropolita de Kiev (+ 992)&lt;/strong&gt;. Probablemente era de procedencia balcánica. En el 989 llegó a Jerson (entonces colonia griega, hoy Ucrania) junto con otros clérigos, poco después de la conversión de San Vladímir (988). Con mucho celo de Dios y de sus cosas y ardor apostólico, recorrió la recientemente bautizada Rus’, predicando el Santo Evangelio, bautizando y predicando al pueblo neófito y entusiasta que había sido recientemente iluminado, fundando sus primeras iglesias y escuelas religiosas. En Rostov estableció la primera iglesia de Madera en honor de la Dormición de la Santísima Madre de Dios y designó a un Obispo, Teodoro el Griego. San Miguel era sabio y amable, pero también un jerarca exigente cuando era menester. La Iglesia Rusa ha custodiado la memoria de sus hechos dignos de mérito: en las listas de jerarcas tanto de la Catedral de la Divina Sabiduría de Nóvgorod, como la de Kiev, él es llamado con toda justicia su iniciador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390519144798684178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 326px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss74mhyrBBI/AAAAAAAAANU/fFMxuldnWbI/s400/Pokrov.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Madre de Dios de Pokrov&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;1º de Octubre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Fiesta del Manto Protector (Pokróv) de la Madre de Dios&lt;/strong&gt;. Esta aparición milagrosa de la Madre de Dios sucedió a mediados del S. X en Constantinopla, en la iglesia de Vlajernis, donde se conservaba la Veste de la Madre de Dios, la hebilla y parte de su cinto, los que habían sido transferidos desde Palestina en el S. V. Un domingo 1º de octubre, durante la celebración de la Vigilia Pernocturna, en que la iglesia estaba repleta de fieles en oración, un Yuródivy (loco a causa de Cristo), llamado Andrés, en la cuarta hora de la noche, elevó sus ojos hacia el cielo, y vio acercándose por el aire a nuestra Santísima Señora y Madre de Dios, resplandeciente de luz celestial y rodeada de una asamblea de santos. El Santo Precursor y Bautista Juan y el Santo Apóstol Juan el Teólogo acompañaban a la Reina de los Cielos. Puesta de rodillas, la Santísima Virgen comenzó a orar fervientemente por los cristianos con lágrimas, y así permaneció largo tiempo en oración. La Santísima Señora Madre de Dios, mientras resplandecía, sostenía su velo que relucía más que los rayos del sol. San Andrés conmovido por la visión le preguntó a su discípulo Epifanio que estaba a su lado: “¿Ves tú también, hermano, a la que es Reina y Señora, rogando por todo el mundo? Epifanio respondió: “La veo, santo padre, y estoy atónito”. La Siempre Bienaventurada Madre de Dios imploraba al Señor Jesús que aceptara las oraciones de todo el pueblo, que estaba invocando su Santísimo Nombre, y que se prohijaba confiadamente a la intercesión de Ella. “Oh Rey Celestial”, decía la Reina Inmaculada, que como una columna etérea estaba de pie en medio de los ángeles, “acepta a todos y cada uno de los que te dirigen su oración e invocan mi Nombre en su ayuda; no permitas que se retiren sin ser escuchados, ni con las manos vacías de delante de mi Presencia”. Los Santos Andrés y Epifanio, honrados con la visión de la Madre de Dios en oración, “por largo tiempo podían ver el velo protector extendido sobre el pueblo, resplandeciente y con luminosidad del electro, como rayos de la Gloria del Señor; Mientras la Santísima Madre permaneció allí, el velo también era visible; después de su partida también este se volvió invisible, y aunque ella se lo llevó consigo, dejó en su lugar la Gracia por haber estado allí.” En la iglesia de Vlajernis siempre se conservó la memoria de la aparición milagrosa de la Madre de Dios. En el s. XIV, un clérigo y peregrino venido de la Rus’ &lt;strong&gt;(*)&lt;/strong&gt;, llamado Alejandro, vio dentro de la iglesia un ícono de la Santísima Madre de Dios orando por el mundo, y representado en él a San Andrés contemplándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el “Prólogo”, un libro *rúsico del S. XII, se encuentra una descripción del establecimiento solemne de la Fiesta que conmemoramos. De hecho, la iglesias dedicadas a la Protección (Pokróv) de la Madre de Dios aparecieron en la Rus’ en el S. XII. La representante más acabada y renombrada de este período es sin lugar a dudas, la famosa iglesia de la Protección de la Madre de Dios en el río Nerl’, que fue construida en 1165 por el Príncipe Andréi Bogoliúbsky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la Fiesta de la Protección de la Santísima Madre de Dios imploramos la defensa y asistencia de la Reina del Cielo: “Acuérdate de nosotros en tus plegarias, Señora Virgen Madre de Dios, que no perezcamos por el agravamiento de nuestros pecados, protégenos de todo mal y de toda penosa calamidad; porque en ti confiamos, y venerando la fiesta de tu Protección, te engrandecemos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(*)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Rus’&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;rúsico&lt;/em&gt;, son términos que utilizamos para designar la antigüedad común a las actuales Rusia, Ucrania, Belarús, y todos los demás sitios aledaños que tuvieron la cultura cristiana eslava oriental (la Santa &lt;em&gt;Rus’&lt;/em&gt;, no la “Santa Rusia”). El utilizar indistintamente ruso (&lt;em&gt;rosísky&lt;/em&gt;, del país Rusia) y rúsico (&lt;em&gt;rúsky&lt;/em&gt;, de la cultura, etnia o religión de los eslavos orientales), lleva, incluso en personas familiarizadas con el tema, a confusiones que nada ayudan, sobre todo cuando se les da a dicho intercambio impropio de los términos una forzada interpretación política o religiosa. P. ej. Los ucranios de Carpacia (&lt;em&gt;Chervonorus’-Rus’&lt;/em&gt; Roja o del sur) son rúsicos, pero no rusos, pues jamás han tenido nada que ver con el país Rusia hasta la invasión comunista de 1945, que proclamaba falseadamente su reintegración a la “Madre Rusia”. De modo análogo, el término “Pequeña Rus’” aplicado a la región de Kiev en el centro de Ucrania, no es despectivo como algunos comprenden mal, sino histórico, ya que “pequeño” se aplica desde la antigüedad a la región originaria de una cultura determinada. Por último el término &lt;em&gt;Belarús’ &lt;/em&gt;(Rus’ blanca o del norte) se aplicó por su ubicación geográfica con respecto al centro de difusión de los eslavos orientales, el arco que va por Volinia, Galitsia y Carpacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390519451891362498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; CURSOR: hand; HEIGHT: 344px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss744ZzRasI/AAAAAAAAANc/FIdIBzj3uZ8/s400/Roman+the+Melodist.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de San Romano el Méloda&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;San Romano el Meloda (+ c. 557)&lt;/strong&gt;. Nació en el S, V en la ciudad siria de Emesa. Tras mudarse a Constantinopla, comenzó a desempeñar servicios eclesiásticos en la Iglesia de Santa Sofía (Divina Sabiduría). Ya siendo monje, pasaba la noche en oración solitaria en un campo o en la iglesia de Vlajernis fuera de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ocasión, habiendo orado muy intensamente, pidiendo la gracia de poder cantar (pues carecía por completo de dicho don), la Madre de Dios se le apareció de noche en una visión en sueños, y habiéndole entregado un rollo (en griego kondakion), le ordenó que lo comiese. De este modo, el monje Romano, recibió el don de una fina comprensión intelectual, el don de componer e interpretar melodías (de allí el título de meloda o melodista). Esto sucedió un día de Navidad. En la Vigilia Pernocturna de la Fiesta, San Romano cantó con una voz admirable su primer kondakio: “Hoy la Virgen da a luz al Trascendente, y la Tierra ofrece una cueva al Inaccesible” (hasta hoy es el kondakio de Navidad). Propiamente dicho, un kondakio es una larga composición recitada por un solista, intercalada por un estribillo cantado a coro. Hoy se aplica en el sentido de “resumen breve”, por eso el kondakio de una fiesta, es sencillamente un canto breve sobre motivo de la fiesta que se celebra. El Himno Acatisto del patriarca Sergio, es un kondakio en su estilo de composición, y prácticamente el único famoso que no pertenece a San Romano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;San Romano fue ordenado diácono y se desempeñó como maestro de canto. Hasta su muerte, que ocurrió en el 556, el hierodiácono Romano el Meloda compuso cerca de mil cantos eclesiásticos, muchos de los cuales todavía los cristianos usamos para glorificar al Señor. Particularmente famosas en su tiempo fueron sus catequesis dramatizadas. Su importancia y popularidad entre los griegos eclipsó totalmente a otros autores muy meritorios de su época como Jorge, Demetrio, Ciriaco, Elías, Cuculo, y Cipriano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390519712325214722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 333px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss75Hj_iogI/AAAAAAAAANk/d-s1hCDrTjg/s400/Andr%C3%A9s,+loco+en+Cristo.jpeg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono del Bienaventurado Andrés&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;2 de Octubre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Bienaventurado Andrés, Loco por Cristo (+ 936)&lt;/strong&gt;. Fue un asceta de origen eslavo que vivió en el S. X en Constantinopla. Desde temprana edad amaba la Iglesia de Dios y las Sagradas Escrituras. En una ocasión, durante una visión en sueños, el Santo vio dos ejércitos. En uno, había hombres de vestiduras radiantes, en el otro, demonios oscuros y fieros. Un Ángel de Dios, que tenía en su mano unas coronas de aspecto maravilloso, le dijo a Andrés, que dichas coronas, no eran adornos del mundo terrenal, sino tesoros propios del Cielo con las que el Señor adorna a sus guerreros victoriosos de la lucha contra las hordas del mal. "Procede”, le dijo el Ángel a Andrés, “según esta obra buena: sé un loco por mi causa y recibirás mucho el día de mi Reino”. El Santo comprendió que el mismísimo Dios lo estaba invitando a dicho camino. A partir de entonces, Andrés comenzó a vagar por las calles en harapos, como si su mente se hubiera ido. Por muchos años soportó toda clase de burlas e insultos. Con total impasibilidad soportó golpes, hambre y sed, frío y calor, pidiendo limosna y dándoselas a otros entre los pobres. Por su gran paciencia y humildad el santo recibió el don de profecía y también el de discernimiento, salvando a muchos de graves peligros del alma, al revelar las impiedades ocultas de algunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Durante un Oficio en la iglesia, San Andrés fue hecho digno de contemplar a la Santísima Madre de Dios, que cubría a los que oraban con su homoforio. El Bienaventurado Andrés falleció en el año 936.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390520015663254386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 308px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss75ZOA9y3I/AAAAAAAAANs/5UW_eIhimjY/s400/Dionisio+el+Areopagita.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de San Dionisio el Areopagita&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;3 de Octubre&lt;/em&gt;:&lt;strong&gt; San Dionisio el Areopagita (+ c. 90)&lt;/strong&gt;. San Dionisio vivió originalmente en Atenas. Criado en la ciudad, recibió educación griega de la mejor calidad. Más tarde fue a Egipto a estudiar astronomía a la ciudad de Heliópolis. Luego de su retorno de Egipto a Atenas, fue elegido miembro del Consejo del Areópago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Cuando el Santo Apóstol Pablo predicó en el Areópago de Atenas (Hch. 17,16–34), Dionisio fue uno de los pocos que allí recibió de corazón su proclamación de la salvación y se bautizó. Es muy significativo el hecho de que los paganos tuviesen en ese lugar un altar al “dios desconocido” &lt;strong&gt;(*)&lt;/strong&gt;, del cual San Pablo se presentó como predicador. Durante tres años Dionisio permaneció junto al Apóstol predicando la Palabra de Dios. Más tarde fue puesto como obispo de Atenas. Según una tradición, en el año 57 estuvo presente en la Dormición de la Madre de Dios en Jerusalén, partiendo luego a las Galias, y muriendo mártir como primer obispo de París (&lt;em&gt;Saint Denis&lt;/em&gt;). Asimismo, se le atribuye la autoría de un tratado místico que capital importancia en la doctrina sobre los ángeles y demás potestades incorpóreas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(*) &lt;/strong&gt;Es también muy significativo el hecho de que muchas iglesias, en Rusia al menos, en el frontispicio tengan una dedicatoria que reza “a Dios, a quién conocemos”, expresando como los cristianos somos iluminados por la fe verdadera, y conocemos a quien dedicamos nuestra vida y trabajos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390520249780431634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss75m2K2axI/AAAAAAAAAN0/mdBrsCGWDio/s400/Sergio+y+Baco.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de los santos Sergio y Bacco&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;7 de Octubre&lt;/em&gt;:&lt;strong&gt; Santos Mártires Sergio y Bacco (+ 297)&lt;/strong&gt;. Ambos ocupaban una posición destacada dentro del ejército bajo el Emperador Maximiano (284-305), ante quien unos maliciosos los denunciaron por ser cristianos. Aquel queriendo comprobar la veracidad de la acusación, ordenó a Sergio y a Bacco que sacrificaran ante los ídolos, pero ellos se negaron aduciendo que sólo adoraban al Único Dios. Maximiano mandó que se les quitaran las insignias de su rango, y vistiéndolos con ropas de mujer para avergonzarlos los pasearon por la ciudad con una cadena de hierro ante la gente. De Nuevo los sedujo diciéndoles que no se engañaran con las fábulas cristianas, y que se volvieran a los dioses romanos. Pero los Santos se mantuvieron firmes. Luego fueron transferidos a la jurisdicción de Antíoco, gobernador de Siria Oriental, feroz enemigo de los cristianos. En un acceso de ira, hizo golpear a Bacco, y este entregó su alma al Señor. Luego enviaron a otra ciudad a Sergio calzado con sandalias de clavos, donde fue decapitado, dando así un testimonio de que sólo en Dios tenían escondida su vida, despreciando todas las ventajas terrenales que encadenan al alma. Que su intercesión nos procure un amor ardiente por Cristo, la caridad para testimoniarlo, y la verdadera amistad que llevó a estos amigos de Cristo, a darse valor el uno al otro para llegar al Trono del Amigo de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390520460506167986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 181px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss75zHLx-rI/AAAAAAAAAN8/Xg7y4yzsND0/s400/Santiago.jpeg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de Santiago de Alfeo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;9 de Octubre&lt;/em&gt;:&lt;strong&gt; Apóstol Santiago de Alfeo (+ s. I)&lt;/strong&gt;. Uno de los doce Apóstoles, hermano del Evangelista Mateo. Luego de Pentecostés, el Apóstol, junto con el Apóstol Andrés el Primer llamado, predicaron en Judea, Odessa, Gaza, Eleuteriópolis, convirtiendo a muchos al camino de la Vida. Santiago murió mártir en una cruz en la ciudad egipcia de Ostrazin.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-6428082589368937320?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/6428082589368937320/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=6428082589368937320' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/6428082589368937320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/6428082589368937320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/10/sinaxario-del-28-de-septiembre-al-9-de.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Ss73mu05TGI/AAAAAAAAAM8/NqUwxB9rCz8/s72-c/San+Jariton.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-138680793732672603</id><published>2009-09-30T01:01:00.005-03:00</published><updated>2009-10-09T06:11:19.409-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;Sinaxario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;(del 14 al 28 de Septiembre según el Calendario Juliano)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hieromonje Diego [Flamini]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387106084428219250" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 321px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SsLYcRGwg3I/AAAAAAAAAMM/X69u4Uz_MGY/s400/Exaltation+Holy+Cross.jpg" border="0" /&gt; &lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Exaltación de la Santa Cruz&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;14 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Exaltación Universal de la Venerable y Vivificante Cruz&lt;/strong&gt;. En este día se recuerda un evento vinculado con la Cruz del Señor, el retorno de esta a Jerusalén desde Persia después de catorce años de cautividad. Durante el reinado del emperador bizantino Focas (602-610), el emperador persa Cosroes II venció al ejército griego, invadió Jerusalén y se llevó cautivos a la Vivificante Cruz del Señor y al Patriarca de Jerusalén Zacario (609-633). La Cruz estuvo en Persia durante catorce años y recién bajo el emperador Heraclio (610-641), que venció a Cosroes con la ayuda de Dios y llegó a la paz con su sucesor e hijo Siroes, cuya consecuencia fue la devolución de la Sagrada Reliquia. Con gran solemnidad la Cruz fue trasladada a Jerusalén. El emperador Heraclio con la corona imperial y vestido de púrpura llevó la Cruz del Señor hasta la Basílica de la Resurrección. Junto al emperador iba el Patriarca Zacario. En las puertas por las que se asciende al Gólgota, de pronto el emperador se detuvo y le fue imposible avanzar. El santo patriarca le explicó que un Ángel del Señor impedía su paso, porque Aquel que llevó la Cruz hasta el Gólgota para la expiación de los pecados, lo había hecho en medio de una gran humillación. Entonces Heraclio, quitándose la corona y la púrpura, vestido de ropas corrientes y sin sufrir ningún obstáculo llevó la Cruz de Cristo hasta dentro de la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En un sermón sobre la Exaltación de la Cruz, San Andrés de Creta dice: “La Cruz es exaltada, y todo en verdad se reúne en torno a ella, la Cruz es exaltada, y la Ciudad se llena de solemnidad, y el pueblo celebra la fiesta”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387106316431556370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SsLYpxYqfxI/AAAAAAAAAMU/_vjDR9kKwGs/s400/Saint+Euphemia.jpg" border="0" /&gt; &lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de santa Eufemia&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;16 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Santa Granmártir Eufemia&lt;/strong&gt;. Era hija de cristianos, el Senador Filofronos y Teodosia. Ella sufrió por Cristo alrededor del año 304 en la ciudad de Calcedonia, situada en las riberas del Bósforo, frente a Constantinopla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El Gobernador de Calcedonia, Prisco, emitió la orden de que todos los habitantes de Calcedonia y sus alrededores se presentaran en la fiesta pagana de Ares (Marte) y le ofrecieran sacrificios, amenazando con terribles tormentos para quien no osara presentarse. Mientras se celebraron las fiestas impías, cuarenta y nueve cristianos se habían Escondido en una casa, en la que celebraban el culto al Dios verdadero. La joven Eufemia estaba entre los que se hallaban orando allí. Pronto fue descubierto el refugio de los cristianos, y fueron llevados ante Prisco. Durante diecinueve días los mártires fueron objeto de diversas torturas, pero ninguno de ellos renegó de la fe, ni consintió en sacrificar a los ídolos. El gobernador, no sabiendo ya qué hacer para que renegaran de la fe, los envió ante el emperador Diocleciano, pero retuvo a la más joven, Eufemia, esperando que ella, al estar sola, habría de apostatar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Santa Eufemia, separada de sus hermanos de fe, oró con fervor al Señor Jesús para que Él la fortaleciera en el juicio. Prisco al principio trató de seducirla con promesas terrenales, pero ante su negativa, él comenzó a torturarla. Ella fue atada a una rueda con cuchillos, que al orar ella en voz alta, se detuvo y no le provocó daño. Después de otras tentativas infructuosas, finalmente, la sentenciaron a ser entregada a las fieras en el circo. Antes de la ejecución, la santa imploró, que el Señor le concediera una muerte violenta. Ninguna de las bestias quiso tocarla. Una osa de pronto le hizo una herida pequeña en la pierna, y la Granmártir Eufemia murió al instante. Sus restos fueron sepultados con gran reverencia no lejos de Calcedonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Mucho después fue erigida una hermosísima iglesia sobre el sepulcro de Santa Eufemia. En este templo tuvieron lugar las sesiones del IV Concilio Ecuménico en el 451, durante las cuales la Santa Granmártir Eufemia confirmó milagrosamente la fe verdadera, poniendo freno a la herejía monofisita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Con la toma de Calcedonia por parte de los persas en 617, las reliquias de la Santa Granmártir Eufemia fueron trasladadas a Constantinopla. Durante el período iconoclasta el relicario fue arrojado al mar. Marinos piadosos lo extrajeron, siendo llevado a la isla de Lemnos, y en el 796, fue devuelto a Constantinopla con los santos restos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387106499958559442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 272px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SsLY0dE6UtI/AAAAAAAAAMc/eNsImtyiSdI/s400/Humble.jpg" border="0" /&gt; &lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Madre de Dios “Fíjate en mi humillación”&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Madre de Dios “Fíjate en mi humillación”.&lt;/strong&gt; Apareció en el 1420 en las tierras de Pskov en el Lago Rocoso. El 16 de septiembre de ese mismo año fue trasladado a Pskov y depositado en la Catedral. En memoria del traslado de esta imagen, se instituyó esta celebración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387106673977971202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 339px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SsLY-lWX0gI/AAAAAAAAAMk/L19zJth5RZA/s400/San+Sergio.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de san Sergio de Radonezh&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;25 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Santo Monje Sergio de Radonezh&lt;/strong&gt;. Nació en el pueblo de Varnitsa, cerca de Rostov, el 3 de Mayo de 1314. Sus padres fueron los piadosos e ilustres boyardos Cirilo y María. El Señor lo eligió de antemano desde el vientre materno. En la vida del Monje Sergio, se dice que, una vez durante la Divina Liturgia estando María embarazada del futuro santo, este gritó fuertemente tres veces en el seno materno, antes de la lectura del Santo Evangelio, en el canto de los querubines y cuando se exclama “Lo Santo para los santos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Dios les concedió un hijo a Cirilo y María, y lo llamaron Bartolomé. A los siete años de edad, fue enviado a estudiar junto a sus dos hermanos, su hermano mayor Esteban y su hermano menor Pedro. Sus hermanos aprendían sin obstáculos, pero Bartolomé no lograba adelantar en sus estudios a pesar de que el maestro le dedicaba mucho esfuerzo. Los padres reprendían al niño, el maestro lo castigaba y sus compañeros se burlaban de su incapacidad de aprender. Finalmente, con lágrimas Bartolomé suplicó al Señor que le concediera la comprensión de los libros. Una vez, su padre lo envió al campo en busca de unos caballos. En el camino se encontró con un ángel de Dios bajo la apariencia de un monje: el starets estaba de pie en oración bajo un roble en medio del campo. Bartolomé se le acercó, y haciendo una reverencia, esperó a que el anciano terminara la oración. Este lo bendijo, le dio un beso y le preguntó qué deseaba. Bartolomé dijo: “con toda mi alma deseo aprender a leer y a escribir, padre santo, ora a Dios por mí, para que me ayude a tener el don de las letras”. El monje cumplió el pedido de Bartolomé, elevando su oración a Dios, y al bendecir al muchacho le dijo: “Desde hoy Dios te concede, muchacho, entender la lectura y la escritura, y en esto superarás a tus hermanos y compañeros”. En ese momento el anciano tomó un recipiente y le dio a Bartolomé una porción de prósfora (pan bendito): “Toma, muchacho, y come, le dijo, esto se te da como un signo de la Gracia de Dios y para que entiendas la Sagrada Escritura”. El Anciano quería seguir camino, pero Bartolomé le pidió que visitara el hogar de sus padres. Los padres recibieron al huésped con alegría y le ofrecieron su hospitalidad. El Anciano dijo que en primer lugar era necesario tomar el alimento espiritual, y le dijo al muchacho que lea el salterio. Bartolomé comenzó a leer armoniosamente, y los padres estaban admirados del cambio operado en el muchacho. Al partir, el Anciano profetizó acerca del futuro monje Sergio: "Grande será vuestro hijo ante Dios y ante el pueblo. Él será una morada escogida del Espíritu Santo”. Después de esto no sólo entendía los libros, sino se volvió especialmente devoto de todos los Oficios Litúrgicos e inmerso en la oración. Ya en la niñez tomó la práctica del ayuno estricto los miércoles y viernes, y los demás días vivía sólo de pan y agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Alrededor del 1328 los padres del futuro monje Sergio se mudaron de Rostov a Radonezh. Cuando sus hermanos mayores ya se habían casado, Kirill y Maria recibieron el sjima (hábito monástico) poco antes de morir, en el monasterio de la Protección de la Madre de Dios en Khot’kov, cerca de Radonezh. Más tarde, una vez que Esteban, hermano de Sergio, hubo quedado viudo, también entró en ese monasterio. Habiendo ya fallecido sus padres, Bartolomé junto con su hermano Esteban se retiró a un sitio solitario y salvaje a 12 Km de Radonezh. Al principio hicieron celdas, luego una pequeña iglesia, y luego, con la bendición del Metropolitan Teognosto, se la consagró en honor de la Ssma. Trinidad. Pronto, no pudiendo soportar la vida dura de la soledad agreste, Esteban dejó a su hermano y fue Monasterio de la teofanía en Moscú (en donde se hizo muy cercano al monje Alexis, futuro Metropolitano de Moscú).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El 7 de octubre de 1337 Bartolomé recibió la tonsure monástica de manos del higúmeno Mitrofán, tomando el nombre de Sergio, en honor al Sto. Mártir que se conmemora el 7 de octubre, y comenzó a transformarse en una morada escogida de la Trinidad Vivificante. Lograba dar pasos en su camino de virtud en más virtud, sufriendo toda clase de tentaciones y apariciones diabólicas. Poco a poco, se hizo conocido para otros monjes, que buscaron su guía. El monje Sergio los recibió con amor, y pronto el pequeño monasterio contenía una fraternidad de doce monjes. Su experimentado guía se distinguía por un extraordinario amor al trabajo. Con sus propias manos construyó varias celdas, llevaba agua, cortaba leña, horneaba el pan, cosía las ropas, preparaba la comida a los hermanos y humildemente tomaba sobre sí otras tareas. El monje Sergio combinaba esta labor tan pesada con la oración, las vigilias y el ayuno. Los hermanos estaban llenos de asombro por el hecho que después de tanto esfuerzo la salud de su guía no se deterioraba en absoluto, sino más bien, tomaba más vigor. No fue difícil llegar a la situación en que los hermanos pidieran a Sergio que fuera su Higúmeno. En 1354 el obispo Atanasio de Volynia consagró sacerdote al entonces monje Sergio, y lo elevó a la dignidad de Higúmeno. Igual que anteriormente en el monasterio, las obediencias monásticas eran puntualmente cumplidas. Con el crecimiento del monasterio, también lo hicieron sus necesidades. A menudo los monjes casi no tenían comida, pero gracias a las oraciones del monje Sergio el alimento llegaba por modos misteriosos, y sus necesidades eran provistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Después de recibir una carta desde Constantinopla, el Monje partió a ver a San Alexis con el mensaje que el Patriarca le había enviado, y recibió el consejo de que introdujera la vida en común en la forma más estricta en su monasterio (cenobitismo). Comenzó a haber protestas por severidad de la Regla de Vida común, y el monje Sergio fue obligado a retirarse del monasterio. Junto al río Kirzhach fundó un monasterio en honor de la Anunciación de la Santísima Madre de Dios. Las cosas en el primer monasterio comenzaron a perder su rumbo, y los monjes que quedaron recurrieron a a San Alexis para que hiciera regresar a Sergio. El monje Sergio obedeció al santo jerarca, y dejó en lugar de él a su discípulo Román en el mnasterio de Kirzhach.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Ya durante su vida terrenal, el monje Sergio era famoso por su condición de taumaturgo. Resucitó a un muchacho cuyo padre daba por perdido a su hijo único. Las noticias de sus milagros pronto recorrieron el país, y los enfermos comenzaron a recurrir a él, tanto de las aldeas vecinas como de lugares lejanos. Nadie se alejaba del monje sin haber recibido la curación o el consejo. Todos glorificaban a Dios por el monje Sergio y lo reverenciaban, considerándolo como los grandes padres de antaño, pero la vanagloria jamás tocó su corazón, siendo un gran asceta y ejemplo de humildad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Con el tiempo, los monjes comenzaron a ser testigos de otras acciones similares. Durante una Liturgia, los presentes vieron a un ángel de Dios concelebrando con el Santo, pero el monje les dijo que nada dijeran sobre el asunto hasta su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En aquellos años, la tierra de Rus’ sufría el yugo Mongol. Habiendo reunido un ejército, el Príncime Dmitri Donskoi fue ante el monje Sergio para que intercediera por el buen resultado de la batalla. El Monje Sergio bendijo a dos monjes para que lo acompañara y predijo la Victoria del Príncipe. El 8 de septiembre de 1380 el ejército de los príncipes rusos obtuvo la Victoria, dando fin a la hegemonía de los infieles sobre los cristianos a quienes afligían en gran manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Debido a su modo angélico de vida, Dios le concedió una visión celestial. Una vez, habiendo San Sergio terminado de rezar el Canon de la Madre de Dios, se sentó a descansar y dijo a su discípulo Miqueas: “Nos espera una visita maravillosa”. Al poco tiempo, la Madre de Dios apareció acompañada de los santos apóstoles Pedro y Juan. Debido a la luz extraordinaria que los acompañaba, Sergio cayó al suelo, pero la Madre de Dios extendió sus manos hacia él como bendición, prometiéndole ser siempre la Protectora del Monasterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Habiendo llegado a una edad avanzada, y previendo su fin terreno con seis meses de anticipación, San Sergio reunión a los monjes y bendijo como Higúmeno a su discípulo Nikon, que era experimentado en la vida espiritual y en la obediencia. El monje reposó en le Señor el 25 de septiembre de 1392. En la víspera, el Gran Santo reunión a los hermanos una última vez y se dirigió a ellos las instrucciones últimas de su vida: “Hermanos, estad atentos a vosotros mismos. Ante todo tened temor de Dios, pureza de alma y amor sin hipocresía…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387106920611355826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 277px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SsLZM8IWnLI/AAAAAAAAAMs/LfGZOHNpMEY/s400/San+Nilo.jpg" border="0" /&gt; &lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de san Nilo de Rossano&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Santo Monje Nilo de Rossano&lt;/strong&gt;. Es el más famoso de los santos monjes ítalo-griegos. Nació en Rossano cerca del 910 y su nombre de bautismo era Nicolás. Después de una vida mundana, entró al monasterio de Mercurion, y tomó el nombre del santo monje Nilo el Viejo, discípulo de S. Juan Crisóstomo. Más tarde se retiró al monasterio de San Nazario en Cilento, donde se dedicó a la oración y la copia de manuscritos. Retirado a la soledad, cultivó el amor de Dios y la humildad por medio de de ayunos continuos, vigilias, postraciones, y diversos modos de mortificar su cuerpo. Comía un poco cada dos días, a veces cada tres o cinco. Durante el día la oración y el trabajo lo ocupaban, entre otras cosas, con la lectura de la Biblia y la trascripción de códices griegos. Descansaba a la hora que sigue al mediodía, mientras contemplaba las bellezas de la naturaleza. Acogió varios jóvenes conciudadanos a los que les enseño la vida espiritual y ellos supieron ser a su vez modelos de santidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Después de diez años, él y sus discípulos tuvieron que buscar una nueva ubicación a causa de las invasiones de los sarracenos, retirándose a Rossano por veinticinco años, a un oratorio dedicado a San Adrián y Sta. Natalia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Llegando a doce el número de sus discípulos, fundó allí un monasterio. Después de la muerte del obispo, el pueblo quería por obispo a Nilo, él lo rechazó pues había prometido, desde su profesión como monje, no aceptar ninguna clase de dignidad. Nuevamente los peligros de los sarracenos lo mueven hacia el norte, al territorio de los longobardos, en el que el abad de Montecassino le concedió el monasterio de Vallelucio, donde estuvo desde el 979 al 994. El 21 de marzo de 984, fiesta de San Benito, San Nilo fue a Montecassino acompañado de sesenta monjes para celebrar en rito bizantino en dicho lugar, invitados especialmente por el abad: “Todos vestidos, sacerdotes y diáconos, de los hábitos sagrados como en los días festivos, con velas e incensarios en la mano…parecía verse o al gran Antonio venido de Alejandría, o mejor, al gran Benito, legislador y maestro de los monjes de allí”. Para la ocasión, San Nilo compuso himnos sagrados en honor de San Benito. Esos manuscritos se conservan en Grottaferrata. En su estancia en Vellelucio, San Nilo recibió la visita de personas muy importantes de su tiempo, como San Adalberto de Bohemia o el Emperador Otón III. Para todos tuvo palabras no sólo de consuelo, sino que fue favorecido con el don de profecía. Reconvino a muchos a la penitencia y les predijo su suerte si no se volvían a Dios, lo que se cumplía inexorablemente, así como Dios curó por su intercesión, devolviéndolos de las puertas de la muerte. En el 998 intercedió ante el Papa Gregorio V por la suerte del antipapa Filagato, monje ítalo-griego que había sido horriblemente mutilado cuando fue capturado por Otón II: predijo la muerte de ambos si no resarcían a Filagato, lo cual ocurrió en el término de un año. Habiéndose trasladado a Serperì para dedicarse mejor a la soledad, huyó de allí para no ser objeto de honores por parte del conde del lugar. El siervo de Dios se durmió en el Señor el 26 de septiembre de 1004 por la tarde, en el monasterio de Santa Águeda. Sus santos restos fueron trasladados a Grottaferrata, a poca distancia de allí, y sepultado según sus disposiciones, en la Casa del Señor y sin ningún túmulo encima.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-138680793732672603?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/138680793732672603/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=138680793732672603' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/138680793732672603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/138680793732672603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/09/sinaxario-del-14-al-28-de-septiembre_30.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SsLYcRGwg3I/AAAAAAAAAMM/X69u4Uz_MGY/s72-c/Exaltation+Holy+Cross.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-38735861552374234</id><published>2009-09-19T00:51:00.010-03:00</published><updated>2009-09-19T01:46:57.546-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Sinaxario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(del 1º al 13 de Septiembre según el Calendario Juliano)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hieromonje Diego [Flamini]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383028093074457730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 296px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SrRbh7emxII/AAAAAAAAAKs/8f9IISR8wlI/s400/Sime%C3%B3n+Estilita.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de San Simeón el estilita&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;1 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Sto. Monje Simeón el estilita&lt;/strong&gt;. Nació en el pueblo de Sisan, en Capadocia. Una vez, habiendo oído en la iglesia el mandamiento evangélico de las Bienaventuranzas, fue impactado por su profundidad. No confiando en su propio juicio aún inmaduro y juvenil, se procuró el consejo de un anciano espiritual experimentado. El anciano le explicó al muchacho con prontitud el significado de lo que había oído y eso lo confirmó en su decisión de seguir la senda del Evangelio. En vez de regresar a su casa, Simeón partió hacia el monasterio más próximo, y luego de suplicar una semana con lágrimas, fue aceptado entre el número de los hermanos. Cuando Simeón tenía dieciocho años, hizo los votos monásticos y se dedicó de un modo más ardiente a la más estricta abstinencia y a la oración incesante. Su celo, por lejos superior a cualquiera de los demás hermanos, alarmó de tal modo al higúmeno (superior) que éste le dijo que moderara su ascetismo o se retirara del monasterio. El monje Simeón por lo tanto se retiró del monasterio y se instaló sobre una alta columna durante el día, donde podía dedicarse a su penitencia sin interrupción. Después de un tiempo, el higúmeno vio en sueños a unos ángeles que le ordenaron que hiciera regresar al monasterio a Simeón. Sin embargo, el monje no se quedó mucho tiempo en el lugar. Más tarde se instaló en una cueva rocosa, no lejos del pueblo de Galanissa, viviendo allí por tres años, perfeccionándose constantemente en la lucha espiritual. Una vez, decidió pasar toda la cuaresma sin comer ni beber. Con la ayuda de Dios, el monje pudo perseverar en dicho ayuno. Desde entonces, siempre se abstuvo durante todas las cuaresmas inclusive del consumo de pan y agua, pasando en total veinte días orando de pie, y veinte, sentado, de modo de no dejar que las fuerzas corporales se relajaran. Una verdadera multitud comenzó a reunirse en torno al sitio de su combate, buscando la curación de sus enfermedades y una palabra de edificación espiritual. Huyendo de la gloria mundana y esforzándose para reencontrar la soledad que él ansiaba, el monje eligió una forma de ascetismo hasta entonces desconocida. Se subió a una columna de cuatro metros de alto y se ubicó allí en una pequeña celda, dedicándose a una intensa oración y ayuno. Las noticias acerca del monje Simeón llegaron hasta lo más alto de la jerarquía eclesiástica e incluso hasta la corte imperial. El Patriarca de Antioquia Domninos II (441-448) visitó al monje, celebró la Divina Liturgia en la columna y dio al asceta la Comunión de los Divinos Sacramentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El monje Simeón tuvo que soportar muchas tentaciones, y siempre triunfaba sobre ellas, ya que no confiaba en sus débiles fuerzas, sino en el mismísimo Señor, que siempre venía en su ayuda. El monje hizo aumentar poco a poco la altura de su columna hasta que esta llegó a tener unos veinte metros, y en torno a ella se levantó una pared doble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Simeón pasó ochenta años en el arduo combate espiritual, estando sobre la columna un total de cuarenta y siete. Dios le concedió cumplir un verdadero servicio apostólico en esta inusual manera de vida, ya que muchos paganos recibieron el bautismo, conmovidos por la entereza moral y resistencia física concedida por el Señor a este su siervo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Su discípulo Antonio, muy cercano al maestro, preocupado porque Simeón no había aparecido ante el pueblo desde hacía tres días, subió a la columna y encontró su cuerpo muerto postrado en actitud de oración (+ 459). Lo sepultaron no lejos de la columna. En el sitio bendecido por su ascetismo, Antonio fundó un monasterio, sobre el que permaneció una especial bendición del monje Simeón. El pilar que sirvió de tálamo para su unión con Dios se halla en el mismo lugar hasta hoy día, pero considerablemente reducido debido a que los peregrinos, a lo largo de los siglos, se han llevado trozos del mismo como reliquia. En Siria, ha habido monjes estilitas hasta bien entrado el siglo XIX.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;5 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Santo Profeta Zacarías y Santa Justa Isabel&lt;/strong&gt;: Fueron los padres de Juan, santo Profeta y Precursor que bautizó al Señor. Ellos descendían del linaje a Aarón: San Zacarías, hijo de Barak, era sacerdote del Templo de Jerusalén, y Santa Isabel era hermana de Santa Ana, madre de la Santísima Madre de Dios. Ambos esposos “eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor” (Lc. 1, 6), pero sufrían de esterilidad, que en tiempos del Antiguo Testamento se la consideraba un castigo divino. En una ocasión, durante su servicio en el Templo, San Zacarías recibió el anuncio del Ángel, que su esposa, ya entrada en años, le habría de dar un hijo, que sería “grande delante del Señor” (Lc. 1,15) y que "irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías" (Lc. 1: 17). Zacarías tuvo dudas sobre la posibilidad del cumplimiento de esta profecía, y por su falta de fe fue castigado con la sordomudez. Cuando la Justa Isabel dio a luz a su hijo, inspirada por el Espíritu Santo, ella anunció que el nombre del niño era Juan, a pesar de que ese nombre no existía en su familia. Los que estaban allí le preguntaron por señas a Zacarías, y él respondió de igual manera escribiendo en una pizarra el nombre de Juan. Inmediatamente el don del habla le fue devuelto, e inspirado por el Espíritu Santo, comenzó a profetizar sobre su hijo en cuanto que sería el futuro Precursor del Señor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383029416789805906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 328px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SrRcu-s8C1I/AAAAAAAAAK0/WbgZ7DRYAto/s400/Mihuel+Arc%C3%A1ngel.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de San Miguel Arcángel&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;6 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Memoria del milagro, obrado por San Miguel, Arquiestratega de la Milicia Celestial, en Jona (S. IV)&lt;/strong&gt;: En Frigia, no lejos de la ciudad de Hierápolis, en un lugar llamado Jerotopos, había una iglesia dedicada al Arcángel Miguel, frente a la cual manaba una fuente curativa. Esta iglesia había sido construida gracias al celo de un habitante de Laodicea en agradecimiento a Dios y a San Miguel, que se le había aparecido en sueños a dicho hombre, padre de una niña muda. Él aún no había sido iluminado por el Santo Bautismo. El Arcángel le reveló que esta niña sería librada de la mudez si ella tomaba agua de la fuente. Mientras bebía, la niña fue totalmente curada. Después del prodigio, el hombre, la niña y toda su familia fueron bautizados, y con ferviente gratitud, el padre hizo construir la iglesia en honor de San Miguel. A partir de entonces, una multitud de cristianos acudió allí, e incluso de paganos, de los que muchos se convirtieron a la fe, dejando el culto de los ídolos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En esta iglesia, sirvió a Dios un hombre piadoso llamado Arquipo durante sesenta años. Por el ejemplo de su santa vida y por su predicación llevó a muchos paganos a la vida de la fe en Cristo. Siguiendo la malicia extendida en aquellos tiempos un grupo de paganos trató de destruir la iglesia y de matar a Arquipo. Ellos hicieron que confluyeran dos arroyos torrentosos situados más arriba, para que arrasasen la iglesia. San Arquipo oró fervientemente al Arcángel para detener esa amenaza. San Miguel Arcángel se apareció en la iglesia, y con un golpe de su bastón hizo que la peña se partiera, lo cual desvió el torrente. En presencia de esto, los paganos huyeron aterrorizados y Arquipo junto con los cristianos se reunieron a glorificar a Dios en la iglesia y dieron gracias a San Miguel por su ayuda. El lugar donde acaeció el milagro recibió el nombre de “Jona”, que significa “apertura” o “fisura”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383030023600490914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 284px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SrRdSTP4SaI/AAAAAAAAAK8/WXqhEJGzk3A/s400/Natividad+de+la+Virgen.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Natividad de la Virgen&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;8 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Natividad de Nuestra Santísima Soberana, la Madre de Dios y Siempre Virgen María&lt;/strong&gt;: Su nacimiento se celebra en la Iglesia como un día de gozo universal. En el límite entre ambos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo, acaeció el nacimiento de la Predilecta por la Divina Providencia desde antes de todas las edades, para que en ella se hiciera realidad el Misterio de la Encarnación del Verbo de Dios, y fuera revelada como Madre del Salvador del mundo, Nuestro Señor Jesucristo. La Santísima Virgen nació en el pequeño pueblo de Nazaret, en Galilea. Los padres fueron los justos Joaquín, de la tribu del rey y profeta David, y Ana, de la tribu de Aarón. La pareja no contaba con hijos, ya que Ana sufría de esterilidad. Habiendo alcanzado una avanzada edad, Joaquín y Ana no habían perdido las esperanzas en la misericordia de Dios. Ellos tenían una fe robusta porque sabían que para Dios nada es imposible, y que Él podría solucionar la esterilidad de Ana, aún en su avanzada edad, ya que lo había hecho por Sara, esposa del patriarca Abrahán.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;San Joaquín y santa Ana hicieron voto de dedicar al servicio de Dios en el Templo de Jerusalén la criatura que Él les hubiera de conceder. El Señor cumplió las esperanzas de los piadosos esposos. El Arcángel Gabriel les trajo a los esposos el gozoso anuncio: Dios había oído sus oraciones, y de ellos nacería, una hija muy bienaventurada, María, por quien habría de venir la salvación al mundo. La Santísima Virgen María, por su propia dignidad sobrepasa no solo a todo ser humano, sino incluso a los ángeles; Ella es el Templo Viviente de Dios, tal como canta la iglesia en algunos de sus versos festivos: “La Puerta del Cielo, que introduce a Cristo al mundo para la salvación de nuestras almas” (2da Stijira del "Señor, a ti he clamado", Tono 6º). El Nacimiento de la Madre de Dios marca el cambio de los tiempos, en el que las enormes y consoladoras promesas divinas comenzarían a cumplirse con respecto a la salvación de la raza humana, par librarla de la esclavitud del Diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Este evento ha traído sobre la Tierra la Gracia del Reino de Dios, -- Reino de la Verdad, piedad, virtud y Vida eterna. Nuestra Madre, Primogénita de Toda la Creación, es revelada a nosotros por la Gracia como intercesora misericordiosa y Madre, a la que acudimos con prontitud y devoción y cariño filial.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383031097480688818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 315px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SrReQzw3tLI/AAAAAAAAALE/HLre2WQrclY/s400/pochaev1.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Madre de Dios de Pochaiev&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Madre de Dios de Pochaiev&lt;/strong&gt;: Se encuentra en el monasterio de Pochaiev, en Ucrania occidental. En la colina donde se encuentra el monasterio se instalaron dos monjes en el año 1340. Uno de los monjes fue hasta la cima de la colina después de la oración y de pronto vio a la Madre de Dios, de pie sobre una roca, rodeada de fuego. Él convocó al hermano para que viera esa maravilla. Un tercer testigo de la aparición fue un pastor llamado Iván Bosoi. Éste corrió hasta la colina, y los tres juntos glorificaron a Dios. En 1559 el Metropolitano Neófito de Constantinopla, viajando a través de Volynia (región donde se halla Pochaiev), visitó a la noble Ana Goiskaya que vivía en su propiedad de Orlya, no lejos de Pochaiev. Como bendición de despedida, él le dejó a Ana un ícono de la Madre de Dios traído desde Constantinopla. Comenzaron a notar que del ícono emanaba una luminosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Cuando Felipe, hermano de Ana fue sanado en presencia de un monje en 1597, ella entregó la imagen milagrosa al monje, que vivía en la colina de Pochaiev. La santa imagen fue colocada en la iglesia erigida en honor de la Dormición de la Madre de Dios. Más tarde, allí se estableció un monasterio, en su mayor parte con la contribución de Ana Goiskaia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El ícono milagroso comenzó a llamarse “de Pochaiev”. Son célebres entre sus devotos los relatos de auxilio de la Celestial Soberana a los que se acogen a su solicitud de Madre. Es conmovedor el modo en que los peregrinos de toda Ucrania confluyen en este santuario lleno de gracia celestial en nuestros días. En idioma ucranio se dice Pochaïu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La celebración del ícono de Pochaiev se realiza también el Viernes de la Semana Radiante (octava de Pascua) y el 23 de Julio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383032081931064194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 390px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SrRfKHIIU4I/AAAAAAAAALM/n2utLZlshZQ/s400/Efeso.jpg" border="0" /&gt; &lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Fresco sobre el Tercer Concilio Ecuménico&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;9 de Septiembre&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Tercer Concilio Ecuménico&lt;/strong&gt;: Fue celebrado en Éfeso, Asia Menor, en 431, bajo el Emperador Teodosio el Joven (408-450). El Concilio fue convocado para que la Iglesia pudiera refutar las falsas doctrinas formuladas por Nestorio, Patriarca de Constantinopla (428-431). En contra de la enseñanza de la Iglesia, Nestorio y sus partidarios afirmaban que Jesucristo, el Hijo de Dios, no era una sola Persona, sino que se trataba de un mero ser humano, sobre el cual se había unido hipostáticamente la Persona del Verbo. De ese modo, llamaba a la Madre de Dios, madre de Jesús, negando lo que los Santos Evangelios enseñan, y que fue doctrina y creencia común de la Iglesia desde los orígenes. Sin duda, la peligrosidad de esa falsa enseñanza se evidenciaba en el hecho que otra vez el enemigo de la salvación tentaba a los hombres: Si se niega la realidad Divino-humana del Hijo de Dios, que siendo el mismo que está en los Cielos y por medio del cual todo fue hecho, se destruye toda salvación. Así de simple y así de terrible. Si la Santa Iglesia no hubiese vigilado para que la enseñanza de Cristo permaneciera libre de error y fiel a Aquel que nos mandó todas estas cosas, hace tiempo el auxilio divino se hubiera retirado de los pueblos entenebrecidos por el error. El donatismo en el Norte de África, el nestorianismo en Persia, el monofisismo en Egipto y Siria, el protestantismo en el Norte de Europa, del mismo modo que el secularismo hoy, fueron herejías que se adueñaron de la vida de la Iglesia de esos países, en el tiempo anterior a su caída y desaparición, en algunos casos completa. Pero Dios suscita en cada tiempo nuevos Moisés que guían al pueblo de Dios hacia el Puerto seguro de la fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;San Cirilo, Patriarca de Alejandría, discutió largamente con Nestorio para que recapacitara de su error y que no confundiera a otros, pero éste persistió tozudamente con su falsa doctrina. San Cirilo escribió al Papa de Roma, Celestino, acerca de ese nuevo peligro, que también respondió a Nestorio instándolo a regresar a la sana doctrina. En vista de su impenitencia, los obispos solicitaron al Emperador que permitiera convocar un Concilio Ecuménico. El mismo comenzó el 7 de junio, Día de la Santísima Trinidad (Pentecostés), en 431. Concurrieron 200 obispos. Nestorio también llegó a Éfeso, pero a pesar de las insistencias de los Padres dirigidas a él, para que concurriese a las sesiones, no se presentó. Las sesiones continuaron desde el 22 de junio hasta el 31 agosto. En el Concilio estuvieron presentes afamados Padres como San Cirilo de Alejandría, Juvenal de Jerusalén y Memnón de Éfeso (San Celestino, ausente por enfermedad, envió legados papales). El Concilio condenó la doctrina de Nestorio y confirmó la doctrina ortodoxa en estos asuntos: es necesario confesar que el Señor Jesucristo es Una Sola Persona (&lt;em&gt;Hipóstasis&lt;/em&gt;) de dos naturalezas distintas, la Divina y la Humana, y que la Purísima Madre del Señor sea aclamada como Siempre Virgen y verdadera Gestadora de Dios (&lt;em&gt;Theotókos&lt;/em&gt;). Para guía de la Iglesia, los Santos Padres elaboraron ocho cánones, y aprobaron los “Doce anatemas contra Nestorio” hechos por San Cirilo de Alejandría.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-38735861552374234?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/38735861552374234/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=38735861552374234' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/38735861552374234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/38735861552374234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/09/sinaxario-del-1-al-13-de-septiembre.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SrRbh7emxII/AAAAAAAAAKs/8f9IISR8wlI/s72-c/Sime%C3%B3n+Estilita.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-4792772932850382656</id><published>2009-08-20T17:20:00.003-03:00</published><updated>2009-08-20T17:59:14.314-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La Madre de Dios en la Liturgia Bizantina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Mons. Elías Andraos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372152972290721106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/So24qlhyhVI/AAAAAAAAAKM/Ehs31XHOHEI/s400/Theotokos+(rostro).jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Corría el año 431. En la ciudad de Éfeso, los Padres del tercer Concilio Ecuménico discutían la nueva doctrina de Nestorio, patriarca de Constantinopla. Pretendía el hereje que Cristo tenía dos personas distintas, divina y humana, y por tanto, que la Virgen María era “&lt;em&gt;Christotokos&lt;/em&gt;” = Madre de Cristo y no “&lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;”, Madre de Dios. La nueva herejía hería al pueblo cristiano en una de las creencias más caras a su corazón. Al tener noticia de la condenación del heresiarca y de la confirmación del título con que se acostumbraba a llamar a la Virgen María, o sea “&lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;”, Madre de Dios, el entusiasmo de los fieles fue indescriptible. Una grandiosa manifestación se organizó para proclamar el dogma tan arraigado en el alma popular. Miles de voces cantaban el nombre bendito: &lt;em&gt;Hyperaguía Theotóke, sóson imas&lt;/em&gt;! ¡Santísima Madre de Dios, sálvanos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Desde aquella fecha memorable el título de “&lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;” ha sido inseparable del nombre de María en el Oriente cristiano, particularmente en el Oriente bizantino. Para nosotros, María es y será siempre, ante todo la Madre de Dios, la “&lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;”. Tanto en las distintas fiestas que se celebran en su honor, como en el Santo Sacrificio y el Oficio Divino, la Iglesia bizantina la llama siempre “La Madre de Dios” &lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y así como, según veremos luego, le aplicará los títulos más diversos y hermosos, reconocerá también en ella las virtudes más excelsas, sin perder jamás de vista que la primera y fundamental prerrogativa de María es el ser la “Madre de Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Las fiestas que se celebran en su honor, lo serán en nombre de dicho título: Concepción por Ana de la Madre de Dios, Presentación en el Templo, Anunciación, Asunción de la Madre de Dios. Las fiestas tan comunes en Occidente: Ntra. Sra. Del Rosario, del Carmen, de la Merced, de Lourdes, de Fátima y tantas otras que sería inútil enumerar, pues cada nación posee títulos abundantes con que honra a la Ssma. Virgen, son desconocidas en el rito bizantino. Esta multiplicidad quizá favorezca, al diversificarla, la devoción a María. Pero también, quizá nos aparte y nos haga olvidar en cierto sentido, el dogma principal, fundamento de todos los privilegios de María.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Evidentemente la Iglesia bizantina no ha querido dispersar su atención y la de sus fieles, del título principal, fuente de todas las prerrogativas de María, base obligada de todo el culto que se le debe. En ahí, en ese vocablo, está María con todo su poder y toda su hermosura. De ahí surge el manantial de donde brota todo cuanto se diga de ella. Por ser la Madre de Dios, será la “Hyperaguía”, la Santísima, la Inmaculada, la purísima, la intercesora todopoderosa, la Madre tierna y compasiva, el amparo del pueblo cristiano, su refugio y esperanza, su Madre amadísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Por ser la Madre de Dios, y en eso el rito bizantino es fiel intérprete del Oriente cristiano, María tendrá un lugar aparte, privilegiado, preeminente tanto en la Santa y Divina Liturgia (Misa) como en el Oficio Divino. No cederá el paso más que a su Hijo, el Verbo de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La Theotokos en las Iglesias Bizantinas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La misma disposición de los santos íconos en las iglesias bizantinas es una afirmación del culto especial que se ha de tributar a la Madre de Dios. En efecto, en todas las iglesias del rito, entre el santuario y el coro se levanta una pared ricamente adornada con tres puertas, llamada iconostasio o porta-íconos, porque sirve de sostén de los íconos más venerables del templo. Pues bien, dos íconos han de estar siempre expuestos allí a la veneración de los fieles: el de Cristo y el de su Madre, la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;. Al principio y al final de las ceremonias más importantes, el celebrante saluda a las dos imágenes: “&lt;em&gt;Tú que siempre eres bendito, Oh Dios nuestro…Santísima Madre de Dios, sálvanos&lt;/em&gt;”. Cada vez que se usa el incienso, se ha de incensar esas dos imágenes. Esta presencia del ícono de la Madre de Dios en el iconostasio, nos abre el camino para destacar el lugar preeminente que ocupa en la Liturgia eucarística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;La Madre de Dios en la Santa y Divina Liturgia (Misa)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Aún antes de iniciar el Santo Sacrificio, el celebrante la invoca dos veces. De pie delante de las puertas santas, antes de entrar en el santuario, el sacerdote debe rezar las oraciones llamadas “de las puertas santas”, como preparación para el sacrificio eucarístico. Pues bien, dos de esas oraciones van dirigidas a la Madre de Dios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Ábrenos las puertas de la misericordia, Oh Madre de Dios, porque al confiarnos a ti, no seremos defraudados, antes bien seremos librados de las adversidades, porque Tú eres la salvación del pueblo cristiano.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Tú que eres fuente de misericordia, Oh Madre de Dios, haznos dignos de tu compasión. Echa una mirada sobre el pueblo que ha incurrido en el pecado. Así como lo hiciste siempre, demuestra tu poder, porque depositando en ti nuestra esperanza, te saludamos como antaño Gabriel, príncipe de las milicias incorporales.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Durante la celebración del Santo Sacrificio se invoca más de quince veces a la Madre de Dios. No bien empieza la Divina Liturgia, el coro canta tres veces: “&lt;em&gt;Por la intercesión de la Madre de Dios, Oh Salvador, sálvanos&lt;/em&gt;”. Antes de la lectura de la Epístola, se cantan los troparios o himnos del santo del día. Tales himnos suelen terminar siempre con una alabanza a la Madre de Dios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Oh mediadora de los cristianos, siempre favorablemente acogida, Tú que siempre intercedes ante el Creador, no desprecies la voz de los pecadores que te invocan; mas, Tú que eres buena, acude en nuestro socorro, que en ti depositamos nuestra confianza. Apresúrate a interceder por nosotros, y acude presto a presentar tus súplicas, Oh Madre de Dios, que siempre proteges a los que te honran.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los domingos y días de grandes fiestas, se cantan otros himnos, pero siempre a la Madre de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Pero eso no es todo. El texto de la Divina Liturgia en el rito bizantino consta en gran parte de letanías llamadas “&lt;em&gt;irínika, sinapti, ectisis&lt;/em&gt;”, series de invocaciones a las que el coro contesta con el canto del “&lt;em&gt;Kyrie eleison&lt;/em&gt;” o “&lt;em&gt;Parasjú Kyrie&lt;/em&gt;”, “escúchanos, Señor”. Salvo raras excepciones, esas letanías terminan con una doble invocación, la primera a la Madre de Dios, la asegunda a la Santísima Trinidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Irínika&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Conmemorando a la Santísima, Purísima, bendita y gloriosa Señora nuestra, Madre de Dios y siempre Virgen, María, y a todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Porque a Ti se debe toda gloria, honor y adoración, Padre, Hijo y Espíritu Santo&lt;/em&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;(la primera y segunda sinapti concluyen igual que la irínika).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Inmediatamente antes y después de la comunión, el sacerdote invoca a la “Madre de Dios”. En la acción de gracias que se reza después del Santo Sacrificio, como corolario litúrgico del mismo, la Iglesia se dirige otra vez a la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt; en una plegaria especialmente dedicada a ella:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Santísima Señora, Madre de Dios, luz de mi alma, esperanza y apoyo mío, refugio, consolación y alegría mía, te doy las gracias por no haberme juzgado indigno de participar del Cuerpo purísimo y de la Sangre preciosísima de tu Hijo. Oh Madre de la verdadera luz, ilumina mi inteligencia; tú que diste a luz a la Fuente de la inmortalidad, vivifícame, porque estoy muerto por el pecado. Oh Madre compasiva del Dios de la misericordia, ten piedad de mí, pon en mi corazón la contrición y el arrepentimiento, y en mi entendimiento la humildad. Hazme digno de recibir sin condenación, hasta mi último suspiro, estos santos Misterios, para santificación de mi alma y salud de mi cuerpo. Dame las lágrimas de la penitencia y de la confesión, a fin de que te alabe todos los días de mi vida, a ti que eres bendita y glorificada para siempre por los siglos de los siglos. Amén&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Lo dicho, sin embargo, no da una idea cabal del lugar que ocupa la Madre de Dios en la Divina Liturgia. Por cierto, su nombre corre a través del texto litúrgico. Se la invoca antes, durante y después del Santo Sacrificio. Con todo, la liturgia bizantina no se conforma con sólo invocar a la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt; por más veces que repita esta invocación. A la madre de Dios le corresponde un lugar aún más preponderante al lado de la Divina Víctima. Este lugar ha de llamar la atención tanto del celebrante como del público para que uno y otro se compenetren de esta verdad: la Madre de Dios está siempre al lado de su Hijo inseparablemente unida a Él en la obra de la Redención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para recalcar este dogma, para hacer comprender que el título de Madre de Dios coloca a María más allá de las posibilidades de toda otra criatura en el cielo y en la tierra, la Iglesia ha incluido en la Santa Liturgia dos actos o ceremonias en honor de la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;, que no se encuentran en ninguna otra liturgia: el primero en la “&lt;em&gt;prótesis&lt;/em&gt;” o acto preparatorio de la Santa Liturgia, el otro dentro mismo del Canon, inmediatamente después de la Consagración. En ambos casos se confirma el papel destacado, único que corresponde a la Madre de Dios en el Sacrificio redentor de su Hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para comprender la fuerza de este argumento, son necesarias algunas explicaciones. A diferencia de lo dispuesto en el rito latino, la materia del sacrificio o sea el pan y el vino se preparan en el rito bizantino antes de iniciarse la Divina Liturgia, en un altar lateral llamado “prótesis” o de la oblación, distinto del altar donde se ha de celebrar el Santo Sacrificio. El pan empleado es fermentado, de forma generalmente redonda y un tanto gruesa. El celebrante le debe, pues, cortar con una pequeña lanza a fin de preparar las partículas del pan o “prósfora”, que corresponden a las hostias del rito latino. En primer término corta la hostia llamada “Cordero” y la coloca en el centro de la patena. Esta hostia lleva impresas las iniciales griegas IC-XC NI-KA= Jesucristo vence, y representa a Cristo Cordero divino que se ha de inmolar en el Sacrificio del altar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Pero Cristo no se presenta solo al Padre. Una verdadera corte lo acompaña en el altar: su Madre, los Profetas, los Apóstoles, Doctores, Mártires, ascetas, sus antepasados Joaquín y Ana, el Obispo local, el clero, los seglares, los fieles vivos y difuntos. Cada grupo será representado por una “prósfora”, haya o no comulgantes durante la celebración litúrgica. El sacerdote corta, pues, tantas “prósforas” cuantos participantes haya en la corte que acompaña al Cordero místico, Jesucristo. El simbolismo no puede ser más rico ni profundo. Mientras las “prósforas” que corresponden a los santos y a los fieles vivos y difuntos se colocan en dos series, una de nueve a la izquierda del “Cordero”, y la otra sin número fijo debajo del mismo, la prósfora correspondiente a la Madre de Dios se colocará a la derecha, sola, cual reina a la derecha del rey. Al cortarla reza el sacerdote:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;En honor y memoria de la bendita y gloriosa Señora nuestra, Madre de Dios y siempre Virgen, por cuya intercesión recibe, Señor, este sacrificio en tu altar celestial&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y colocándola a la derecha dice: “&lt;em&gt;La Reina se colocó a tu diestra con vestido bordado de oro&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Confieso que cuando al romper el día me visto de los ornamentos sagrados para dirigirme a la Prótesis, a fin de preparar el pan y el vino, y al poner, de acuerdo al ritual, la hostia principal o “Cordero” en el centro de la patena, y a su izquierda a los Santos del Antiguo y Nuevo Testamento, y debajo de él las prósforas de los vivos y los muertos, y a su derecha la hostia que recuerda a su bendita Madre, no puedo menos de sentir una emoción profunda ante el simbolismo tan hermoso y teológico a la vez de nuestra liturgia. Ahí, en la patena, está la Iglesia entera, el Cuerpo Místico de Cristo, en toda su misteriosa hermosura: Cristo en el centro, a su izquierda la Iglesia triunfante; debajo la Iglesia purgante y militante, y a su derecha, en el puesto de honor, sola, la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;, la Reina Madre. ¡Qué cuadro más hermoso, qué enseñanza más sugestiva!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y la Divina Liturgia sigue su curso. El pan y el vino llevados al altar en una procesión imponente se transustancian en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Ante la divina Víctima, la liturgia hace nueva memoria en primer término de la iglesia triunfante: “&lt;em&gt;Los patriarcas, profetas, apóstoles, predicadores, doctores mártires, confesores, ascetas y todos los justos&lt;/em&gt;…”. Pero lo hace en voz baja, en secreto. Es un diálogo a solas entre el celebrante y la Víctima divina, para no distraer la atención de los fieles, que ante el misterio que acaban de presenciar, cantan al Señor: “&lt;em&gt;Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias, Señor y Dios nuestro&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Mas al llegar a la Madre de Dios, la liturgia cambia de actitud. A la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;, a la Virgen Madre, no se la puede nombrar en secreto. Siendo más grande que los patriarcas, más gloriosa que los profetas y los Apóstoles, mártires y doctores; siendo la Madre del Dios que acaba de inmolarse, el público tiene derecho a que se proclame su nombre, como se proclama la entrada de la Reina Madre ante el público que la está esperando. Así como en el momento de preparar el sacrificio se le dio el lugar de honor a la diestra de su Hijo, del mismo modo, se la ha de exaltar ante ese Hijo presente en las sagradas formas y ante sus hijos, los fieles que participan del Sacrificio eucarístico. El celebrante proclama, pues, el nombre de la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;, de suerte que resuene en todos los ámbitos del templo: “&lt;em&gt;Y principalmente de nuestra Santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora Madre de Dios y siempre Virgen María&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y de nuevo sigue en voz baja el memento de los vivos y de los muertos. Pero el público, que ha oído el nombre amado, prorrumpe en un arrebato de entusiasmo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;En verdad, es justo celebrarte, Oh Madre de Dios, tú que eres para siempre bienaventurada y exenta de todo pecado, Oh Madre de Nuestro Dios. Tú que eres más venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines, tú diste al mundo al verbo de Dios sin dejar de ser Virgen, tú que eres verdaderamente la madre de Dios, te celebramos&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Himno maravilloso, compendio admirable de las grandezas de la Madre de Dios. Sin embargo, no es el único. Habrá otros para las grandes fiestas del Señor o de la Virgen, que el público cantará en esta parte de la Liturgia, con el idéntico entusiasmo, idéntica devoción, y amor filial. Tal el que se canta los domingos durante la cuaresma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;En ti, llena de gracia, se regocijan todas las criaturas, las legiones de los ángeles, y todas las razas humanas, Oh Templo consagrado, paraíso excelso, gloria de la virginidad, en quien se encarnó Dios y se hizo niño, sin dejar de ser nuestro Dios desde antes de los siglos. De tu seno hizo un trono y a tus entrañas más inmensas que los cielos. Por ello, todas las criaturas se regocijan en ti y te glorifican, oh Llena de gracia&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;De este modo la Divina Liturgia bizantina honra a la Madre de Dios durante la celebración eucarística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;La Madre de Dios en el Oficio Divino&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Pasamos ahora al Oficio divino. También aquí el nombre de la &lt;em&gt;Theotokos &lt;/em&gt;llena las distintas partes de la oración pública de la Iglesia. En todas y cada una de las horas canónicas, la Madre de Dios ocupa un lugar privilegiado, y su nombre es loado con amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En primer término se la recuerda, al igual que en al sacrificio eucarístico, en las letanías que se rezan a lo largo de todo el Oficio: “&lt;em&gt;Conmemorando a nuestra Santísima, Purísima, bendita y gloriosa Señora nuestra, Madre de Dios y siempre Virgen María&lt;/em&gt;…” Esta invocación, o si se prefiere, esta invitación a recordar a la Madre de Dios resonará durante el curso del día litúrgico desde el alba al anochecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Además, en cada hora canónica se dirigen plegarias o himnos especialmente dedicados a la Madre de Dios. Valgan por ejemplo, estas que se rezan en el “&lt;em&gt;Mesonykticón&lt;/em&gt;”, en el oficio de la medianoche, antes del amanecer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;A ti, muralla inexpugnable, fortaleza de nuestra salvación, nos dirigimos, Oh Virgen Madre de Dios. Desbarata las maquinaciones de nuestros enemigos. Cambia en alegrías las aflicciones de tu pueblo. Reanima al mundo. Sostén a las almas devotas. Intercede por la paz del mundo, Madre de Dios y esperanza nuestra&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Todas las generaciones te exaltan, Virgen Madre de Dios, porque el inconmensurable, Cristo nuestro Dios, se ha dignado recluirse en tu seno. Bienaventurados somos porque eres nuestra defensora que día y noche intercedes por nosotros&lt;/em&gt;…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la Hora Prima, se le dirigen estos requerimientos, fruto de admiración y de amor filial:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;¿Qué nombre darte, oh llena de gracia? ¿Cielo? Porque hiciste resplandecer al sol de justicia. ¿Paraíso? Porque engendraste a la flor de la incorruptibilidad. ¿Virgen? Porque llevaste en tus brazos a un Hijo que es el Dios de toda la creación. Pídele que salve nuestras almas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Todos los días en el &lt;em&gt;Orthros&lt;/em&gt; o Laudes, se canta el “&lt;em&gt;Magnificat&lt;/em&gt;”, aquel sublime himno emanado del corazón de María. De pie, delante de la puerta central del iconostasio, el sacerdote lo anuncia solemnemente: “&lt;em&gt;Alabemos con cánticos a la Madre de Dios, Madre de la Luz&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El coro responde primero con el canto que ya conocemos y que servirá de introducción y de cómo acompañamiento a la vez al canto del &lt;em&gt;Magnificat&lt;/em&gt;: “&lt;em&gt;Tú eres más venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines&lt;/em&gt;…” Sigue el canto del Magnificat, pero alternando cada versículo del mismo con este himno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para dar aún más realce a esta parte del Santo Oficio e inculcar más aún el amor y la devoción de los fieles a la Madre de Dios, mientras se desarrolla el canto, el celebrante recorre el templo precedido por dos acólitos e inciensa al público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la misma hora canónica del “&lt;em&gt;Orthros&lt;/em&gt;”, se reza el canon del día, composición rítmica, generalmente de nueve odas, cada una de cuatro o cinco estrofas. Pues bien, la última de esas estrofas se dedica, salvo raras excepciones, a la Madre de Dios. De ahí, su nombre “&lt;em&gt;To Theotokion&lt;/em&gt;”. La última estrofa de los himnos que se cantan en las diversas horas canónicas, será también un “&lt;em&gt;Theotokion&lt;/em&gt;”, un himno a la Madre de Dios. Los troparios o himnos del santo del día que se cantan en el &lt;em&gt;Mesonyktikon&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Orthros&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Hesperinos&lt;/em&gt; o Vísperas, y demás horas, terminan también con una alabanza a la Madre de Dios, en que se enumeran sus virtudes, se cantan sus glorias, se proclaman sus títulos, se pide su protección, se expresan los sentimientos de ternura, de admiración, de piedad filial que el pueblo cristiano profesa a su bendita Madre. Transcribo al azar algunos de estos &lt;em&gt;Theotokion&lt;/em&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Oh Virgen limpia de toda mancha, has llevado en tus entrañas de manera inescrutable al Verbo, Sabiduría de Dios. Has engendrado para el mundo a Aquél que tiene el mundo en sus manos, Oh Madre de Dios. Tuviste en tu seno a Aquel que tiene en sus manos a toda la creación, Aquel que nutre a todas las criaturas, al Hacedor de la naturaleza&lt;/em&gt;…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Oh gloriosa Madre de Dios, Tú eres la aurora en la noche de la vida. Tú brillas con los rayos de la virginidad, mostrándonos a Aquel que hace resplandecer el Sol de justicia&lt;/em&gt;…” (26 de sept.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Oh Madre de Dios, digna de toda alabanza, Tú aniquilaste la muerte y la corrupción. Tú eres manantial de eternidad, porque, oh purísima de toda mancha, diste a luz a Cristo, que embelleció la naturaleza humana y la adornó con la gracia de la vida&lt;/em&gt;” (6 de oct.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Coro de las Vírgenes, alegraos con nosotros, porque nuestra intercesora, nuestro amparo y nuestro refugio, consuela hoy por su solicitud a los que están en la aflicción&lt;/em&gt;…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Juntos celebremos hoy, oh fieles, la fiesta mística. Alabemos con piedad a la Virgen Madre de Dios, que se presenta en el templo del Señor, ella que ha sido predestinada entre todas las generaciones para servir de morada al Rey universal. Avanzad con vuestras lámparas, oh vírgenes, para rendir homenaje a la presentación de la que fue siempre virgen. Oh Madres, dejad toda aflicción y seguidla, glorificando a Aquella que fue la Madre de Dios&lt;/em&gt;”. (21 de nov.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Vosotros que gustáis de las fiestas, juntaos para celebrar con alabanzas a la que es hermosura de las vírgenes, alegría de los coros angelicales, Madre de Dios, muralla sin brecha de los fieles, clamando: salve, Virgen pura y Madre, faro de oro, puerta del cielo. Salve, tabernáculo purísimo de la santificación que llevó a Dios en su seno. Salve, Tú que eres incomparablemente más excelsa que todas las legiones celestiales&lt;/em&gt;”. (30 de enero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Hagamos sonar las trompetas de los cantares, porque la Reina Madre y Virgen, se ha inclinado desde lo alto para premiar con sus bendiciones a los que la alaban. Acudid, pues, vosotros reyes y príncipes, y cantad a la Reina que Dios a luz al Rey…Y vosotros, pastores y maestros, uníos para alabar a la Purísima, Madre del buen Pastor, faro de oro, nube luminosa, más grande que los cielos, tabernáculo vivo, trono del Altísimo…Vaso de oro que contiene el maná, puerta cerrada del Verbo, refugio de los cristianos. Alabémosla con cantos inspirados, clamando: Oh Palacio del Verbo, haznos dignos del reino de los cielos, puesto que nada es imposible a tu intercesión&lt;/em&gt;”. (30 de enero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y así continuamente, en todas las horas canónicas, durante los 365 días del año litúrgico, así sigue esa lista ininterrumpida de himnos, odas, troparios, &lt;em&gt;theotokion&lt;/em&gt;, que cantan las glorias, la hermosura, la santidad, el poder de intercesión, la pureza virginal de la Madre de Dios. Desde el alba hasta bien entrada la noche, su nombre estará en los labios de sus hijos, inseparable del nombre del Verbo que tomó carne del seno virginal. Antes de despedir el día, en la hora canónica que sella la labor de nuestra jornada, una postrera plegaria brotará de nuestros labios, el último coloquio con nuestra Madre, Madre de Dios. Se la reza en el templo, solamente ante el ícono de la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt; expuesto en el iconostasio, a la derecha de su Hijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Oh Señora, pura y casta, Virgen esposa de Dios, inmaculada, exenta de toda mancha, Tú que por tu alumbramiento maravilloso, has unido al Verbo de Dios con los hombres…esperanza de los desesperados, amparo de los oprimidos…refugio de todos los cristianos…Tú que eres la Madre de Dios que ama a los hombres, ten compasión de nosotros… y por tu ascendiente maternal sobre tu Hijo, Señor y Dios nuestro, ruégale nos abra las alas de su amor…y cierre los ojos sobre nuestras innumerables transgresiones…No te apartes nunca de nosotros, oh misericordiosa, oh compasiva, oh bondadosa&lt;/em&gt;…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Paráklisis y Akatistos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Como si todo esto no fuera suficiente para expresar lo que el Oriente bizantino siente hacia la Madre de Dios, el año litúrgico comprende además dos oficios especialmente en honor de la &lt;em&gt;Theotokos&lt;/em&gt;, el uno la “&lt;em&gt;Paráklisis&lt;/em&gt;”, o súplica plegaria, que se canta en la primera mitad de agosto como preparación a la fiesta de la Asunción; el otro, el “&lt;em&gt;Akatistos&lt;/em&gt;” o himno durante el cual no se debe sentar, que se canta la víspera de los primeros cinco sábados de la cuaresma como preparación para la fiesta de la Anunciación. En estos dos oficios, la Iglesia ha vertido toda la gama de sentimientos de admiración, confianza, ternura, devoción que le inspiran la grandeza, la hermosura, el poder y el amor maternal de la Madre de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La Paráklisis&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la &lt;em&gt;Paráklisis &lt;/em&gt;predomina la confianza, porque la &lt;em&gt;Paráklisis&lt;/em&gt; es una plegaria, una súplica que la Iglesia dirige a la Madre de Dios para pedirle ayuda y protección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Acudamos presurosos a la Virgen, Madre de Dios, nosotros pobres pecadores…Desde el fondo del corazón: Señora, ayúdanos, ten compasión de nosotros…Apresúrate que perecemos por causa de la multitud de nuestros pecados. No nos abandones, pues eres nuestra única esperanza&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Aunque indignos, publicaremos tus grandezas, Oh Madre de Dios, porque si no hubieses sido nuestra intercesora, ¿quién nos habría salvado de nuestras tribulaciones y nos habría librado de tantos peligros? No nos alejaremos de ti, Señora, porque tú salvas a tus siervos de sus dificultades&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Oh Madre de Dios e intercesora nuestra, después de Dios acudimos a ti como a una fortaleza inexpugnable para que nos libres de todas las angustias&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Oh Purísima, Tú eres para nosotros una muralla y un refugio, Tú la salvación perfecta de nuestras almas, Tú la alegría en nuestras aflicciones. Sálvanos, Señora, ahora y siempre de toda tribulación y pena&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;A lo largo de toda la “&lt;em&gt;Paráklisis&lt;/em&gt;” sigue el diálogo entre el público y su Madre, con la confianza, la ternura y el entusiasmo que inspira a los hijos la presencia de su Madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Durante este oficio, se reza por el pueblo presente, por el Ordinario de la diócesis, la parroquia, los enfermos, viajeros, necesitados. Nadie se queda en el olvido. De todos y de cada uno se habla a la Madre para que interceda, ampare, consuele, cure. En Oriente, el pueblo entero, poderosos y humildes, acuden en filas compactas a la &lt;em&gt;Paráklisis&lt;/em&gt; y solicitan se los nombre en las letanías que tres veces a intervalos distintos se cantan ante el ícono de la Virgen Madre. ¡Cuántas veces he participado en la celebración de la “paráklisis” en nuestras catedrales profusamente iluminadas! El público llenaba el amplio recinto del templo. Con qué piedad, con qué confianza, aquella multitud imploraba a su Madre. Cuando el sacerdote se acercaba al ícono de la Madre de Dios, expuesto en el coro con profusión de flores y de luces, y lista en mano, cantaba las letanías pidiendo vida, paz, salvación y salud para los enfermos, los viajeros, los necesitados, los hogares, proclamando sus nombres en alta voz, una suerte de entusiasmo místico, de confianza sin límites se apoderaba de los fieles. Hay que participar de esta ceremonia en nuestros países de Oriente para comprender la emoción, la piedad, la confianza, el entusiasmo que inspira al público cristiano la oración dirigida a su Madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El Akatistos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El &lt;em&gt;Akatistos&lt;/em&gt; es más bien un himno a la grandeza, hermosura, poder de la Madre de Dios; un himno de agradecimiento y de fidelidad inquebrantable a la Virgen, generala y protectora del pueblo cristiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;A lo largo de sus incomparables estrofas corre una suerte de entusiasmo místico que se traduce en acentos sin par que sólo sabe inspirar el amor profundo, la piedad sin límites, la admiración y el agradecimiento sin medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Inspirado por el Espíritu abriré mis labios y cantaré a la Reina madre, celebrando su fiesta con júbilo proclamando sus prodigios con alegría&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Con este preludio que da el tono de todo el oficio, el himnógrafo se deja llevar por el Espíritu para cantar a la Madre de Dios en una serie de composiciones rítmicas repartidas en nueve odas de cuatro o cinco estrofas cada una y en 24 ikos o estancias, porque constituyen como una suerte de edificio que se levanta en honor de la Virgen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En esas composiciones, el himnógrafo ha vertido toda su alma, todo cuanto puede inspirar el amor filial para con una madre amada y admirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;1,2 – &lt;em&gt;Oh Purísima, cuando el ángel vio que eres el libro vivo de Cristo, sellado por el Espíritu, te alabó diciendo: Salve, tabernáculo de la alegría, por el cual se borra la maldición de nuestra primera madre&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;2,4 – &lt;em&gt;Salve, Aurora luminosa…morada radiante de la luz&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;5 – &lt;em&gt;Salve, puerta única por la cual penetró el Verbo de Dios&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;5,2 – &lt;em&gt;Salve escala que por medio de la gracia nos elevó a todos desde la tierra hacia el cielo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;5,3 – &lt;em&gt;Salve, carro ígneo del Verbo, paraíso viviente, en que está el Señor, árbol de vida cuyo fruto vivifica por su dulzura a los caídos en la corrupción, que lo reciben con fe&lt;/em&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;6,2 – &lt;em&gt;De ti destiló el rocío divino que apagó las llamas del politeísmo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;6,5 – &lt;em&gt;Zarza que permaneció incólume en medio del fuego&lt;/em&gt;…&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Nube luminosa que protege a los fieles para siempre&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;9,2 – &lt;em&gt;Salve, estrella sin ocaso que trajo al mundo al gran Sol&lt;/em&gt;…&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Salve, columna de fuego que introduce a los mortales en la vida celestial&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;En los ikos o estancias&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;1 – &lt;em&gt;Salve, cumbre difícil de alcanzar por la inteligencia humana. Salve, abismo insondable a los ojos mismos de los ángeles. Salve, trono del Rey soberano&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;2 – &lt;em&gt;Salve, escala espiritual por la cual bajó Dios&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;5 – &lt;em&gt;Salve, ramo de un árbol que nunca se marchita&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Campo fecundo labrado por Dios&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Jardín fértil que produce con abundancia las misericordias divinas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;7 – &lt;em&gt;Salve, Madre del Cordero y Pastor&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Aprisco místico de las ovejas, espiritual&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Llave de las puestas del paraíso&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Boca de los Apóstoles, que nunca enmudece&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;13 – &lt;em&gt;Flor de la incorruptibilidad&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Corona de vida ascética&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Árbol de sabroso fruto que nutre a los fieles&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;15 – &lt;em&gt;Salve, carro santísimo para Aquel que está sobre los querubines, esperanza de los bienes venideros&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;17 - …Armario de la divina Sabiduría&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Vaso de su eterna providencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;19 – Columna de la virginidad…puerta de la salvación,&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;maestra de las vírgenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;20 – Purificación de nuestras conciencias…fragancia del perfume de Cristo…banquete de la vida mística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;21 – Santa superior a todos los santos…Tesoro de vida inagotable…gloria inapreciable de los sacerdotes…torre inconmutable de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Necesariamente tengo que limitar los textos y referencias. Hay que leer el texto íntegro del “&lt;em&gt;Akatistos&lt;/em&gt;” para saborear estas admirables páginas del ritual bizantino. Hay que presenciar el “&lt;em&gt;Akatistos&lt;/em&gt;” en nuestras catedrales cuando sus admirables odas son coreadas por densas filas de fieles bajo las bóvedas multiseculares donde las generaciones se transmiten de padres a hijos como una herencia sagrada el amor profundo, sincero, incólume a la Madre de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Termino con una transcripción de dos himnos, el primero que se canta más de una vez durante el “&lt;em&gt;Akatistos&lt;/em&gt;”, el otro que es el broche de oro de este admirable oficio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El primero es el himno llamado &lt;em&gt;Ti Hypermaho&lt;/em&gt;, “La Generala invicta”. Es un grito de confianza y gratitud que el pueblo de Constantinopla dirigió a la Madre de Dios cuando, sitiado por más de 80.000 sanguinarios ávaros, se veía irremisiblemente condenada al exterminio o la esclavitud. Ante ese peligro inminente el pueblo invocó a la Madre de Dios. Su ícono fue llevado en procesión en todos los sectores de la ciudad, se lo condujo hasta las murallas a la vista del enemigo, mientras soldados y simples ciudadanos gritaban confiadamente a su “Invicta Generala”. María no decepcionó a su pueblo. Los ávaros tuvieron que levantar el sitio y huir. Agradecida, la ciudad entera se volcó en la catedral “Santa Sofía”, para expresar de nuevo su gratitud. Miles de voces repetían con entusiasmo y fervor el himno que habían entonado frente al enemigo. La Iglesia lo insertó en el “&lt;em&gt;Akatistos&lt;/em&gt;”, cual joya preciosa y testigo perenne de la bondad maternal y del poder invicto de María.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;A ti, Oh invicta Generala, dedico los himnos de la victoria, Yo, tu ciudad, te doy gracias, Oh Madre de Dios, porque me has salvado de la desgracia. Líbrame, pues de todo peligro, Tú cuyo poder es irresistible, para que te aclame diciendo: Salve, oh desposada sin esposo&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El otro himno, como queda dicho, cierra el “&lt;em&gt;Akatistos&lt;/em&gt;”. Se canta mientras los fieles veneran el ícono de la Madre de Dios, que el celebrante presenta al público en la puerta central del iconostasio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“&lt;em&gt;Asombrados ante la hermosura de tu virginidad y el sublime resplandor de tu pureza, Oh Madre de Dios, Gabriel te exclamó: ¿qué elogio digno de ti dirigirte?, ¿con qué nombre llamarte? Estoy asombrado y admirado. Por ello, no me queda sino decirte, conforme a la orden que he recibido: ¡Salve, llena de gracia&lt;/em&gt;!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Comentando este himno, un amigo anciano de pocas letras, pero de mucha piedad y sentido común, me decía treinta años atrás: ¿Se ha fijado, Padre, en el significado de este himno, en la postura del Arcángel ante la hermosura de la Virgen? El pobrecito está asombrado y perplejo. Como un alumno ante su maestro, o un humilde súbdito ante su amo, se ha quedado como mudo. Las palabras no le vienen a los labios. Para salir del aprieto, al igual que un alumno que repite el discurso que acaba de aprender. El Arcángel Gabriel, príncipe de las legiones celestiales, confiesa su impotencia, y declara humildemente que no es capaz de pronunciar otro discurso digno de la Madre de Dios que el que le ha sido dictado por el Señor: ¡Salve, llena de gracia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y agregaba mi amigo: “Esto es maravilloso, sublime. Nunca jamás dará usted con un himno tan bello, tan hermoso y de significado tan profundo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Cuanto acabamos de transcribir no es más que un pálido reflejo de lo que representa la madre de Dios en el rito bizantino y por tanto del culto que el Oriente tributa a la Madre de Dios. Por ello, porque amamos a María, porque la exaltamos, porque todos los que pertenecemos al rito bizantino, más de 200 millones, consideramos su culto como parte integrante de nuestro patrimonio espiritual; porque el pueblo ruso y demás pueblos de la Europa oriental se ven hoy víctimas indefensas del comunismo, pertenecen al rito bizantino y participan con nosotros de ese culto profundo, amoroso, filial a la Madre de Dios, por todo ello abrigamos la firme esperanza que nuestra Madre que tanto amamos, no nos abandonará y que gracias a su intercesión poderosa, gracias a su amor maternal, el anticristo comunista será aplastado, así como lo fue la antigua serpiente, y que la Iglesia triunfará un día no muy lejano en este querido Oriente que tanto la ama y venera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; Un amigo mío, Mons. Elías Coueter, vicario general melkita de S. E. Cardenal Barros Cámara, arzobispo de Río de Janeiro, me refirió el hecho siguiente: S. E. el Sr. Arzobispo había reunido al colegio de párrocos para formar una lista de títulos marianos con el fin de poner a cada parroquia de la arquidiócesis bajo la protección de María según los títulos de dicha lista. Los presentes fueron proponiendo los nombres que mejor les parecieron. Pero pese a la buena voluntad de los párrocos y su gran devoción a María, una parroquia quedó sin título correspondiente. Todos guardaron silencio. Entonces, Mons. Coueter se levantó: “Si se me permite, dijo, propongo que se agregue a la lista el título más grande y más honroso de María, del que se han olvidado, el de ‘Madre de Dios’. Un segundo de estupor seguido de cerrados aplausos fueron la contestación a la proposición del vicario general melkita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Aparecido en &lt;em&gt;Revista Litúrgica Argentina&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Las liturgias orientales&lt;/em&gt; III-IV. Julio-Diciembre 1962. Nº 206- 207 págs. 335-347. Publicación de la Abadía de San Benito (Buenos Aires, República Argentina).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-4792772932850382656?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/4792772932850382656/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=4792772932850382656' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4792772932850382656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4792772932850382656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/08/la-madre-de-dios-en-la-liturgia.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/So24qlhyhVI/AAAAAAAAAKM/Ehs31XHOHEI/s72-c/Theotokos+(rostro).jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-4202781748081558631</id><published>2009-06-17T00:46:00.006-03:00</published><updated>2009-06-17T00:59:30.888-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;br /&gt;La Paloma y el Cordero:&lt;br /&gt;Meditación sobre Cristo y el Espíritu&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lev Gillet&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348138590969936290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 381px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SjhntnxSOaI/AAAAAAAAAJk/kjg7Wg8OaBY/s400/Trinidad.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: Helo aquí al Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo (Jn 1,19).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Y Juan dio testimonio diciendo: he visto al Espíritu descender del cielo como una paloma y reposar sobre Él (Jn. 1, 32).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Juan Bautista ha venido para dar testimonio. Él ha sido el testigo por excelencia. Esto lo recibió de Jesús: “Él ha venido para llevar testimonio de la Luz” (Jn. 1,7). Mas el lo ha sido también y sobre todo del Espíritu, él que había sido “lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre” (Lc. 1,15). El mismo hombre que ha anunciado a sus discípulos el Cordero de Dios, ha visto la Paloma descender sobre el Mesías. No se puede separar los dos términos de este testimonio. Juan ha sido el heraldo de esta dupla divina: la Paloma y el Cordero. Él ha sido el mensajero del ministerio conjunto del Espíritu y del Verbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Este ministerio conjunto, esta acción inseparable la ejercieron desde los orígenes de la creación. El libro del Génesis nos muestra al Espíritu de Dios moviéndose sobre la superficie de las aguas (Gn. 1,2), es decir del caos primitivo. El verbo hebreo empleado sugiere la imagen de un ave que aletea. (Y, lo que sea el caos del mundo, lo que sea el caos de nuestra propia alma, una esperanza poderosa nos queda, porque el Espíritu no deja de “aletear” nuestras profundidades oscuras.) Por otra parte, el cuarto Evangelio declara que el Verbo –el pensamiento, la Palabra de Dios- es desde el comienzo con el Padre y que “todas las cosas han sido hechas por Él” (Jn. 1,3). Entonces, desde el comienzo de la obra divina, ésta se encuentra y queda ubicada bajo el signo de la Paloma y del Cordero, la una y la otra son las figuras de la dulzura y de la pureza. Él Espíritu derramado sobre el mundo lo envuelve con su calor y de su ternura, mientras que el Verbo aclara, determina, da forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La dupla “Paloma-Cordero” también nos es sugerida (aunque no veamos allí una profecía formal) por el sacrificio que José y María ofrecieron con ocasión de la presentación de Jesús en el Templo. Ellos podían ofrecer, o bien un Cordero, o bien un par de palomas (Lev. 12,8). Ellos ofrecieron unas tórtolas. Esta era la ofrenda del pobre. Mas también convenía que el sacrificio simbólico de un Cordero no tuviese lugar, allí donde el único Cordero de Dios, el verdadero Cordero pascual estaba presente. Allí la equivalencia de la Paloma y del Cordero se encuentra oscuramente manifestada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Allí se encuentran sombras y figuras. Con Juan Bautista, la plena Luz se ha hecho. El recibe, expresa claramente el misterio de la Paloma y del Cordero. Él ha “visto” al Cordero caminando entre los hombres bajo la forma de Jesús. Y él proclama con certeza que él ha “visto” al Espíritu, semejante a una paloma, descender sobre el Salvador. Así se encuentra delineado el ideal de la piedad cristiana: “ver” al mismo tiempo al Cordero y la Paloma (y en su relación al Principio, que es el Padre). “Ver”: si no por los ojos del cuerpo, por lo menos por los ojos de la fe, de la oración y del amor. Obtener una visión, una experiencia personal de la distinción y de la unión del Cordero y de la Paloma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Pero, ¿sucede así para nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para la mayor parte de nosotros, una experiencia tal se encuentra con dos grandes dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La primera de ellas es una actitud débil, incierta, dubitante, avergonzada -nos atrevemos a decir a tientas– a la vista del Espíritu Santo. Nosotros no diríamos jamás, como le dicen a Pablo los fieles de Éfeso: “Nosotros no hemos jamás oído decir que haya un Espíritu Santo” (Hch. 13,2). Nosotros hemos oído hablar mucho de Él. Y, a la pregunta de Pablo: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo después que habéis creído?” (Hch. 19,2), podría ser que respondiéramos: “Hemos pasado por las fases –o por los ritos- de la iniciación cristiana completa”. Sin embargo, el Espíritu Santo se nos representa mucho como “una cosa cualquiera” vagamente. Nos es difícil de pensar en Él como una persona viviente, real. Siempre estamos tentados de representárnoslo como una fuerza impersonal, una energía, una potencia. Las mismas imágenes por las que la Escritura nos lo figuran quedan indefinidas, en cierta manera, demasiado etéreas. Él es soplo, llama, perfume, unción, una paloma que vuela y que se posa. Es todo esto, y no es ninguna de esas cosas. ¡Estas no son más que las apariencias, y lo son de un modo tan fugaz! ¡Él permanece indefinido, inaprehensible! ¡Qué contraste con el Yahvé del Antiguo Testamento que se hace ver, ya sea a través de intermediarios, y que habla a los hombres, o con el Jesús de nuestros Evangelios! ¿Cómo establecer entre el Espíritu y nosotros esta relación íntima en la que le podamos decir “tú”, y en la que nosotros lo escuchemos decirnos “tú”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Otra dificultad, frecuente entre las almas más piadosas, puede provenir de nuestra misma adhesión a la persona de Jesús. Los que aman mucho a Jesús, los que se unen a Él con una actitud de familiaridad y de ternura, tienen el temor, y hasta cierto punto la impresión, de perderlo, o al menos de verlo alejarse, si ellos intentaran “inclinarse” hacia el Espíritu. El libro de los Hechos, el libro del Espíritu Santo, tiene la atmósfera propia de Él -la gloria de Pentecostés-, mas esta no es exactamente la atmósfera de los Evangelios. El Cristo de Pentecostés no es exactamente parecido al Jesús de Galilea, a pesar de que permanezca idéntico. A los que han puesto al Dios hecho hombre en el centro de su meditación y de su oración, a los que tienen “aferrado” a Cristo, no les es nada fácil el orientarse hacia el Espíritu, de escuchar el sutil rocío que, día y noche, moja e impregna, sin que se vea caer del cielo ninguna gota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Estas dos dificultades están conectadas. También lo están las soluciones. En cuanto más tomemos conciencia de la “personalidad” del Espíritu, más nos percataremos de la íntima relación que une la Paloma al Cordero. Y cuanto más penetremos en el amor recíproco del Cordero y la Paloma, más veremos al Espíritu afirmarse como una persona. Estas certezas son materia de Revelación. Mas nuestro esfuerzo personal puede contribuir a aclararlas. Podemos obtener esta puesta en Luz (en todo estado de causa muy imperfecta) por el intelecto ayudado por la gracia. Existen sin embargo otros caminos además de las de la especulación discursiva o del estudio histórico. La oración y el amor, se aplican a la à la Palabra revelada, tienen sus propias intuiciones. Retornemos entonces a la experiencia de Juan. Intentemos contemplar a este que él mismo ha visto. ¿Es posible que en esta &lt;em&gt;contemplatio ad amorem&lt;/em&gt;, encontremos la solución a nuestras dificultades?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Juan vio al Espíritu descender del cielo como una paloma y posarse sobre Jesús. Este pasaje es de una importancia fundamental en esto que concierne a nuestra investigación. El movimiento del Espíritu –por aquel que él se manifiesta a los hombres- es un movimiento “hacia Jesús”, un movimiento orientado y dirigido hacia el Cordero. Si nosotros no nos atenemos firmemente a esta verdad primera y esencial, todo el resto resultará falseado. Nos encontraremos atrapados en el callejón ciego de un dualismo, de un paralelismo engañoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Desde ahora debemos rechazar, entonces, y de una manera radical, la quimera que ha extraviado tantas inteligencias que eran por otra parte nobles y piadosas. Nosotros no queremos hablar del desvarío de un “tercer reinado”, el reino de este Espíritu que reemplazaría a Jesús, un reinado final que sucedería al reinado del Padre. No existe ningún reinado del Espíritu independiente del “Reino de Dios”, que anuncia el Evangelio y del que Jesucristo es el dispensador. El Espíritu Santo, siendo más que un hacedor, siendo Él mismo todo acción y realización, constituye el instrumento de este reino; y el instrumento obra de un modo tan perfecto, que él coincide de un modo tan exacto con la obra, que el Espíritu mismo se identifica con el Reino. Mas Él de ningún modo ostenta su posesión. La oración con la que comienza la mayoría de los oficios del rito bizantino comienza así: “Rey del cielo, Consolador, Espíritu de la Verdad”. Sí, el Espíritu es Rey, mas su realeza consiste en inclinar a sus súbditos hacia aquel que ha dicho a Pilato: “Yo soy Rey” (Jn 19,37). La acción del Espíritu, su reino invisible sobre las almas, crea y manifiesta la Realeza del Verbo hecho carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Sin embargo, Jesús, antes de Pentecostés, ¿no ha dicho, pues: “es bueno para vosotros que yo me vaya, porque si yo no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros?” (Jn 16,7) Jesús debía irse, para que a su presencia visible y más restringida (ya que estaba localizada) le sucediera su presencia invisible y universal. Mas es el Espíritu que, antes y después de la Ascensión, nos hace presente a Jesús. Y es Jesús el que nos envía al Espíritu a tal efecto: “Si yo me voy, yo os lo enviaré” (Jn 16,7). El Padre envía la Paloma sobre el Cordero, y el Cordero envía sobre nosotros la Paloma, no para que pongamos la Paloma en lugar del Cordero, mas para que la Paloma nos “invoque” al Cordero. Y aquí “invocar” no tiene el sentido débil de “traer a la memoria”, sino el sentido fuerte de llamar de nuevo y eficazmente, de “hacer volver”. La acción propia de la Paloma, el ministerio del Espíritu a nuestro lado es de manifestar al Cordero, de develarnos al Cristo. Él, el Espíritu, que es por excelencia el invisible y el impalpable, ha por misión el volvernos a Jesús espiritualmente visible y tangible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La Paloma no posee iniciativa independiente ni aislada. Jesús dice del Espíritu: “Él no hablará de su parte, sino que Él dirá todo lo que haya oído... él tomará de lo que es mío, y os lo anunciará” (Jn 16,13-14). Volveremos más adelante sobre las “palabras del Espíritu”. En este momento, nos fijaremos solamente que no existe otra revelación del Espíritu, que la revelación del Hijo. Lo que el Espíritu nos revela, o más aún al que el Espíritu nos revela, es a Jesús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La Paloma desciende sobre el Cordero para mostrárnoslo. El Espíritu Santo despierta y aviva en nosotros el recuerdo de Jesús. Pero estas palabras son muy débiles. Él Espíritu nos pone a Jesús delante. Él alza ante nosotros la imagen, la Persona del Salvador. Él es el eco de la Palabra. Él es el resonador, el amplificador del Verbo de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y como, nosotros mismos, no sabemos escuchar Jesús, el Espíritu “viene en ayuda de nuestra debilidad” (Rm. 8,26). Como no sabemos “orar como se debe”, Él mismo substituye nuestros balbuceos por sus propios suspiros, sus “gemidos inefables” (Rm. 8,26). Él es la fuente y la fuerza de todas nuestras aspiraciones hacia Jesús. Pablo lo declara: “Ningún hombre puede decir que Jesús es el Señor, si no es por el Espíritu Santo” (1 Cor. 12,3). Él se pone de alguna forma en nuestro lugar. Él mismo toma nuestro lugar. Es Él que nos hace decir “yo”, mientras que nos dirigimos a Jesús como a un “Tú”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Se podría decir –pero sin tomar demasiado estos términos filosóficos- que el Espíritu, en tanto que se identifica con nosotros, por otra parte sin confusión de naturaleza, se hace el sujeto de nuestra vida de cristiano, el sujeto que desea y aspira, mientras que Jesús es el objeto, el modelo, el fin hacia el que tendemos inmediatamente (siendo el fin supremo el Padre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;¿Acaso esto es decir que Jesús nos sea más exterior que el Espíritu? ¡Acaso esto es decir que el Espíritu nos sea más interior que Jesús? No, Jesús y el Espíritu, aunque permaneciendo trascendentes con relación a nosotros, nos son igualmente interiores e íntimos. Mas existen diversas clases de interioridades. Por una parte, San Pablo nos dice: “Vosotros sois el Cuerpo de Cristo, y sois sus miembros” (1 Cor. 12,27). Por otra parte, también nos dice: “¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, que está en vosotros?” (1 Cor. 6,19). Esto es porque cada uno de nosotros, individualmente, es el templo del Espíritu Santo que, colectivamente, todos formamos el Cuerpo del Cristo. La Escritura emplea de una manera casi de modo equivalente las dos expresiones “en Cristo” y “en el Espíritu”. A menudo, parece “apropiarse” nuestra inmanencia de Dios en el Espíritu más que en Cristo, y la instrumentalidad en Cristo más que en el Espíritu. Se lo piensa y se lo dice entonces: “por Cristo, en el Espíritu”. La fórmula, en un sentido, es muy justa. Pero sería posiblemente más justa aún, si se aceptan las ecuaciones (por otra parte un tanto groseras): “El Espíritu es el sujeto, el Hijo es el objeto”, de decir que, por el Espíritu, estamos en Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Extracto de &lt;em&gt;La Colombe et l’Agneau&lt;/em&gt;. Éditions de Chevetogne, 1979. Traducción del francés de hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-4202781748081558631?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/4202781748081558631/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=4202781748081558631' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4202781748081558631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4202781748081558631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/06/la-paloma-y-el-cordero-meditacion-sobre.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SjhntnxSOaI/AAAAAAAAAJk/kjg7Wg8OaBY/s72-c/Trinidad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-4440008237889030812</id><published>2009-05-19T17:45:00.002-03:00</published><updated>2009-05-19T17:59:42.140-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;150º Aniversario del Ordinariato para los Fieles Orientales en la República Argentina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1859 – 2009&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Hieromonje Diego&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Flamini&lt;/em&gt;]&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337639586757728306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 217px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/ShMa7JPB2DI/AAAAAAAAAI8/3blC_Koe19M/s400/P%C3%ADo+IX.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Beato Pío IX, quien erigió el Ordinariato Oriental en nuestra Patria&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pioneros y visionarios&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Corrían los tiempos de la Reorganización Nacional en la Confederación Argentina, después de cuarenta fatigosos y estériles años de anarquía. El país surgía ante sí mismo y ante el mundo como una joven nación con un proyecto: “Gobernar es Poblar”. Nuestro inmenso territorio, el escaso desarrollo de sus amplias posibilidades de producción y poblamiento, coincidían con una Europa en la que la Revolución industrial y los movimientos sociales dejaban una gran cantidad de población joven con deseos de promoción humana, libertad y progreso material. Siendo el nuestro un país de matriz hispánica, comenzó en aquellos años la tendencia cosmopolita que habría de cambiar su rostro para siempre. En cantidad creciente, los inmigrantes de Europa Occidental, primero y luego los de Europa Central, Oriental y Oriente Medio, comenzaron a aventurarse en las tierras del Plata…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La Iglesia, de un modo profético y providente, proveyó de todos los elementos disponibles para esos tiempos nuevos, tiempos de realización y desafíos de titanes. Las autoridades locales solicitaron a la Santa Sede los elementos de los que había menester, para necesidades inimaginables poco antes. Es digno de mencionar que, aún cuando ninguna comunidad católica oriental había afluido a nuestras playas de modo masivo, sólo en forma de individuos aislados, la creación del Ordinariato Oriental, una estructura eclesial pionera en su tipo a nivel mundial, había de ser en lo sucesivo fundamental para la acogida plena de los que, herederos católicos del Oriente milenario, corrían serio riesgo de perder en la nueva Patria el aporte enriquecedor de su experiencia de fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Sin duda, esa decisión fue obra de hombres de fe visionarios y amplios de miras, con un corazón que abarcaba en su solicitud de pastores, toda la Iglesia Universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Una Tierra de Paz&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Dos inmigraciones tuvieron con el tiempo un papel principal en cuanto al número de católicos orientales: del Imperio Austro-Húngaro, los Rutenos, es decir los Ucranios de Galitsia y Transcarpacia, y del Imperio Turco, representantes de todas las parcialidades católicas: Maronitas (rito antioqueno occidental), Greco-melkitas (rito bizantino), Armenios (rito armenio) y Caldeos (rito antioqueno oriental). Con el tiempo se les sumaron otros católicos bizantinos: los Ítalo-albaneses, rusos, rumanos, bielorrusos, eslovacos (estos dos últimos sin formar comunidad organizada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Muchos de los que llegaban traían un pesado bagaje: los armenios, víctimas del horroroso genocidio (1.500.000 de víctimas), los ucranios en los años ’30, sobrevivientes del Holodomor (hambre artificial causado por Stalin, 7.000.000 de víctimas), los rusos (Revolución de 1917, y Régimen de Mao Zedong), los Rumanos (II Guerra y terror comunista), hallaron un país generoso y un pueblo hospitalario, y a la Madre Iglesia que los acogió y pastoreó con diligencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Con el paso del tiempo, el arraigo a la nueva tierra, y la perfecta convivencia e integración con el resto de nuestro pueblo, dio espacio al desarrollo institucional y religioso de dichas comunidades que, como retoños ya maduros, pasaron a desarrollar su vida propia en el seno de la Iglesia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;Eparquía Ucrania&lt;/strong&gt;: 180.000 fieles&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eparca&lt;/strong&gt;: Vladyka &lt;em&gt;Myhailo Mykycej&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Obispo Auxiliar&lt;/strong&gt;: Vladyka &lt;em&gt;Sviatoslav Shevchuk&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eparquía Maronita&lt;/strong&gt;: 700.000 fieles&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eparca&lt;/strong&gt;: Mons. &lt;em&gt;Charbel Merhi&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eparquía Armenia&lt;/strong&gt;: 16.000 fieles&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eparca&lt;/strong&gt;: Mons. &lt;em&gt;Vartan Bogossian&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;Exarcado Greco-Melkita&lt;/strong&gt;: 300.000 fieles&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Exarca&lt;/strong&gt;: Seyidna &lt;em&gt;Abdo Arbach&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ordinariato de los Fieles Orientales sin Ordinario Propio&lt;/strong&gt;:&lt;br /&gt;Su Emcia. Revma. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Jorge Mario&lt;/em&gt; &lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Cardenal&lt;/span&gt; &lt;em&gt;Bergoglio&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;,&lt;br /&gt;Primado de la República Argentina&lt;br /&gt;Fieles de rito ruso&lt;br /&gt;Fieles de rito rumano&lt;br /&gt;Fieles de rito&lt;br /&gt;ítalo-albanés&lt;br /&gt;y otros fieles sin agrupar&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Perspectiva de la Iglesia&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El Concilio Vaticano II&lt;/em&gt;: El decreto &lt;em&gt;Orientalium Ecclesiarum&lt;/em&gt; (de las Iglesias Orientales) es clave para entender la naturaleza y finalidad de los católicos orientales. Es un llamado urgente a recuperar la plenitud de la tradición que compartimos con las Iglesias Ortodoxas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La Carta Apostólica “Orientale Lumen”&lt;/em&gt; (1995): El Siervo de Dios Juan Pablo II, el Grande, nos regaló en esta carta, no sólo una densísima mirada abarcadora del pasado y presente de los católicos orientales, sino también de nuestro futuro. Hizo hincapié en el cultivo orante de la propia tradición espiritual y el llamado de atención sobre la necesidad de monasterios, también el diáspora, que a manera de puentes vivan y compartan su vida espiritual oriental, sin complejos, ni mezquindades con el conjunto de la sociedad de la que son parte integrante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La Encíclica “Ut Unum Sint”&lt;/em&gt; (Que sean Uno), recoge la oración de Nuestro Señor Jesucristo al Padre y dirige la mirada no sólo a los hermanos separados de otras confesiones cristianas, sino a los católicos orientales, para que seamos más y más fieles a este tesoro milenario de fe, costumbres, enseñanzas, etc., de los que somos indignos herederos y depositarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La Exhortación Post-Sinodal “Ecclesia in America”&lt;/em&gt;, toca en uno de sus puntos, la importancia que tienen las Iglesias Orientales, como riqueza espiritual de toda la Iglesia en el continente americano, como parte integrante de la Iglesia, que debe conservarse y acrecentarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Desafío&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Un factor muy importante a tener en cuenta es que en tiempos de la inmigración (ppalmente. de 1880 a 1920) los países de origen de los católicos orientales no estaban en condiciones de proveer una atención pastoral para los fieles de esta nueva diáspora en Sud América. Como resultado de ello, muchos comenzaron a vivir la fe dentro del rito latino. Es por eso que la creación de circunscripciones llegó, por así decir, de un modo tardío, mucho después del asentamiento. Prueba de esto, en nuestros días, es la construcción de un centro espiritual y de formación de los ítalo-albaneses en Luis Guillón, cerca de Buenos Aires, con aportes de la Eparquía de Lungro, en Calabria. El Exarcado Greco-Melkita es de reciente creación (2003). Asimismo, la presencia monástica se dirigió más bien a la atención de colegios, asilos de ancianos e instituciones de servicio, pero ningún monasterio fue creado como epicentro espiritual, elemento central en el Oriente Cristiano, para la transmisión de la fe y las tradiciones propias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Hay, pues, un inmenso trabajo a realizar, tanto en la recuperación de aquellos que deseen retomar su herencia oriental, como la difusión entre todos aquellos que deseen enriquecerse con ella. Este espacio en Internet está concebido para ese fin, dirigido a todos los hispanohablantes (450.000.000 de habitantes)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Honrar nuestras raíces&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La Misión Rusa Católica&lt;/em&gt; (1948): El Hieromonje Philippe de Regis. S. J., Rector y fundador de las misiones rusas de Buenos Aires y San Pablo, supo hacer carne esta “apropiación” del ser cristiano oriental. Su corazón, que había palpitado por tantas solicitudes en favor de los refugiados de todos los orígenes y religiones, en la posguerra, dio ese mismo amor en nuestro país, en especial a los refugiados e inmigrantes rusos, tanto católicos como ortodoxos. Su sencillez, celo, generosidad infatigable, su paternidad llana y humilde se grabó para siempre en aquellos que tuvieron la gracia de estar a su lado. Su pronta desaparición en 1955, dejó un vacío que se acrecentó con la dispersión de fieles y reasignación de sacerdotes, de modo que la Misión Rusa Católica se fue transformando en un signo, una joya pequeña, que habría de ser inspiradora, movente, para los argentinos de todos los orígenes. Su alma mater fue sin duda, la Hna. María Rosanoff (María Vladimirovna Rozanova, U1979). Dedicada a las obras de caridad, enseñanza del idioma ruso, de sus tradiciones espirituales, gracias a su insistente pedido a la Sgda. Congregación para las Iglesias Orientales, pudo ser provisto el cargo de Rector para la Misión Rusa, que desde 1979, es desempeñado por el Pbro. Dinko Krpan hasta la actualidad (2009).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Centro Bizantino “Nuestra Señora de Vladimir”&lt;/em&gt; (1984): A principios de los ’80, en la ciudad de Campana, a 70 km al norte de Buenos Aires, un sacerdote de la diócesis, Mons. Horacio Raljevic (U2004), que había recibido formación en el rito bizantino ruso (Misión Rusa y Colegio Russicum) comenzó celebrar la Divina Liturgia y demás celebraciones de la tradición bizantina, con la colaboración de un grupo de entusiastas. La traducción de los textos y adaptación de las melodías tradicionales eslavas fue un trabajo pionero de gran importancia y calidad. Con el fallecimiento de Mons. Horacio, la comunidad espera la consecución del trabajo realizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Fraternidad Monástica de la Transfiguración de Cristo&lt;/em&gt; (1998): A partir de la Misión Rusa y del Centro Bizantino de Campana, nuestra pequeña fraternidad monástica (Hieromonje David (Argibay) y Hieromonje (Diego), surgió como una continuación inspirada por Dios. En torno a ella, se agrupan fieles de todos los orígenes que han adoptado el rito bizantino (Comunidad Bizantina “Madre de Dios del Portal”). Desde las cercanías de la ciudad de Pigüé, a 550 km al SO de Buenos Aires, extiende su atención espiritual a todos los que desean beber de las fuentes de la tradición espiritual eslava oriental. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-4440008237889030812?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/4440008237889030812/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=4440008237889030812' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4440008237889030812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4440008237889030812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/05/150-aniversario-del-ordinariato-para.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/ShMa7JPB2DI/AAAAAAAAAI8/3blC_Koe19M/s72-c/P%C3%ADo+IX.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-4225645124615776692</id><published>2009-04-28T20:28:00.004-03:00</published><updated>2009-04-28T20:51:49.825-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La Gloriosa Resurrección de Cristo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hieromonje Diego&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Flamini&lt;/em&gt;]&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329892764830267154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 289px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SfeVOwqh9xI/AAAAAAAAAIk/Pu-E0lrApXs/s400/p.+d.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Hieromonje Diego&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;[&lt;em&gt;Flamini&lt;/em&gt;]&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¡Cristo resucitó! - ¡En verdad resucitó!&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Pascua, la Fiesta de las Fiestas, se presenta al creyente como el culmen de su experiencia de comunión con el Cielo, aquí en la tierra. Ningún momento del ciclo litúrgico que se despliega a través del Oficio Divino, ya sea en la Divina Liturgia, o en los demás Oficios, está tan preñado de luz y de gozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la Tradición Bizantina (llamaremos así tanto al rito Bizantino entendido como vivencia propia de la Iglesia Católica, como a la Liturgia de la Iglesia Ortodoxa, entendiendo así a ambas como fruto de la misma realidad espiritual) abundan las expresiones de la gloria del Resucitado, los signos en que podemos palpar en este mundo la fuerza de Cristo al salir victorioso del sepulcro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Cristo resucitó de entre los muertos,* con su muerte a la muerte venció, * y a los que estaban en los sepulcros la vida les dio&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el Templo, de acuerdo a nuestras costumbres, el iconostasio que divide el santuario de la nave, está provisto de puertas de función cultual y de alto sentido espiritual. Las centrales, “Puertas Santas o Reales” son el acceso exclusivo del sacerdote y del diácono, sólo para los momentos previstos. La representación de la Anunciación del Arcángel a la Madre de Dios y de los Cuatro Santos Evangelistas que se encuentra sobre ella, la convierten así en símbolo de la venida de Dios, y de su revelación al mundo por los cuatro sabios evangelistas, que a modo de nuevas tablas de la Ley espiritual, se abren para dar paso a Cristo Sacerdote y Rey que hace su aparición por medio de ellas. Las puertas “Norte” y “Sur”, es decir, la que accede al altar de la Ofrenda y la que accede a la Sacristía respectivamente, sirven para los demás momentos y funciones, y tienen íconos de Santos Arcángeles o de Santos diáconos. Bien, estas puertas como una completa excepción a su función a lo largo del año, permanecen constantemente abiertas desde el Domingo de Pascua hasta el Domingo de Tomás, una semana después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Que la gloria del santuario esté “expuesta” de este modo, refleja que todo está lleno de esa misma plenitud de la presencia divina, como un regalo a los hombres por la resurrección de entre los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Stijiras de Pascua, tono 5º: &lt;em&gt;Oh Pascua, tu santidad se revela en este día ante nuestros ojos:* Pascua nueva y sagrada,* Pascua mística del Señor,* Pascua venerable,* Pascua de Cristo libertador,* Pascua toda inmaculada,* Pascua a ninguna otra semejante,* Pascua de los fieles,* Pascua que nos abre las puertas del paraíso,* Pascua en que todo fiel recibe la santidad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los fieles, desde esta fiesta hasta la antefiesta de Ascensión se saludan diciendo: ¡Cristo resucitó!, a lo que se contesta: ¡En verdad resucitó!. Desde la noche Santa hasta el miércoles de la segunda semana, todo ayuno está proscrito, así como toda muestra de penitencia (p.ej. postraciones).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Ipakoí, tono 4º: &lt;em&gt;Adelantándose a la aurora, * las compañeras de María * al encontrar apartada la piedra del sepulcro * escucharon al ángel que les decía:* ¿por qué buscáis como a un muerto * a aquel que ya mora en la luz eterna? *¡mirad el sudario, corred y anunciad al mundo!, * que el Señor ha resucitado * que Él ha matado a la muerte * porque Él es el Hijo de Dios, el salvador de los hombres&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La Pascua, abre los ojos de nuestro espíritu y los fija en esta verdad incontestable: todo nuestro ser cristiano dimana de este triunfo que, lejos de ser un punto en el tiempo, inaugura los tiempos nuevos, tiempo de la Iglesia, tiempo de los Cielos reabiertos, tiempo de misericordia superabundante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Ikos &lt;em&gt;Este es el Sol más antiguo que el sol,* otrora descendido a la tumba,* a quien las Miróforas buscan como al día,* antes del alba se apuran unas a otras diciendo:* Oh queridas amigas mías,* vamos a embalsamar al cuerpo vivificante* de aquel que dormido en el sepulcro* levanta a Adán después de la caída;* vamos, apurémonos, y como los Magos postrémonos,* ofrezcamos el myro en homenaje a aquel* que no tiene ya pañales, sino una sábana por mortaja;* y con lágrimas exclamémosle:* Álzate, Señor,* Tú que nos salvas concediéndonos la resurrección&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El objeto de la Esperanza es nuestra Resurrección de entre los muertos…festejar Pascua es pregustar, de algún modo, ese triunfo del que ya tenemos las primicias, es decir, la Gracia que nos ha sido concedida, el ser hechos hijos de Dios. La santificación, o como decimos, la divinización, encuentra en este tiempo un estímulo distinto al de la Cuaresma. En esta nos sumergíamos en la penitencia para renacer renovados, cristificados, más humildes y simples; en aquella estamos poseedores de esa Gracia, e invitados por el Espíritu a un discipulado más intenso, a la manera de la instrucción que Cristo hizo con los Apóstoles en su tiempo, preparándolos para la venida del Paráclito, que nos lleva a la Verdad plena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Tono 6º &lt;em&gt;Habiendo contemplado la resurrección de Cristo, * postrémonos ante el Santo Señor Jesús, * el único sin pecado. * adoramos tu cruz, Oh Cristo, * y tu santa resurrección cantamos y glorificamos; * pues tú eres nuestro Dios, * no conocemos otro más que a ti, * invocamos tu nombre. * Venid, fieles todos, * adoremos la santa resurrección de Cristo. * He aquí que por la cruz ha venido la alegría al mundo entero, * bendiciendo siempre al Señor, * cantemos su resurrección; * pues habiendo sufrido la crucifixión, * destruyó la muerte con su muerte&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;¡Oh Alma de la Iglesia!, Oh Espíritu Vivificante! Preserva nuestro gozo con la antorcha de la vigilancia espiritual; ahuyenta las vanidades sombrías de este mundo que nublan nuestro entendimiento; Muévenos a mayor fe, ahora que nuestros ojos ven al que nació de la Virgen, y esperan su retorno glorioso y lleno de Juicio; Arranca de nuestro vientre la complacencia y enciende el fervor; Mira que somos débiles e insensatos: que no nos confundamos al ver el triunfo de Nuestro Señor Jesucristo y dejemos de fatigarnos por el nuestro, imposible sin ti; Aleja las fieras de los pecados y la insidia pérfida de los demonios, en especial el de la saciedad y la desesperación; Planta tu tabernáculo en nuestro páramo desprovisto de todo bien, y que por tu sola virtud seamos jardín de delicias, tálamo de nupcias espirituales, monte de paz, manantial que mane hasta la eternidad, en el que el Padre y el Hijo encuentren su complacencia, y vengan, y habiten en nosotros. &lt;em&gt;Amín.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Oh Madre del Único Impecable, haz valer por tus hijos tu poderosísima intercesión. Cantamos y glorificamos la Resurrección del que de ti nació, pero nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, anhela la redención. Virgen sapientísima e inmaculadísima, espejo clarísimo de la bondad del Padre, sigue apiadándote de los que recibiste al pie del la Cruz: ¡Ampáranos y sálvanos, Oh Única sin pecado!. &lt;em&gt;Amín&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-4225645124615776692?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/4225645124615776692/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=4225645124615776692' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4225645124615776692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4225645124615776692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/04/la-gloriosa-resurreccion-de-cristo.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SfeVOwqh9xI/AAAAAAAAAIk/Pu-E0lrApXs/s72-c/p.+d.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-2843627786308589368</id><published>2009-03-29T00:26:00.003-03:00</published><updated>2009-03-29T00:43:03.255-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;br /&gt;Cuarto Domingo de Cuaresma:&lt;br /&gt;Domingo de San Juan Clímaco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lev Gillet&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318447965915211954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 262px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Sc7sPyTGaLI/AAAAAAAAAIE/Y18q3Oz-U5A/s320/San+Juan+Cl%C3%ADmaco.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de San Juan Clímaco&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Hoy, la Iglesia dirige nuestra atención a San Juan Clímaco &lt;strong&gt;(22)&lt;/strong&gt;, porque este padre, que vivió en el s. VII, hizo realidad en su propia vida el ideal de penitencia en el que habremos de fijarnos durante la Cuaresma. “Demos honra a Juan…gloria de los ascetas…”, cantamos en Vísperas. En matutinos, así nos dirigimos al santo: “mientras tu cuerpo enflaquecía por la abstinencia, se renovaba el poder de tu alma, enriquecida de gloria divina”. Sin embargo, la Iglesia da una interpretación correcta de la doctrina de San Juan Clímaco, cuando proclama que el ascetismo no tiene ni sentido ni valor si no es una expresión de amor, y de nuevo, en Vísperas, dirige estas palabras al santo: “esto es porque tú nos has amonestado: ama a Dios de tal modo que puedas vivir en su eterna benevolencia, y no permitas que nada esté más alto que su amor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Durante la Liturgia continuamos la lectura de la epístola a los Hebreos (6, 13-20). Esta nos habla de la paciencia y perseverancia del patriarca Abraham, y de la concreción final de las promesas que Dios le hizo. Es imposible que Dios mienta: ese es el porqué, como Abraham, tenemos “un gran consuelo, quienes han huido para refugiarse aferrándose sobre la esperanza puesta ante nosotros”. ¿Realmente vivimos en esta gran esperanza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El evangelio describe la curación del niño que tenía un espíritu mudo, cuyo padre lo llevó a Jesús. El Señor dice al Padre: “Si puedes creer, todas las cosas son para aquel que cree”. El padre exclama con lágrimas: “Señor, creo; ayúdame con mi incredulidad”. No podríamos encontrar mejor manera de expresar a la vez tanto el hecho de la existencia de nuestra fe, como el de su debilidad. Pero ¿acaso caen de nuestros ojos las mismas lágrimas ardientes, cuando le decimos a nuestro Salvador: “Señor, creo; ayúdame con mi incredulidad”? Jesús se apiada del padre, el acepta dicha fe, y sana al hijo. Más tarde, hablando en privado con el Maestro, los discípulos le preguntaron por qué ellos no habían podido expulsar dicho espíritu. Jesús respondió: “Esta clase puede nada más que con oración y ayuno”. No debemos imaginarnos que el ayuno prolongado y la oración repetitiva alcanzarán para darnos un poder que los discípulos no poseían entonces. El ayuno y la oración, en su sentido más profundo, significan una profunda renuncia a sí mismo, una concentración de la propia alma en una actitud de confianza y humildad que deja todo en la misericordia de Dios, la sumisión de nuestra propia voluntad a la voluntad del Señor, poniendo nuestro completo ser en manos del Padre. Aquel que –por gracia de Dios– alcanza este estado, puede expulsar demonios. ¿No podríamos caminar al menos los primeros pasos por este sendero? Si lo intentáramos, nos sorprenderíamos por los resultados que nos sucederían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(22)&lt;/strong&gt; La palabra griega &lt;em&gt;klimakós&lt;/em&gt; significa “escalera”. Este título le fue dado a Juan, higúmeno del Sinaí fallecido cerca del 670, porque escribió un famoso libro de ascetismo titulado &lt;em&gt;Escalera al Paraíso&lt;/em&gt;. Es posible que el cuarto domingo de Cuaresma esté dedicado a San Juan porque, en los monasterios, el libro era leído en la mesa en torno a la mitad de la Cuaresma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Extracto de &lt;em&gt;The Year of Grace of the Lord&lt;/em&gt;. St. Vladimir’s Seminary Press, 1980. Traducción del inglés de hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-2843627786308589368?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/2843627786308589368/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=2843627786308589368' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/2843627786308589368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/2843627786308589368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/03/cuarto-domingo-de-cuaresma-domingo-de.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/Sc7sPyTGaLI/AAAAAAAAAIE/Y18q3Oz-U5A/s72-c/San+Juan+Cl%C3%ADmaco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-4853966713521572375</id><published>2009-03-21T17:03:00.004-03:00</published><updated>2009-03-21T17:14:59.094-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;br /&gt;Tercer Domingo de Cuaresma&lt;br /&gt;Domingo de la Adoración de la Santa Cruz&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lev Gillet&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5315735089334938546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 202px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/ScVI5lfja7I/AAAAAAAAAH8/scZvGUpuFZY/s320/Icono+de+la+veneraci%C3%B3n+de+la+Santa+Cruz.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Icono de la Adoración de la Santa Cruz&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En medio de la Cuaresma, la Iglesia nos presenta la Cruz de Cristo. En otras dos ocasiones durante el año, el 14 de septiembre y el 1º de agosto, se presenta la Cruz para nuestra conmemoración y veneración. Ambas fiestas vinculan la adoración de la Cruz con eventos históricos &lt;strong&gt;(21)&lt;/strong&gt;. Sin embargo, la conmemoración de la Cruz el 3er Domingo de Cuaresma está dirigido sólo a nuestra fe y reverencia. Es para proclamar el rol jugado por la cruz en la historia de la salvación y para prepararnos para la visión, aún más allá, de la Cruz que el Viernes Santo, habrá de erigirse en el Gólgota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En Matutinos, hacia el final de la Gran Doxología, el sacerdote coloca una cruz en una bandeja cubierta de flores y, llevando la cruz sobre su cabeza, sale del santuario y del iconostasio. Es precedido por velas encendidas e incensarios. Al llegar al medio de la iglesia, coloca la cruz en una mesa. La inciensa. El coro canta: “Ante tu Cruz, nos postramos, Soberano, y tu santa resurrección glorificamos”. La asamblea se acerca a besar la cruz, que permanece expuesta así en medio de la iglesia por el resto de la fiesta. El significado de la fiesta está bien expresado por este canto de matutinos: “Cuando en este día tomamos la preciosa Cruz de Cristo, con fe adorémosla, regocijémonos, y abracémosla con ardor, imitando a Nuestro Señor, que de propia voluntad se entregó para ser crucificado en ella, para hacernos dignos de adorar su Preciosísima Cruz, para que libres de toda servidumbre, que podamos presenciar el día de la Resurrección”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La epístola para la Liturgia (Heb. 4,14 – 5,6) nos exhorta, que ya que tenemos a Jesús como nuestro Gran Sumo Sacerdote, para que nos acerquemos al trono de gracia tan confiadamente, de tal modo que podemos obtener el perdón por nuestros pecados: “tenemos, no un Sumo Sacerdote que no pueda ser alcanzado por el sentido de nuestras debilidades; sino que fue en todos los puntos tentado como nosotros lo somos, excepto en el pecado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El evangelio (Mc. 8,34 – 9,1) nos trae las muy serias y urgentes palabras del Maestro: “quienquiera que me siguiere, que se niegue a sí mismo, y que tome su cruz, y me siga. Porque quienquiera que deseare salvar su vida la perderá; mas quienquiera que perdiere su vida por mí y por el evangelio, la encontrará”. ¿Estoy listo para seguir a Jesús cargando mi cruz? (no la cruz que quiera escoger, sino la que él mismo ponga en mis hombros) ¿Estoy listo para aceptar todas las pruebas y sufrimientos que pudieran venirme, como participación de la Cruz del Salvador?. Cuando, a su debido momento, sea mi turno para acercarme y dejar un beso en la cruz dispuesta en medio de la iglesia, ¿será mi beso el del pecador impenitente, el beso de Judas, o será un gesto de respeto superficial que nada cambie en mi vida, o será un signo de adoración, de fe, y de ternura que estará religando toda mi vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El evangelio del día termina con esta frase: “En verdad os digo, que hay algunos que están aquí, que no gustarán de la muerte, hasta que no hayan visto el Reino de Dios venir con poder”. Esto no implica la segunda y gloriosa venida de Cristo al fin del mundo. Significa la venida de Cristo con poder inaugurada en Pentecostés, que la primera generación de cristianos estaba a punto de presenciar. Pero también significa una venida del Reino invisible y desprovista de carácter espectacular, en los corazones fervientes y creyentes. Oh, que este sea mi propio destino, y que antes de morir, el Reino de Jesús haya tomado posesión de mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(21)&lt;/strong&gt; La fiesta del 14 de Septiembre –la “Exaltación” o “descubrimiento” de la Cruz- conmemora la dedicación en el año 335 de las basílicas erigidas en Jerusalén luego del “descubrimiento” de la Cruz por santa Elena, la madre del emperador Constantino. Este episodio, sin embargo, no descansa en ningún fundamento histórico sólido. La fiesta del 1º de Agosto conmemora la &lt;em&gt;hypsosis&lt;/em&gt;, una solemne procesión (&lt;em&gt;proodos&lt;/em&gt;) con la Cruz que tuvo lugar en Constantinopla en 641.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Extracto de &lt;em&gt;The Year of Grace of the Lord&lt;/em&gt;. St. Vladimir’s Seminary Press, 1980. Traducción del inglés de hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-4853966713521572375?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/4853966713521572375/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=4853966713521572375' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4853966713521572375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/4853966713521572375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/03/tercer-domingo-de-cuaresma-domingo-de.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/ScVI5lfja7I/AAAAAAAAAH8/scZvGUpuFZY/s72-c/Icono+de+la+veneraci%C3%B3n+de+la+Santa+Cruz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-2151197684824489121</id><published>2009-03-05T16:54:00.004-02:00</published><updated>2009-03-05T17:41:57.740-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La estructura litúrgica de la Cuaresma&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alexander Schmemann&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5309779725381177394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 218px; CURSOR: hand; HEIGHT: 292px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SbAghx7qkDI/AAAAAAAAAHc/kZ52X16mUMw/s320/A.+Schmemann.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Protopresbítero Alexander Schmemann&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para comprender las diversas peculiaridades litúrgicas del tiempo de Cuaresma, debemos tener en cuenta que ellos expresan y nos transmiten la significación espiritual del ayuno, y están relacionadas con la idea central del Ayuno, con su función en la vida litúrgica de la Iglesia. Es la idea del arrepentimiento. En la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa, empero, el arrepentimiento como tal es mucho más que una mera enumeración de pecados y transgresiones realizada ante el sacerdote. La confesión y la absolución no son más que el resultado, el fruto, el “clímax” del arrepentimiento sincero. Y, antes de que se pueda alcanzar este resultado, transformado en algo verdaderamente válido y provisto de significado, uno debe hacer un esfuerzo espiritual, atravesar un largo período de preparación y purificación. El arrepentimiento, en la acepción ortodoxa, significa &lt;em&gt;reevaluación&lt;/em&gt; profunda y radical de toda nuestra vida, de todas nuestras ideas, juicios, preocupaciones, relaciones mutuas, etc. Ella se aplica no solo a algunas “malas acciones”, sino a toda la vida en su conjunto, y es un juicio cristiano aplicado a ella, a sus presupuestos básicos. En cada momento de nuestra vida, pero especialmente durante cuaresma, la Iglesia nos invita a concentrar nuestra atención en los valores y metas últimas, a que nos midamos según los criterios de la enseñanza cristiana, a contemplar nuestra existencia en relación con Dios. Esto es el arrepentimiento y consiste, por lo tanto, antes que toda otra cosa, en la adquisición del &lt;em&gt;espíritu de arrepentimiento&lt;/em&gt;, es decir, de un estado particular de la mente, en una disposición especial de nuestra conciencia y visión espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El culto cuaresmal en sí mismo es así una &lt;em&gt;escuela de arrepentimiento&lt;/em&gt;. Nos enseña qué es el arrepentimiento y cómo adquirir dicho espíritu. Nos prepara y nos conduce a la &lt;em&gt;regeneración espiritual&lt;/em&gt;, sin la cual la “absolución” resulta sin sentido. Es, en pocas palabras, tanto la enseñanza sobre la regeneración y el camino del arrepentimiento. Y, ya que no puede haber vida cristiana sin arrepentimiento, con esta constante “reevaluación” de la vida, el culto cuaresmal es una parte esencial de la tradición de la Iglesia. La negación de esto, su reducción a unas pocas costumbres y obligaciones puramente formales, la deformación de sus reglas básicas constituye una de las mayores deficiencias de nuestra vida eclesial actual. El objetivo de este artículo es delinear al menos las estructuras más importantes del culto cuaresmal, y así ayudar a los cristianos ortodoxos a recuperar una idea más ortodoxa de la cuaresma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Domingos de Preparación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Tres semanas antes de que comience propiamente la cuaresma, entramos a un período de &lt;em&gt;preparación&lt;/em&gt;. Es una característica constante de nuestra tradición cultural, el que cada evento litúrgico principal – Navidad, Pascua, Cuaresma, etc., esté anunciado y preparado largamente de antemano. Conociendo nuestra falta de concentración, la “mundanidad” de nuestra vida, la Iglesia nos llama la atención sobre la seriedad del evento que se acerca, nos invita a meditar sobre sus distintas “dimensiones”; Así, antes de que podamos &lt;em&gt;practicar&lt;/em&gt; el ayuno, se nos provee de la &lt;em&gt;base teológica&lt;/em&gt; sobre el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La preparación precuaresmal incluye cuatro domingos consecutivos previos al ayuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt;. &lt;em&gt;Domingo del Publicano y del Fariseo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la víspera de este día, es decir, en el Oficio de Vigilia del sábado, el &lt;em&gt;Triodio&lt;/em&gt;, el libro litúrgico del tiempo cuaresmal, hace su primera aparición y se agregan textos tomados de él, al material litúrgico usual del oficio de resurrección. Esos textos desarrollan el tema más importante de la ocasión: el de la &lt;em&gt;humildad&lt;/em&gt;. La lectura del Evangelio del día (Lc. 18, 10-14) enseña que la humildad es la condición del arrepentimiento. Nadie puede adquirir el espíritu del arrepentimiento si no rechaza la actitud del Fariseo. Ahí se encuentra un hombre que está siempre complacido consigo mismo y piensa que él cumple con todos los requerimientos de la religión. Sin embargo, él ha reducido la religión a reglas puramente formales y mide su religiosidad por el monto de su contribución financiera al templo. La religión es para él una fuente de orgullo y autosatisfacción. El Publicano es &lt;em&gt;humilde&lt;/em&gt; y la humildad lo justifica ante Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;. &lt;em&gt;Domingo del Hijo Pródigo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La lectura evangélica de este día (Lc. 15, 11-32) nos da el segundo tema de cuaresma: el del &lt;em&gt;regreso a Dios&lt;/em&gt;. No es suficiente con reconocer los pecados y confesarlos. El arrepentimiento queda sin fruto sin el deseo y la decisión de &lt;em&gt;cambiar&lt;/em&gt; de vida, de regresar a Dios. El verdadero arrepentimiento tiene como fuente la belleza espiritual y la pureza que el hombre ha perdido. “Retornaré al Padre compasivo llorando con lágrimas, recíbeme como a uno de tus siervos”. En el Oficio Matutino de este día se agrega el Salmo 136, “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sión…¡si te olvido, Jerusalén, olvidada sea mi diestra!”, a los salmos usuales del Polieléi. “Alabad el nombre del Señor” (Salmo 134). El cristiano &lt;em&gt;recuerda&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;sabe&lt;/em&gt; lo que ha perdido: la comunión con Dios, la paz y el gozo de su Reino. Él ha sido bautizado, introducido en el Cuerpo de Cristo. El arrepentimiento, por lo tanto, es una renovación del bautismo, un movimiento de amor, que lo trae de vuelta hasta Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt;. &lt;em&gt;Domingo del Juicio Final&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Carnestolendas&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El sábado que precede este domingo (sábado de carnestolendas) el Typikon prescribe la conmemoración universal de todos los miembros difuntos de la Iglesia. En la Iglesia, todos dependemos de los demás, pertenecemos el uno al otro, estamos unidos por el amor de Cristo. (Por lo tanto en la Iglesia ningún Oficio religioso puede ser “privado”). Nuestro arrepentimiento no estaría complete sin este acto de amor dirigido a todos aquellos, que nos precedieron en la muerte, ya que, qué es el arrepentimiento si no también la recuperación del espíritu de amor, que es el espíritu de la Iglesia. Litúrgicamente esta conmemoración incluye las Vísperas del viernes, Matutinos y Divina Liturgia del Sábado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El Evangelio del domingo (Mt. 25, 31-46) nos recuerda el tercer tema del arrepentimiento: la preparación para el juicio final. Un cristiano vive bajo el juicio de Cristo. Él nos juzgará por cuán seriamente hemos tomado su presencia en el mundo, su identificación con cada hombre, su don de amor. “Estuve preso, estaba desnudo…” Todas nuestras acciones, actitudes, juicios y especialmente relaciones con otras personas deben estar referidas a Cristo, y el llamarnos “cristianos” significa que aceptamos la vida como &lt;em&gt;servicio&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;ministerio&lt;/em&gt;. La parábola del Juicio Final nos otorga un “término de referencia” para nuestra autoevaluación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la semana siguiente a este domingo se prescribe un &lt;em&gt;ayuno&lt;/em&gt; limitado. Debemos prepararnos y entrenarnos para el gran esfuerzo de la cuaresma. El miércoles y el viernes son &lt;em&gt;días sin Liturgia&lt;/em&gt; con Oficios de ayuno (Cf. más abajo). El sábado de esta semana (Sábado de Lacticinios) la Iglesia conmemora a todos los hombres y mujeres que fueron “iluminados a través del ayuno” es decir, los Santos Ascetas o Ayunadores. Ellos son los modelos que seguimos, nuestros guías en el difícil “arte” del ayuno y el arrepentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt;. &lt;em&gt;Domingo del Perdón&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Lacticinios&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Éste es el último día antes de la cuaresma. Su liturgia desarrolla tres temas: &lt;em&gt;(a)&lt;/em&gt; La “expulsión de Adán del Paraíso de delicias”. El hombre fue creado para el paraíso, es decir, para la comunión con Dios, para la vida con Él. Él ha perdido esta vida y su existencia sobre la tierra es un exilio. Cristo ha abierto a todos las puertas del paraíso y la Iglesia nos guía a nuestra patria celestial. &lt;em&gt;(b)&lt;/em&gt; Nuestro ayuno no debe ser hipócrita, una exhibición. Debemos “ser vistos no por los hombres cuando ayunamos, sino ante nuestro Padre que está en lo secreto” (Evangelio del domingo, Mt. 6, 14-21); y &lt;em&gt;(c)&lt;/em&gt; su condición es que nos perdonemos unos a otros como Dios nos ha perdonado – “Si perdonáis a los hombres sus transgresiones, vuestro Padre celestial también os perdonará”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la tarde de ese día, en Vísperas, la cuaresma es inaugurada por el Gran Prokímeno: “No apartes tu faz de tu siervo, porque estoy en apuros; óyeme pronto. Atiende mi alma y líbrala”. Luego del Oficio, tiene lugar el &lt;em&gt;rito del perdón&lt;/em&gt; y la Iglesia comienza su peregrinaje hacia el glorioso día de Pascua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El Gran Canon de San Andrés de Creta&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los primeros cuatro días de cuaresma –de lunes a jueves– el Typikon prescribe la lectura del &lt;em&gt;Gran Canon de San Andrés de Creta&lt;/em&gt; en Grandes Completas (es decir, después de Vísperas, dividido en cuatro partes. Este canon está enteramente dedicado al arrepentimiento y constituye, por decir así, la “inauguración de la cuaresma”. Se lo repite todo complete en los Matutinos del jueves de la quinta semana de cuaresma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Días de semana cuaresmales – Ciclo diario.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La cuaresma consiste de seis semanas o cuarenta días. Comienza el lunes después del Domingo de Lacticinios y finaliza el viernes por la tarde antes del Domingo de Ramos. El Sábado de la Resurrección de Lázaro, el Domingo de Ramos y la Semana Santa formal un ciclo litúrgico especial no analizado en este artículo. Los días de semana – de lunes a viernes- tienen una estructura litúrgica muy diferente de la de los sábados y domingos. Trataremos sobre estos dos días en un apartado especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El ciclo cuaresmal de la semana, a pesar de que consiste en los mismos oficios, tal como están prescritos para el resto del año (Vísperas, Completas, Nocturno, Matutinos, Horas Menores) tiene sin embargo algunas peculiaridades importantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(a)&lt;/strong&gt; Posee su propio libro litúrgico – &lt;em&gt;el Triodio&lt;/em&gt;. A lo largo del año los elementos variables de los oficios diarios –troparios, stijiras, cánones– se toman del &lt;em&gt;Octoíj&lt;/em&gt; (Libro de la semana) y de la &lt;em&gt;Minea&lt;/em&gt; (el libro del mes, que da el oficio del santo del día) La regla básica de la cuaresma es que el Octoíj no se utiliza en los días de semana, sino que es reemplazado por el &lt;em&gt;Triodio&lt;/em&gt;, que cada día aporta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;— en Vísperas – una serie de &lt;em&gt;stijiras&lt;/em&gt; (3 para “Señor, a ti he clamado” y 3 para el “Apóstija”) y 2 lecturas o “parimias” del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;— en Matutinos – 2 grupos de “katismas” (“Sedalny,” himnos breves cantados después de la lectura del salterio) un canon de tres odas (o “Triodio” que le da su nombre a todo el libro) y 3 stijiras en las “alabanzas”, es decir, cantadas al final de los salmos matutinos ordinarios 148, 149 y 150. En la Hora Sexta se agrega una “parimia” del Libro de Isaías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La conmemoración del santo del día (Minea) no se omite, sino que es combinada con los textos del triodio. Estos últimos son principalmente, si no exclusivamente &lt;em&gt;penitenciales&lt;/em&gt; en su contenido. Especialmente profundos y bellos son los “idiomela” (“samoglasni”) stijira de cada día (1 en Vísperas y 1 en Matutinos). Y es un hecho triste que tan poco del Triodio haya sido traducido al inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(b)&lt;/strong&gt; El uso del &lt;em&gt;salterio&lt;/em&gt; se duplica. Normalmente el salterio, dividido en veinte katismas es leído una vez por semana: (un katisma en Vísperas y dos en Matutinos). Durante la cuaresma es leído &lt;em&gt;dos veces&lt;/em&gt; (uno en Vísperas, tres en Matutinos, uno en cada Hora Menor, Tercia, Sexta y Nona). Esto se hace, por supuesto, principalmente en los monasterios, sin embargo es importante saber que la Iglesia considera que los salmos son un “alimento espiritual” esencial del tiempo cuaresmal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(c)&lt;/strong&gt; Las rúbricas de cuaresma hacen hincapié en las &lt;em&gt;postraciones&lt;/em&gt;. Se las prescribe al final de cada Oficio con la oración cuaresmal de San Efrén el Sirio, “Oh Señor y Soberano de mi vida”, y también después de cada uno de los troparios especiales de cuaresma en Vísperas. Ellos expresan el espíritu de arrepentimiento como “ruptura” de nuestro orgullo y autosatisfacción. También hacen participar a nuestro cuerpo del esfuerzo de la oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(d)&lt;/strong&gt; El espíritu de cuaresma está también expresado en la música litúrgica. Son ejecutados tonos especiales de cuaresma o melodías en la música litúrgica. Se usan tonos especiales de cuaresma para las respuestas a las letanías y en los “Aliluias” que en Matutinos reemplazan el solemne canto del “Dios es el Señor, y se nos manifestó”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(e)&lt;/strong&gt; Un signo distintivo de los oficios cuaresmales es el uso del Antiguo Testamento, ausente normalmente del ciclo diario. Cada día a lo largo de la cuaresma son leídos tres libros: &lt;em&gt;Génesis&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Proverbios&lt;/em&gt; en Vísperas, &lt;em&gt;Isaías&lt;/em&gt;, en Hora Sexta. El Génesis nos cuenta el relato de la creación, la caída y los comienzos de la historia de la salvación. Proverbios es el libro de la sabiduría, que nos conduce a Dios y a sus preceptos. Isaías es el profeta de la redención, la salvación y el Reino Mesiánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(f)&lt;/strong&gt; Los ornamentos litúrgicos que se usan en días de la semana de cuaresma son oscuros, teóricamente, purpúreos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El orden de los oficios cuaresmales de la semana se lo encuentra en el Triodio (“Lunes de la primera semana de Ayuno”). De especial importancia son las regulaciones concernientes al canto del canon. Cuaresma es el único tiempo del año litúrgico que ha preservado el uso de las nueve odas bíblicas, que formaban parte de la estructura original del canon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(3) Días sin Liturgia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La Liturgia de los Dones Presantificados&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En días de semana en Cuaresma (de lunes a viernes) la celebración de la Divina Liturgia está estrictamente prohibida. Son días sin Liturgia, con la posible excepción – la Fiesta de la Anunciación (entonces se prescribe la Liturgia de San Juan Crisóstomo después de Vísperas). La razón de esta regla es que la Eucaristía es por su propia naturaleza una celebración festiva, la gozosa conmemoración de la Resurrección y presencia de Cristo entre sus discípulos. (Para una elaboración más avanzada de este punto cf. Mi nota “&lt;em&gt;Eucaristía y Comunión&lt;/em&gt;” en &lt;em&gt;St. Vladimir’s Quarterly&lt;/em&gt;, Vol. 1, Nº 2, abril de 1957, pp. 31-33) Sin embargo, dos veces a la semana, los miércoles y viernes, la Iglesia prescribe la Iglesia la celebración después de Vísperas, es decir, en la tarde, de la Liturgia de los Dones Presantificados (cf. el orden de este oficio en I. Hapgood, &lt;em&gt;The Service Book&lt;/em&gt;, pp. 127-146.) Consiste en Grandes Vísperas solemnes y la comunión de los Santos Dones consagrados el domingo previo. Siendo estos días de &lt;em&gt;estricto ayuno&lt;/em&gt; (teóricamente de abstinencia completa) son coronados con la participación del Pan de Vida, el último cumplimiento de todos nuestros esfuerzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Uno debe reconocer el trágico abandono de estas reglas en muchas parroquias estadounidenses. La celebración de las así llamadas “liturgias de réquiem” en días en que no deben celebrarse, constituye una violación flagrante de la tradición universal de la ortodoxia, y no pueden ser justificadas por puntos de vista ni teológicos o pastorales. Son remanentes de “uniatismo” en nuestra Iglesia celebración, y están en contradicción tanto con la doctrina ortodoxa de la conmemoración de los difuntos, como con la doctrine ortodoxa sobre la Eucaristía y su función en la Iglesia. Todo debe ser hecho en orden a restaurar los principios litúrgicos reales de la Cuaresma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(4) Sábados de Cuaresma&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Sábados de cuaresma, con la excepción del primero –dedicado a la memoria de San Teodoro de Tyron y del quinto– el Sábado del Acatisto, son días de &lt;em&gt;conmemoración de los difuntos&lt;/em&gt;. Y, en vez de multiplicar las “liturgias privadas de réquiem” los días en que están prohibidas, sería bueno restaurar esta práctica de una conmemoración universal por semana de todos los cristianos ortodoxos que partieron de esta vida, de su integración en la Eucaristía, que siempre es ofrecida “por todos y por todo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El Sábado del Acatisto es la conmemoración anual de la liberación de Constantinopla in 620. El “Acatisto”, es un hermoso himno a la Madre de Dios, y se canta en Matutinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(5) Domingos de Cuaresma&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Cada Domingo de cuaresma, aunque mantiene su carácter de fiesta seminal de la Resurrección, tiene su tema específico, el Triodio se combina con el Octoíj.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;1er Domingo — “Triunfo de la Ortodoxia” —conmemora la victoria de la Iglesia sobre la última gran herejía– el iconoclasmo (842).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;2º Domingo — está dedicado a la memoria de &lt;em&gt;San Gregorio Palamás&lt;/em&gt;, gran teólogo bizantino, canonizado en 1366.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;3º Domingo —“de la Veneración de la Santa Cruz”– En Matutinos la Cruz es traída en solemne procesión desde el santuario y puesta en el centro de la Iglesia donde permanecerá por toda la semana. Esta ceremonia anuncia la proximidad de la Semana Santa y la conmemoración de la Pasión de Cristo. Al final de cada oficio tiene lugar una veneración especial de la Cruz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;4º Domingo — &lt;em&gt;San Juan Clímaco&lt;/em&gt;, uno de los ascetas más grandes, que en su “Escala Espiritual” describió los principios básicos de la espiritualidad cristiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;5º Domingo — &lt;em&gt;Santa María Egipcíaca&lt;/em&gt;, el más maravilloso ejemplo de arrepentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los Sábados y Domingos –días de celebración eucarística– Los ornamentos oscuros son reemplazados por claros, las melodías de cuaresma no se usan, y la oración de San Efrén con las postraciones es omitida. El orden de los oficios no es del tipo de cuaresma, aunque el ayuno permanece como regla y no puede ser roto (cf. mi artículo “&lt;em&gt;Ayuno y liturgia&lt;/em&gt;”, en &lt;em&gt;St. Vladimir’s Quarterly&lt;/em&gt;, Vol. III, Nº 1, Invierno 1959). Cada domingo a la noche, se prescribe Grandes Vísperas con un Gran Prokímeno especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la conclusión de esta breve descripción de la estructura litúrgica de Cuaresma, permítanme insistir una vez más, que el culto cuaresmal constituye uno de los elementos más profundos, más hermosos y más esenciales de nuestra tradición litúrgica ortodoxa. Su restauración en la vida de la Iglesia, su comprensión de parte de los cristianos ortodoxos, constituye una de las tareas urgentes de nuestro tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Aparecido en &lt;em&gt;The Russian Orthodox Journal&lt;/em&gt;, Marzo de 1959, págs. 6-8. Traducción del inglés de hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-2151197684824489121?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/2151197684824489121/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=2151197684824489121' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/2151197684824489121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/2151197684824489121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2009/03/la-estructura-liturgica-de-la-cuaresma.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SbAghx7qkDI/AAAAAAAAAHc/kZ52X16mUMw/s72-c/A.+Schmemann.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-5025105437432346850</id><published>2008-12-12T00:39:00.007-02:00</published><updated>2008-12-12T21:00:03.219-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El Culto Divino en una Era Secular&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alexander Schmemann&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278728959980845794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 230px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SUHQBW05uuI/AAAAAAAAAFk/ya04bPcCm84/s320/P.+Alexander+Schmemann.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;P. Alexander Schmemann celebrando la Divina Liturgia&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Alexander Schmemann nació en Estonia, en 1921. Durante su niñez y juventud vivió en Francia, donde emigró con sus padres. Estudió teología en el Instituto de teología ortodoxa San Sergio&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;París&lt;/em&gt;), &lt;em&gt;siendo ordenado sacerdote en 1946. Enseñó historia de la Iglesia en dicho instituto, hasta que, en 1951, viajó a Estados Unidos con el objeto de enseñar en el Seminario Ortodoxo de San Vladimiro&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;New York&lt;/em&gt;), &lt;em&gt;del cual fue designado rector en 1962&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Entre su extensa producción intelectual podemos mencionar&lt;/em&gt;: Great Lent (1969), For the Life of the World (1970), Liturgy and Life (1974), Of Water and the Spirit (1974), Introduction to Liturgical Theology (1975), The Historical Road of Eastern Orthodoxy (1977), Ultimate Questions (1977), The Eucharist (1988), entre otros. Murió el 13 de Diciembre de 1983.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;I)&lt;/strong&gt; Para unir satisfactoriamente –en orden a relacionarlos mutuamente– los términos &lt;em&gt;Culto Divino&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; y &lt;em&gt;Edad Secular&lt;/em&gt;, parecería suponerse que tenemos una clara comprensión de ambos, que sabemos las realidades que denotan, y que de ese modo nos movemos sobre terrenos sólidos y explorados por completo. Pero, ¿realmente es este el caso? Decidí comenzar mi trabajo ante todo con una pregunta, porque estoy convencido que a pesar de la preocupación general de nuestros días con respecto a la “semántica”, hay una gran confusión sobre el significado exacto del mismo uso de los términos en esta discusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;De hecho, no hay un consenso ni un marco de referencia en común aceptados respecto, tanto del &lt;em&gt;Culto Divino&lt;/em&gt; o del &lt;em&gt;Secularismo&lt;/em&gt;, no solo entre los cristianos en general, sino tampoco entre los mismos ortodoxos, y así a &lt;em&gt;fortiori &lt;/em&gt;tampoco se resuelve el problema de su mutua relación. Por lo tanto, mi escrito es un intento no tanto dirigido a resolver el problema, como a clarificarlo, y hacerlo, si es posible, dentro de una perspectiva ortodoxa que sea consistente. En mi opinión, los ortodoxos aceptan demasiado fácilmente las formulaciones occidentales al discutir los problemas que surgen de nuestras “situaciones” del presente. No parecen darse cuenta que la tradición ortodoxa ante todo provee una posibilidad, y por tanto una necesidad, de reformular estos mismos problemas, de ubicarlos en un contexto cuya carencia o defecto en la mentalidad religiosa occidental puede haber sido la raíz de muchos de nuestros “dilemas insuperables” modernos. Y tal como yo lo veo, no hay aspecto más necesitado de esta tarea de un modo más urgente, que la serie de problemas relacionados con el S&lt;em&gt;ecularismo&lt;/em&gt;, y propiamente con nuestra así llamada &lt;em&gt;Edad Secular&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En los últimos años se ha analizado, descripto y definido al secularismo de una gran variedad de maneras, pero según mejor puedo entender, ninguna de estas descripciones ha señalado un punto que considero esencial, y que revela en verdad mejor que ninguna otra cosa la verdadera naturaleza del secularismo, y que así puede dar a nuestra discusión la orientación adecuada. El secularismo, opino, es sobre todo la &lt;em&gt;negación del Culto Divino&lt;/em&gt;. Insisto: no es una negación de la existencia de Dios, ni de toda trascendencia ni, por lo tanto, de toda clase de religión. Si el secularismo es en términos teológicos una herejía, es ante todo una herejía que versa sobre el hombre. Es la negación del hombre en cuanto ser que da culto, como &lt;em&gt;homo adorans&lt;/em&gt;: aquel para el cual el Culto Divino es un acto esencial que a la vez “dispone” su humanidad y la plenifica. Es el rechazo “decisivo” tanto ontológica y como epistemológicamente de las palabras que “siempre, en todas partes y para todos” fueron la verdadera “Epifanía” de la relación del hombre con Dios, con el mundo y consigo mismo: “Digno y justo es cantarte, bendecirte, alabarte, darte gracias, y adorarte en todo lugar de tu dominio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Esta definición de secularismo muy ciertamente necesita de una explicación. Ya que obviamente no puede ser aceptada por aquellos, bastante numerosos hoy en día, que consciente o inconscientemente reducen el cristianismo a una categoría intelectual (“la creencia futura”) o socioética (“Un servicio cristiano para el mundo”), y que piensan que debe hallarse no sólo alguna clase de acomodamiento, sino también una armonía más profunda entre nuestra “era secular” por una parte y el Culto Divino por otra. Si las premisas de lo que básicamente es nada más que la aceptación cristiana del secularismo están acertadas, entonces en consecuencia todo el problema se reduce sólo a hallar o crear un Culto Divino más aceptable, más “relevante” para la visión del mundo secular del hombre moderno. Y tal es en verdad la dirección tomada por la gran mayoría de los reformadores litúrgicos. Lo que buscan es un Culto Divino cuyas formas y contenidos “reflejen” las necesidades y aspiraciones del hombre secular, o aún más precisamente las del mismo secularismo. Una vez más, secularismo no es de ninguna manera idéntico a “ateismo”, que por más paradójico que parezca, puede mostrarse que siempre ha tenido una peculiar tendencia a tener una expresión “litúrgica”. Si, empero, mi definición es correcta, entonces toda esta búsqueda es un final muerto desprovisto de esperanza, si no una necedad completa. Entonces, la misma formulación de nuestro tema - “el Culto Divino en una edad secular” - revela, primero que todo, una contradicción de términos interna, una contradicción que requiere una reevaluación radical del problema en su conjunto y la drástica reformulación de este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para probar que mi definición de secularismo (“negación del Culto Divino”) es correcta, debo probar dos puntos. Uno relativo al Culto Divino: Debe probarse que la misma noción de Culto Divino implica una idea cierta de la relación del hombre, no sólo con respecto de Dios, sino también del mundo. Y uno relativo al secularismo: Debe probarse que es precisamente esta idea de Culto Divino la que el secularismo rechaza explícita o implícitamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Primero consideremos el Culto Divino. Es irónico, a la vez que bastante revelador del estado actual de nuestra teología, me parece, el que la principal “prueba” aquí sea aportada no por los teólogos, sino por la “&lt;em&gt;Religionswissenschaft&lt;/em&gt;” &lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt;; que en verdad los teólogos hayan virtualmente ignorado el estudio científico del Culto Divino de la historia y la fenomenología de las religiones, tanto por la forma como por el contenido. Aún entonces en su estadío formativo, cuando esta tenía un corte fuertemente anticristiano, esta &lt;em&gt;Religionswissenschaft&lt;/em&gt; parece haber sabido más sobre la naturaleza y significado del Culto Divino, que los teólogos que mantenían reducidos a los sacramentos a las categorías de “forma” y “materia”, “causalidad”, y “validez”, y que de hecho excluyeron la tradición litúrgica de sus especulaciones teológicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Sin embargo, no puede caber ninguna duda que si a la luz de esta fenomenología de la religión, hoy ya madura en sus métodos, consideráramos el Culto Divino en general y la &lt;em&gt;leitourgia&lt;/em&gt; cristiana en particular, seríamos forzados a admitir que el mismísimo principio sobre el que están construidos, y que determinaron y forjaron su desarrollo, es el del &lt;em&gt;carácter sacramental&lt;/em&gt; del mundo y del lugar del hombre en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El término “sacramental” significa aquí que la intuición básica y primordial que no sólo se expresa en Culto Divino, sino del Culto Divino como un todo, es en verdad el “fenómeno”-a la vez efecto y experiencia- es que el mundo sea visto en su totalidad como un cosmos, o en su vida y devenir como tiempo e historia, es una &lt;em&gt;epifanía&lt;/em&gt; de Dios, un medio de Su revelación, presencia y poder. En otras palabras, ello no solo “dispone” la idea de Dios como una causa racionalmente aceptable de su existencia, sino que verdaderamente “habla” de Él y es en sí misma tanto del conocimiento de Dios y de la comunión con Él, y para ser así su verdadera naturaleza y su destino último. Pero entonces, el Culto Divino es un acto verdaderamente esencial, y el hombre un ser esencialmente adorador, ya que &lt;em&gt;sólo&lt;/em&gt; en el Culto Divino es que el hombre tiene la fuente y la posibilidad de ese conocimiento que es la comunión, y de esa comunión que se cumple como verdadero conocimiento: conocimiento de Dios y, por tanto, conocimiento del mundo - comunión con todo lo que existe. Así, la misma noción de Culto Divino está basada sobre una intuición y experiencia del mundo como “epifanía” de Dios, así el mundo -en el Culto Divino- se revela en su verdadera naturaleza y vocación como “sacramento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y en verdad, ¿acaso debo recordarles aquellas realidades tan humildes, tan “dadas por hecho” que apenas siquiera son mencionadas en nuestras epistemologías altamente sofisticadas, y totalmente ignoradas en las discusiones sobre “hermenéutica”, y de las que sin embargo depende simplemente nuestra misma existencia como Iglesia, como &lt;em&gt;nueva creación&lt;/em&gt;, como pueblo de Dios y templo del Espíritu Santo? &lt;em&gt;Necesitamos&lt;/em&gt; agua y aceite, pan y vino para poder estar en comunión con Dios y para poder conocerlo. Aún inversamente –y así es la enseñanza, si bien no de nuestros manuales teológicos, al menos de la liturgia misma– es esta comunión con Dios por medio de la “materia” la que revela el verdadero significado de “materia”, es decir, del mismo mundo. Podemos adorar solamente en el tiempo, y aún más es el Culto Divino el que en definitiva no sólo revela el significado del tiempo, sino que verdaderamente lo “renueva”. No existe Culto Divino sin la participación del cuerpo, sin palabras y silencio, luz y oscuridad, movimiento y quietud, es más, es en y a través del Culto Divino que todas estas expresiones esenciales del hombre en su relación con el mundo reciben su último “término” de referencia, reveladas en su más elevado y profundo significado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Así el término “sacramental” quiere decir que para el mundo el ser medio de Culto Divino y medio de gracia no es accidental, sino la revelación de su significado, la restauración de su esencia, el cumplimiento de su destino. Es la “sacramentalidad natural “ del mundo la que encuentra su expresión en el Culto Divino y transforma a esta última en el &lt;em&gt;ergon&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; esencial del hombre, el fundamento y la fuente de su vida y actividades como hombre. Al ser la epifanía de Dios, el Culto Divino es así la epifanía del mundo; estar en comunión con Dios, es la única verdadera comunión con el mundo; siendo conocimiento de Dios, es el póstuma plenitud de todo conocimiento humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Es necesario puntualizar algo en este punto –el secularismo como negación del Culto Divino– y antes de llegar al segundo punto. Si anteriormente mencioné la &lt;em&gt;Religionwissenschaft&lt;/em&gt;, es porque esta disciplina establece en su propio nivel y de acuerdo a su propia metodología que tal es en verdad la naturaleza y el significado no sólo del Culto Divino cristiano “en general”, sino del Culto Divino como fenómeno primordial y universal. Un teólogo cristiano, sin embargo, debería conceder, me parece, que esto es especialmente verdadero de la &lt;em&gt;leitourgia&lt;/em&gt; cristiana cuya exclusividad consiste en su enraizamiento en la fe en la Encarnación, del misterio grande y universalmente abarcador del “Logos hecho carne”. En verdad es extremadamente importante para nosotros el recordar que esa exclusividad, la novedad del Culto Divino cristiano no consiste en que no haya &lt;em&gt;continuidad &lt;/em&gt;con el Culto Divino “en general”, como algunos apologistas demasiado celosos intentaron probar en el tiempo en que la &lt;em&gt;Religionswissenschaft&lt;/em&gt; simplemente reducía el cristianismo y su Culto Divino a cultos de los misterios paganos, sino que en Cristo esta misma continuidad es plenificada, recibe su definitivo y verdaderamente nuevo significado en el sentido que verdaderamente lleva a todo el Culto Divino “natural” a su finalidad. Cristo es la plenificación del Culto Divino como adoración y oración, acción de gracias y sacrificio, comunión y conocimiento porque la “epifanía” póstuma del hombre como ser adorante, la plenitud de la manifestación y presencia de Dios por medio del mundo. Él es el verdadero cumplimiento y sacramento porque Él es el cumplimiento de la “sacramentalidad” esencial del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Aún así, esta “continuidad” de la&lt;em&gt; leitourgia&lt;/em&gt; cristiana con el conjunto del Culto Divino humano incluye en sí mismo igualmente un principio esencial de &lt;em&gt;discontinuidad&lt;/em&gt;: si el Culto Divino cristiano es el cumplimiento y el fin de todo Culto Divino es al mismo tiempo un &lt;em&gt;comienzo&lt;/em&gt;, un Culto Divino radicalmente&lt;em&gt; nuevo&lt;/em&gt;, no lo es a causa de ningún impedimento ontológico propio del mundo para ser sacramento de Cristo. No, es así porque el mundo rechazó a Cristo haciéndolo morir, y obrando así, rechazó su propio destino y cumplimiento. Por lo tanto, si la base de todo Culto Divino cristiano es la Encarnación, su verdadero contenido es siempre la Cruz y la Resurrección. Por medio de estos eventos la verdadera vida en Cristo, el Señor Encarnado, está “escondida con Cristo con Dios”, y está transformada en una vida que “no es de este mundo”. El mundo, que rechazó a Cristo, debe morirse en el hombre, si es que ha de convertirse de nuevo en medio de comunión, medio de participación en la vida, que resplandeció a partir del sepulcro, en el Reino que “no es de este mundo”, y que en los términos de este mundo está aún por venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y así también sucede con el pan y el vino –el alimento, la materia, el símbolo propio de este mundo y por lo tanto el mismo contenido de nuestra &lt;em&gt;prósfora&lt;/em&gt; a Dios, al ser mutados en Cuerpo y Sangre de Cristo y transformarse en comunión con su Reino– que en la anáfora deben ser “levantados” &lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt;, sacados de “este mundo”. Y es solamente cuando la Iglesia en la Eucaristía deja este mundo y asciende hasta la mesa de Cristo en su Reino, el que verdaderamente ve y proclama que los cielos y la tierra están llenos de su gloria y a Dios como el que ha “llenado todas las cosas de Sí mismo”. Aún así, una vez más esta “discontinuidad”, esta visión de todas las cosas como nuevas, es posible solo porque en un principio hay una continuidad y no una negación, porque el Espíritu Santo hace “nuevas todas las cosas” y no “cosas nuevas”. Eso es porque toda adoración cristiana es &lt;em&gt;memorial &lt;/em&gt;de Cristo “en la carne” que también puede ser memorial, es decir., expectación y anticipación, de su Reino. Solamente porque la &lt;em&gt;leitourgia&lt;/em&gt; de la Iglesia es siempre cósmica, es decir, asume en Cristo toda temporalidad, que por lo tanto siempre puede ser esjatológica &lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt;, es decir, hacernos verdaderos participantes del Reino venidero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Tal es entonces la relación del hombre con el mundo implicada en la misma noción de Culto Divino. Culto Divino es por definición y acto una realidad con dimensiones cósmicas, históricas y esjatológicas, no una mera expresión, digamos, de “piedad”, sino de una “visión del mundo” completamente abarcadora. Y aquellos pocos que han tomado sobre sí la ardua tarea de estudiar el Culto Divino en general, y el Culto Divino cristiano en particular, ciertamente estarían de acuerdo que al menos en los niveles de la historia y la fenomenología, esta noción de Culto Divino es verificable objetivamente. Por lo tanto si hoy lo que la gente llama Culto Divino son en verdad actividades, proyectos e iniciativas que en realidad nada tienen que ver con esta noción de Culto Divino, la causa de esto reside en la profunda confusión semántica, típica de nuestra confusa época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;II)&lt;/strong&gt; Hemos llegado ahora a mi segundo punto. El secularismo, he dicho, es ante todo una negación del Culto Divino. Y en verdad si lo que hemos dicho sobre el Culto Divino es verdad, ¿no es igualmente verdad el que el secularismo consista en el rechazo, explícito o implícito, de precisamente aquella idea del hombre y el mundo que es el mismo propósito que el Culto Divino ha de expresar y comunicar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Este rechazo, es más, está en la misma base del secularismo y constituye su más íntimo juicio de las cosas, pero como ya he dicho, el secularismo de ningún modo es idéntico al ateísmo. Un secularista moderno bastante a menudo acepta la idea de Dios. Sin embargo, lo que enfáticamente niega es precisamente la sacramentalidad del hombre y del mundo. Un secularista ve el mundo como algo que contiene en sí mismo su significado y los principios del conocimiento y acción. Puede deducir el significado de Dios y atribuirle a Dios el origen del mundo y las leyes que lo gobiernan. Inclusive puede admitir sin dificultad la posibilidad de que Dios intervenga en la existencia del mundo. Puede creer en una supervivencia tras la muerte y en la inmortalidad del alma. Puede ligar a Dios sus aspiraciones últimas, como una sociedad justa, la libertad, y la igualdad de todos los hombres. En otras palabras puede “referir” su secularismo a Dios y hacerlo “religioso” - objeto de programas eclesiásticos y proyectos ecuménicos, tema de asambleas eclesiales y materia de estudio de la “teología”. Todo esto nada cambia en la “secularidad” fundamental de su visión del hombre y del mundo, en el mundo entendido, experimentado y realizado bajo sus propios términos inmanentes y por su finalidad inmanente. Todo esto nada cambia de su rechazo fundamental de la “epifanía”: la intuición primordial de que todo en este mundo y el mundo mismo, no sólo tiene en &lt;em&gt;Otro&lt;/em&gt; la causa y principio de su existencia, sino que son &lt;em&gt;ellos mismos&lt;/em&gt; manifestación y presencia de ese &lt;em&gt;Otro&lt;/em&gt;, y que en verdad es la vida de su vida, de modo que desconectado de esa “epifanía” todo es nada más que oscuridad, absurdo y muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y en ninguna parte se revela mejor esta esencia del secularismo como negación, que en el manejo que hace el secularista del Culto Divino. Por paradójico que pueda sonar, el secularista está de algún modo, verdaderamente obsesionado con el Culto Divino. El “vértice” del secularismo religioso en Occidente –la Masonería- está hecha casi completamente de ceremonias altamente elaboradas, saturadas de “simbolismo”. El reciente profeta de la “ciudad secular”, Harvey Cox, sintió la necesidad de continuar su primer best-seller con un libro sobre la “celebración”. La celebración está de hecho muy de moda en nuestros días. Las razones para este fenómeno aparentemente peculiar son en realidad bastante simples. No solo no invalidan, sino por el contrario, confirman mi opinión. Ya que por una parte, este fenómeno prueba que cualquiera sea el grado de su secularismo o incluso ateísmo, el hombre sigue siendo esencialmente un “ser adorante” siempre nostálgico de ritos y rituales, sin importar cuán vacío y artificial sea el ersatz &lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; que se le ofrece. Y por otra parte, al probar la incapacidad del secularismo para crear un Culto Divino genuino, este fenómeno revela la incompatibilidad última y trágica del secularismo con la visión esencial cristiana del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Dicha incapacidad puede verse en primer lugar, en el mismo modo de acercamiento al Culto Divino por parte del secularista, en su ingenua convicción de que el Culto Divino, como todo lo demás en el mundo, puede reducirse a una construcción racional, fruto de diseño, “intercambio de visiones”, y discusiones. Bastante representativo de esto son las discusiones muy de moda de nuevos símbolos, como si los símbolos pudieran ser, por así decir, “manufacturados”, traídos a la existencia a través de deliberaciones de comités. Pero el núcleo del asunto aquí es que el secularista está incapacitado constitutivamente para ver en los símbolos nada más que “auxilios audiovisuales” para comunicar ideas. El año pasado un grupo de estudiantes y profesores de un seminario muy renombrado dedicaron un semestre completo a “elaborar” una “liturgia” centrada en los siguientes temas: la S. S. T., la ecología, y la inundación en Pakistán. Sin duda ellos lograron “expresarse satisfactoriamente”. Son sus presuposiciones las que están equivocadas: el que el Culto Divino tradicional no puede tener “relevancia” con respecto a estos temas y no tiene nada que revelar respecto de ellos, y que a menos que un “tema” sea explicitado de un modo más claro en la liturgia, o que sea transformado en su “objetivo”, está obviamente fuera del alcance espiritual de la experiencia litúrgica. El secularista en nuestros días está muy aficionado a los términos como “simbolismo” , “sacramento”, “transformación”, “celebración”, y de toda una panoplia de terminología cultual. Lo que no llega a comprender, sin embargo, es que el uso que hace de ella revela, de hecho, la muerte de los símbolos y la descomposición del sacramento. Y no llega a comprender esto porque en su rechazo de la sacramentalidad del mundo y del hombre, se ha reducido a ver los símbolos como si en verdad fueran meras ilustraciones de ideas y conceptos, cosa que decididamente no son. No puede existir una celebración de ideas y conceptos, ya sea “paz”, “justicia”, inclusive “Dios”. La Eucaristía no es un símbolo de amistad o unión, o cualquier otro estado de actividad por más deseable que sea. Una vigilia o un ayuno son, sin duda, “simbólicos”: ellos siempre expresan, manifiestan, dan cumplimiento a la Iglesia en cuanto expectación y preparación. El transformarlos en símbolos de protesta política o de afirmación ideológica, el usarlos como medios para lo que no es su “finalidad”, el pensar que los símbolos litúrgicos pueden ser usados arbitrariamente – equivale a significar la muerte del Culto Divino, y esto es así más allá del obvio éxito y popularidad de todos estos “experimentos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Para cualquiera que haya tenido, aunque sea por una vez, una verdadera experiencia del Culto Divino, todo esto se revela inmediatamente en calidad de ersatz. Sabe que la importancia que el secularista da al Culto Divino es simplemente incompatible con la verdadera importancia del Culto Divino. Y es aquí, en ese miserable fracaso litúrgico, cuyos espantosos resultados apenas estamos comenzando a ver, que el secularismo revela su más profunda vacuidad religiosa y, no dudo en decir, su esencia completamente anticristiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;¿Significa, pues, todo esto una simple conclusión de nuestro tema: “El Culto Divino en una Era Secular”? ¿acaso esto significa que no hay nada que podamos hacer como ortodoxos en esta era secular, excepto realizar el domingo nuestros “antiguos y coloridos” ritos, y vivir de lunes a sábado una vida completamente secularizada, compartiendo una visión del mundo que de ningún modo tiene relación con estos ritos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Mi enfática respuesta a esta pregunta es No. Estoy convencido que aceptar esta “coexistencia”, como es defendida hoy por muchos cristianos aparentemente bien intencionados, no sólo es una traición a nuestra fe, sino que tarde o temprano, habrá de conducir a la disgregación de precisamente lo que queremos preservar y perpetuar. Estoy convencido, aún más, que dicha disgregación ya ha comenzado y que está disimulada solamente por los muros “a prueba de Gracia” de nuestros “establishments” eclesiásticos (que tan ocupados están defendiendo sus antiguos derechos, y privilegios, y primacías y se la pasan condenándose mutuamente como “anticanónicos”), en las apacibles rectorías, y en las piedades farisaicas. A esto último retornaremos más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Lo que debemos comprender ante todo, es que el problema en discusión está complicado por algo que nuestros bien intencionados conservadores no comprenden, a pesar de toda su denuncia y condena del secularismo –su origen y desarrollo- y el cristianismo. El secularismo -una y otra vez debemos remarcar esto- es un “hijo bastardo” del cristianismo, como lo son, en última instancia, todas las ideologías seculares que hoy dominan al mundo - no, como es pedido por los apóstoles de Occidente de una aceptación cristiana del secularismo, un hijo legítimo, sino una &lt;em&gt;herejía&lt;/em&gt;. La herejía, empero, siempre consiste en la distorsión, la exageración, y por tanto la mutilación de algo verdadero, la afirmación de una única “elección” (&lt;em&gt;airesis&lt;/em&gt; significa elección en griego), un elemento en desmedro de los otros, la ruptura de la catolicidad de la Verdad. Pero entonces, la herejía es siempre una pregunta dirigida a la Iglesia, que requiere un esfuerzo de pensamiento y conciencia cristianas, en orden a responderla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Notas del traductor&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Culto Divino&lt;/em&gt;: traduce al término inglés &lt;em&gt;worship&lt;/em&gt;. Me abstuve de usar la palabra “culto” a secas, porque en el uso actual del castellano este evoca más próximamente la noción secularizada de religión, que la relación directa –en sentido exclusivo- y esencial de adoración a Dios, lo que a mi criterio, dificulta la comprensión del planteo de fondo del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Religionswissenschaft&lt;/em&gt;: Expresión alemana que significa ciencia de las religiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Ergon&lt;/em&gt;: palabra griega que significa obra, tarea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt; “&lt;em&gt;levantados&lt;/em&gt;”: se refiere a la elevación de los Dones que se hace inmediatamente después de la consagración, mientras el sacerdote ora dando gracias a Dios por su venida en la Carne, la Cruz, la Resurrección y la Segunda Venida, expresión que sitúa el momento fuera del universo “ordinario”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Esjatológica&lt;/em&gt;: Ciencia o conocimiento respecto del fin sobrenatural del mundo presente, en particular teniendo en vista la Segunda Venida de Cristo y los novísimos. He preferido esta grafía a &lt;em&gt;escatológica&lt;/em&gt;, siguiendo a algunos autores que proponen una forma más cercana el original (del gr. εσχατος, último), evitando derivarla de σkατος de significado totalmente divergente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Ersatz&lt;/em&gt;: palabra alemana que significa, compensación, sucedáneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Aparecido en &lt;em&gt;St. Vladimir’s Theological Quarterly&lt;/em&gt;, Vol 16, nº 1 (1972). Traducción del inglés de Hieromonje Diego [Flamini].&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-5025105437432346850?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/5025105437432346850/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=5025105437432346850' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/5025105437432346850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/5025105437432346850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2008/12/el-culto-divino-en-una-era-secular.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SUHQBW05uuI/AAAAAAAAAFk/ya04bPcCm84/s72-c/P.+Alexander+Schmemann.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-9169232544783280514</id><published>2008-11-21T01:51:00.006-02:00</published><updated>2008-12-10T17:16:43.523-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La oración de intercesión&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Élisabeth Behr-Sigel&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Conferencia pronunciada en el encuentro internacional de Bâle del 26 al 28 octubre de 1990&lt;br /&gt;de la Federación Internacional de la Acción de los Cristianos para la Abolición&lt;br /&gt;de la Tortura&lt;/em&gt; (FIACAT)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270955372454680242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 127px; CURSOR: hand; HEIGHT: 140px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SSYx_AoZFrI/AAAAAAAAADU/zJ57O019Vyc/s320/ebs-paris140.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Élisabeth Behr-Sigel&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Élisabeth Behr-Sigel nació en Schiltigheim (Francia) el 21 de Julio de 1907. Protestante de origen, se convirtió al cristianismo ortodoxo en 1928. Estudió en la Universidad de Estrasburgo y en la Facultad Libre de Teología de París, obteniendo las licenciaturas en filosofía y teología y el certificado de actitud pedagógica para la enseñanza de la filosofía. Enseñó filosofía y psicopedagogía en la Escuela Normal de Nancy Maxéville, y fue asimismo profesora en el Instituto de Teología Ortodoxa San Sergio y en el Instituto Católico de París. Es autora de&lt;/em&gt; Prière et sainteté dans la Russie &lt;em&gt;(1950), &lt;/em&gt;Alexandre Boukarev: un théologien de l'Église orthodoxe en dialogue avec le monde moderne&lt;em&gt; (1977), &lt;/em&gt;Le ministère de la femme dans l’Église&lt;em&gt; (1987),&lt;/em&gt; Discerner les signes des temps &lt;em&gt;(2002), entre otros. Ha publicado numerosos artículos sobre teología ortodoxa, colaborando especialmente en las revista &lt;/em&gt;Contacts&lt;em&gt; y&lt;/em&gt; Messager Orthodoxe&lt;em&gt;. Murió el 26 de Noviembre de 2005, en París, a los 98 años&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El tema propuesto para nuestra meditación es la oración de intercesión: es la oración que dirigimos al Señor no sólo por nosotros mismos, sino también por otra persona, cercana o lejana. De modo que oramos por un hombre, por una mujer, un grupo, un pueblo. Oramos más particularmente por la asociación, el ACAT. Oramos por los prisioneros, los torturados. Oramos por las víctimas y por sus verdugos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;¿Cuál es el sentido auténticamente cristiano de esta oración? Una oración que surge a veces también del corazón del no-creyente como un grito en medio de la noche. En un pasaje autobiográfico de su último libro, &lt;em&gt;Anachroniques&lt;/em&gt;, el escritor ortodoxo Olivier Clément hace memoria de una de tales oraciones de un no-creyente, oración lanzada al vacío por él mismo, siendo adolescente. Él había crecido en un medio totalmente ateo. Olivier Clément escribe en dicho libro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Una vez, sin embargo, en un momento de extremada angustia, alguien de mis más cercanos, a quien yo amaba, vivía una situación trágica. Lo había sorprendido en lágrimas y no podía consolarlo. Fue en ese entonces, que espontáneamente, oré. ¿Pero a quien me estaba dirigiendo?” (p. 12-13).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La oración de intercesión puede también aparecer como un movimiento humano espontáneo. A los cristianos se les enseña a quien dirigir la oración. Vemos en ella la expresión de la fe evangélica, de la fe en el Padre de Jesucristo y de la fe de Jesús el Salvador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Sin embargo, algunos podrán objetar: ¿Acaso en su audacia, la oración de intercesión no pretende intervenir tanto en el designio de Dios, como en la relación misteriosa entre Dios y la persona humana? la oración de intercesión ¿no es más un fruto de la credulidad que de la fe, una credulidad en la que se mezclan la angustia, nuestro sentimiento de impotencia, los vestigios de una mentalidad arcaica, mágica, a la vez infantil y presuntuosa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;A nosotros, cristianos, esta pregunta nos es formulada desde fuera por los no-creyentes. Pero, ¿no surge también a veces de nuestro propio fondo, del fondo mismo de nuestra fe? Con el Centurión del Evangelio, exclamamos: “Señor, yo creo, ven en auxilio de nuestra falta de fe” (cf. Mc 9, 24). Y también, “Señor, ilumina nuestra fe”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Interceder es entrar en el combate de Cristo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Al reflexionar en el tema que nos reúne, me viene a la memoria la confesión del escritor católico Henri Guillemin. En su libro &lt;em&gt;L’Affaire Jésus&lt;/em&gt;, un testimonio de fe de un gran intelectual, Henri Guillemin reconoce que la oración de petición y en particular la de intercesión, fue para él un problema. Confrontado a esta cuestión, él se sentía “dubitativo y dividido”. Para Henri Guillemin, pedirle a Dios una cosa que no dependa de nosotros, tal o cual clase de beneficio, curación por ejemplo, a la que le adjudicamos un gran valor – pienso que un miembro del ACAT añadiría la liberación de tal o cual prisionero. A propósito de este tipo de oración, Henri Guillemin permanece indeciso, dubitativo, dividido. Y a veces, él se pronuncia del todo en oposición a este proceder espiritual. ¿Acaso Dios no sabe qué es lo mejor? “¡Cuidado con las supersticiones y el prestigio de la mitología!” escribe Guillemin. El pone la una contra la otra, estas dos experiencias vividas por millones de hombres y mujeres :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;– En principio, él piensa en su propia experiencia, con su hijo agonizando. Su hijo se curó súbitamente en circunstancias que marcan el reacercamiento por la intercesión de un sacerdote amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;– Por el contrario, él piensa en la experiencia de Lamartine en la que su hija única, Julia, murió en sus brazos, en el momento en que Lamartine acababa de orar por ella como él jamás había rezado, al acogerse a la promesa de Jesús : “Todo lo que pidáis en oración con fe, lo recibiréis..” (Mt 21, 22). Entonces Henri Guillemin concluye : “¿Cuántos son los que por el mundo han pedido la misma cosa que Lamartine, y no han sido escuchados?” Surge en el corazón, y precisamente en el del creyente, preguntas blasfemas: “¿Entonces Dios se reserva el derecho de elegir a los beneficiarios de sus favores? Si es así, la desigualdad es la ley. Dueño absoluto de nuestros destinos, ¿bien tiene el derecho, no es así, de actuar según sus caprichos?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El resultado de este género de experiencia para muchos, como para Lamartine, es a menudo la ruptura con la Iglesia, con la fe. Como si la comprobación fuera así de definitiva, que todo lo que ellos han creído hasta entonces no sea más que ensueño e ilusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Así se plantea la pregunta: ¿No haría mejor la Iglesia desaconsejando –como entre otros, parece hacerlo el islam- la oración de petición, y en particular la oración de intercesión? Estos tipos de oración ¿no apuntan por sobre el misterio del mal? No podemos eludir este cuestionamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el grito de Job –lo sabemos– nada se halla de respuesta racional. Job despide a los amigos razonadores que querían cerrarle la boca, y su grito se eleva hacia Dios. Frente al dolor y al pecado del mundo, nuestra oración ¿se limita solamente prolongar y a volver emitir ese grito? Sin embargo Cristo ha venido. Dios se ha hecho hombre. Él ha descendido hasta el fondo de nuestro infierno. La luz ilumina en las tinieblas. Sobre la boca de Job, Dios posa sus manos traspasadas por los clavos de la Cruz. Nuestras dificultades debidas a la oración de intercesión ¿no provendrán de una representación demasiado humana –&lt;em&gt;menschlich, allzu menschlich&lt;/em&gt;, como dice Nietzsche– del Dios al que se dirige nuestra oración? Interceder –solemos creer–, consiste en defender la causa de alguien ante un Dios lejano, impasible. Pero, tal como lo escribe un autor espiritual ortodoxo contemporáneo, el “Monje de la Iglesia de Oriente”, interceder ¿no es más que dejar que Cristo, por el Espíritu Santo, ore en nosotros? Es adherir, participar de su intercesión que es un aspecto del combate librado por Él, por los que ama, contra las fuerzas del mal. Interceder, es entrar en el combate de Cristo. Es combatir junto a Él contra las potencias de las tinieblas – contra las fuerzas de muerte. Es participar en la agonía victoriosa de aquel que, como lo proclama el himno pascual, “por la muerte venció a la muerte”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Cristo está en agonía hasta el fin del mundo. Él no debe dormirse hasta aquel momento”, escribe Blas Pascal. Interceder, es velar con el Hijo de Dios hasta que llegue la mañana y que el último enemigo, la Muerte –todas las muertes– sea vencido. Ahora, el alba de esa mañana ya está elevada, la luz brilla en las tinieblas. Cristo muerto y resucitado es la estrella de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Las raíces de la intercesión cristiana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Las raíces de la oración de intercesión cristiana se hunden en el sustrato de la revelación bíblica, de la fe en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Este Dios es también el Dios de Jesucristo. Dios personal, totalmente trascendente. Totalmente-Otro, al mismo tiempo infinitamente cercano. Dios que habla al hombre. Dios que se deja interpelar por el hombre. Dios infinitamente justo e infinitamente misericordioso. Dios que se indigna, se aflige por el mal, pero que, lejos de querer la muerte del pecador, quiere que este último se arrepienta y viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En los grandes intercesores de la Antigua Alianza, los primeros cristianos con los Padres de la Iglesia tenían estas “figuras”, es decir las prefiguraciones de Cristo orando y ofreciéndose al Padre por la salvación de la humanidad. Es en esta perspectiva que les propongo traer a colación estos tres textos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;1) En principio el poema de intercesión de Moisés por su pueblo ante Yahvé, tal como aquel es presentado después de Deut. 9 y Ex. 32, por Clemente de Roma (fin del 1er siglo) en su primera epístola a los Corintios;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;2) Luego, la evocación de la oración del profeta Eliseo sobre el hijo de la Sunamita en el 2º Libro de los Reyes, capítulo 4;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;3) Para terminar, un pasaje de la oración llamada sacerdotal de Nuestro Señor, mientras se preparaba para librar el último combate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;1) Leemos el primer texto según la traducción hecha por nuestro amigo France Quéré de la Epístola de Clemente de Roma &lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt;. Sirve de introducción a la oración de intercesión universal propuesta en la Iglesia, en la prolongación de la oración del Hijo de Dios mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Cuando Moisés ascendió a la montaña, y hubo pasado cuarenta días y cuarenta noches en ayuno y humillación, Dios le dijo : “Moisés, Moisés, desciende de aquí a toda prisa, pues tu pueblo ha pecado, el que hiciste salir de Egipto. Ellos se han apartado de la senda que tu les habías prescrito. Se han fundido ídolos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y el Señor responde : “Ya una vez y aún otra vez, que te he dicho estas palabras : He visto a este pueblo, y he aquí, que él tiene la testuz rígida. Déjame que los destruya; borraré su nombre en debajo de los cielos, y haré de ti una grande y bella nación, mucho más numerosa que ellos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Y Moisés respondió: “¡Oh no, Señor! Perdona este pecado a este pueblo, o bórrame del Libro de los Vivos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;¡Oh qué gran caridad, que perfección insuperable!, Un servidor habla atrevidamente a su Dueño, le implora el perdón de su pueblo o pide desaparecer junto con él!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Así, para Clemente de Roma, releyendo el Antiguo Testamento a la luz de la venida de Cristo –del Hecho llamado Jesús, como dice Henri Guillemin–, la intercesión de Moisés es inseparable del ágape, del amor que es donación de sí a Dios por el otro, amor que es Dios mismo, revelado en Jesucristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;2) La segunda figura de intercesor del Antiguo Testamento sobre la que yo querría insistir es del profeta Eliseo a partir del texto de 2 Reyes, 4. Una mujer, una sunamita, se arroja a los pies del hombre de Dios. Ella acababa de perder a su hijo único. El servidor de Eliseo la despidió. Pero “el hombre de Dios dijo: Déjala porque su alma está en la amargura”. Envía a su servidor, que al poner sobre el niño fallecido el bastón del profeta, intenta en vano hacerlo volver a la vida. Entonces el mismo Eliseo interviene: « En tanto Eliseo llegó a la casa, he aquí, que el niño estaba muerto, acostado sobre su lecho. Eliseo entró y cerró la puerta con ellos adentro, él oró al Eterno. Se levantó y se acostó sobre el enfermo: puso su boca sobre al boca del niño, ojos sobre ojos, manos sobre manos, y se extendió sobre él. Y la carne del niño volvió a calentarse. Eliseo se alejó, fue de aquí para allá por la casa, luego volvió a subir y se extendió sobre el niño. Y el niño estornudó siete veces y abrió los ojos. Eliseo llamó a Guehazí, y le dijo: “Llama a esta Sunamita”, Guehazí la llamó, y ella vino hacia Eliseo, que dijo:“¡Toma a tu hijo!” Ella fue y se arrojó a sus pies, y se prosternó rostro en tierra. Y ella tomó a su hijo, y salió. (2 Re 4, 32-37).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Así, Eliseo oró. Pues con su propio cuerpo cubrió el cuerpo del niño. ¿Qué le ha dicho a Yahvé? La Escritura no lo revela. Pero se desprende que él ha implorado al Dios Viviente de concederle el don de la vida para que en su momento él le trasmita al niño al entregarse él mismo para que el niño viva. Entre los tres se estableció una misteriosa comunicación: es la comunión de los santos, la comunión de aquellos en quienes y por quienes, según la gracia, actúa el Espíritu Santo: El Dios Viviente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;3) Algunos versículos de la oración de Cristo, llamada “sacerdotal”: Es su intercesión por los suyos, al tiempo que Jesús está a punto de comenzar por ellos el último combate contra las fuerzas del mal. Al orar al Padre –su Padre y nuestro Padre– por los suyos cuando parece separarse por su muerte humana –los suyos que pronto, humanamente, no lo verán más– Jesús dice: “Yo no te pido que los quites del mundo, sino que los guardes del mal (o del Malvado, como dicen ciertas traducciones). Como Tú me has enviado al mundo, yo los envío al mundo. Y para ellos yo me consagro a mí mismo, a fin de que ellos también sean consagrados por la Verdad”. “Yo no te ruego sólo por ellos. Ruego también por aquellos que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean como Tú, Padre, Tú estás en mí y yo que estoy en ti, que sean en nosotros ellos también” (Jn 17, 15-21).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;“Un esfuerzo sobrehumano para sostener tus miembros”&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Jesús implora al Padre que nos envíe el Espíritu, el Consolador que nos une a Él. Comulgando con el Amor trinitario, nos transformamos en un sólo cuerpo, en el que todos los miembros son solidarios. Es la conciencia de esta solidaridad la que hace surgir una oración como la que está a continuación, compuesta durante la guerra en un campo de batalla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;(...) &lt;em&gt;Cuando te veía regresar, camarada,&lt;br /&gt;todas las tardes,&lt;br /&gt;encadenado, marchando con pie dolorido.&lt;br /&gt;Y que entonces se te volvía a poner otros hierros en los pies,&lt;br /&gt;Cuando veía tus grandes ojos serenos&lt;br /&gt;con un fondo de tormento,&lt;br /&gt;te miraba con espanto,&lt;br /&gt;presentía algo horrible&lt;br /&gt;hasta el día en que deslizaste en mi oído&lt;br /&gt;esa torsión de pies y de miembros.&lt;br /&gt;Y esa angustia una tarde en que sentías&lt;br /&gt;que tu secreto estaba por salir de tus labios&lt;br /&gt;(Ellos vinieron para intentar sacártelo&lt;br /&gt;en la noche como ladrones y bandidos)&lt;br /&gt;y tu espantoso secreto de soldado.&lt;br /&gt;Ante aquello que tanto temías como traición,&lt;br /&gt;y tentación de suicidio,&lt;br /&gt;y el amor de tu mujer y de tus gozos.&lt;br /&gt;que jamás había comprendido cómo esa tarde allí,&lt;br /&gt;lo que debía ser la oración por otros&lt;br /&gt;como un esfuerzo sobrehumano&lt;br /&gt;para sostener tus miembros&lt;br /&gt;Oh Cristo, fiel hasta la muerte&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;“Líbranos del Mal”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Estos textos extraídos de los escritos de un Monje de Oriente &lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; son todo lo contrario a un gemido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Líbranos del mal (líbranos de ese o aquel mal). Esta petición no debe ser ninguna clase de gemido. Ella debe ser un grito atrevido y fuerte, lleno de confianza. Ella debe ser la proclamación de nuestra entrada en combate a los flancos de Jesucristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Pues Jesús, y su Padre, y su Espíritu combaten. Dios no es un espectador impasible de nuestras luchas, sentado en un trono lejano. Él se mezcla en nuestro esfuerzo. Dios respeta la libertad de los hombres, y en consecuencia, puede parecer vencido, herido y aún (en tal o cual alma) matado en el curso de la batalla, mas es a Él a quien pertenecerá la victoria. La Escritura habla algunas veces como si Dios sufriera lo que nos sucede. Existe, en efecto, un sufrimiento divino. De ninguna manera en el sentido que la esencia divina pueda ser disminuida o violentada por un suceso cualquiera. Dios no “sufre”. Pero Él puede voluntariamente tomar sobre sí nuestros sufrimientos y asimilarlos a sí mismo, penetrarlos, transfigurarlos, incorporándolos y así produciendo un cambio en ellos, como el agua del cáliz, mezclada con el vino, se transforma también ella en Sangre de Cristo. (...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“¡Líbranos del mal! Esta es la oración que sube hacia Dios de todos lados. Las multitudes postradas que tienen hambre y frío, los refugiados, los niños que mueren faltos de atención, los prisioneros, los detenidos de los campos de concentración, los afligidos, los pecadores, los asesinos, los ladrones, los prostitudos – todos desean, en su mayor parte conscientemente, algunos inconscientemente, ser librados del mal. Muchos de ellos no saben a quien dirigir la aspiración de su corazón. Nos corresponde a nosotros el darle una expresión a esta oración que se desconoce”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Permanencia y actualidad de la Pasión de Cristo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Otro texto del Monje de la Iglesia de Oriente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Señor, tu Pasión no ha llegado a su fin. Tus heridas están aún sangrantes. Se te crucifica hoy todavía. ¿Mas dónde? No hay más que leer los diarios. Tu cuerpo es torturado, crucificado en todo lugar y a toda hora, en tus miembros humanos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“¡Señor Jesús ora en mí, Tú mismo. Que haga silencio, y que tu voz sola se eleve! Si tu oración se transforma en mía, si yo te dejo orar en mí, todos los sucesos y todas las creaturas del mundo entrarán en mi oración y serán llevadas por ella. Señor, sé Tú mismo mi oración”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Permanencia, actualidad de la Pasión del Salvador. Él se ha atado las manos por nuestra libertad. Él combate con nosotros, por nosotros. A menudo, él está herido. A veces, parece estar muerto en un alma. El acto mismo por el que él conoce todo sufrimiento humano es una identificación más profunda e íntima con este sufrimiento que cualquier compasión o piedad extranjera y que la misma conciencia que tiene de su propio dolor aquel que sufre. Porque Jesús conoce desde el interior y no desde afuera. Su conocimiento es prensión y comprensión, penetración y toma de posesión. El toma y apropia lo que es conocido, como el hierro enrojece hasta ponerse blanco cuando apropia el fuego al que es expuesto. Por eso, en cuanto Dios, Jesús es el Ser del cual nosotros solo participamos; Él “es” el ser que nosotros solamente “tenemos”. Su ser es interior a todos los seres, más interior a cada hombre que lo que este hombre lo es a sí mismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Con Jesús, orar por los verdugos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el Monje de la Iglesia de Oriente, se lee lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Orar por los pecadores, por los verdugos, por los que torturan y en los que Cristo parece muerto. Esto no puede ser menos que abogar por ellos junto a Dios, que aplicar a su nombre el nombre de Jesús y adherir a la intercesión por ellos del mismísimo Señor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;El Espíritu mismo intercede&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;San Pablo se dirige así a los cristianos de Roma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;“Sabemos que, hasta hoy en día, la creación toda entera suspira y sufre dolores de parto. Y esto no le sucede a ella solamente, sino a nosotros también, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también suspiramos y morimos... empero, el Espíritu nos auxilia en nuestra debilidad, porque no sabemos lo que nos conviene pedir en nuestras oraciones. Pero el Espíritu mismo intercede con suspiros inenarrables; y aquel que sondea los corazones conoce el pensamiento del Espíritu, porque es según Dios que él intercede en favor de los santos” (Rm. 8, 22).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En cuanto al Apocalipsis: “El Espíritu y el Esposo dicen: ¡ven! Amén, ven Señor Jesús” (Ap. 22). Por consiguiente, ven Señor-Amor. ¡Obtén la victoria!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Les Pères apostoliques&lt;/em&gt;, traducción e introducción de France Quéré, Paris, Ed. Seuil, 1980.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; Jean Cayrol, &lt;em&gt;Poèmes de la nuit et du brouillard&lt;/em&gt;, Annecy, 1945.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; Aquí están reunidos textos tomados de diversas obras del Monje de la Iglesia de Oriente, seudónimo del archimandrita Lev Gillet, fallecido en Londres en 1980: &lt;em&gt;Notre Père&lt;/em&gt;, Cerf, París, 1988; &lt;em&gt;Jesús&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Simples regards sur le Sauveur&lt;/em&gt;, Seuil; &lt;em&gt;La Prière de Jésus&lt;/em&gt;, Seuil, 1974&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Aparecido en &lt;em&gt;Torturés, tortionnaires, espérance chrétienne, Actes de la rencontre internationale de Bâle&lt;/em&gt;, 26-28 octobre 1990, Fédération internationale de l’Action des chrétiens pour l’abolition de la torture (FIACAT), Cerf, 1992. Traducción del francés de Hieromonje Diego [Flamini]. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-9169232544783280514?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/9169232544783280514/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=9169232544783280514' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/9169232544783280514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/9169232544783280514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2008/11/la-oracin-de-intercesin-lisabeth-behr.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SSYx_AoZFrI/AAAAAAAAADU/zJ57O019Vyc/s72-c/ebs-paris140.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-3977344032797255440</id><published>2008-10-16T16:26:00.003-03:00</published><updated>2008-10-16T16:42:58.863-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Reglamento litúrgico y día litúrgico en los monasterios de Regla Estudita&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hieromonje Sevastian&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Dmitruj&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257836636458768658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SPeWkEso2RI/AAAAAAAAAC8/0uKZlXhqmm0/s320/180px-Theodore_the_Studite.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;San Teodoro Estudita&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;3.1&lt;/strong&gt;&lt;em&gt; Historia de la formación y de las particularidades del día litúrgico en los monasterios estuditas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;S. Teodoro Estudita en el s. IX reformó el Typicon del Oficio Divino para los monasterios de su Regla. En poco tiempo este Typicon se constituyó como modelo para toda Bizancio &lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt;. A S. Teodoro Estudita le cupo la tarea de darle al Oficio Divino diario un particular colorido, más excelente que la práctica de otros monasterios contemporáneos, y de ese modo, en una medida cierta, perfeccionó también la liturgia. En aquellos tiempos, tanto en Occidente como en Oriente, pululaba una gran diversidad de prácticas litúrgicas – cada monasterio se distinguía de otros por ciertas particularidades, caracterizados sólo por sus Oficios Divinos. Así, en Occidente junto con la Regla Benedictina poseían sus particularidades con reglamentos litúrgicos de S. Columbano, Cesáreo, Aureliano, Isidoro, Donato, Fructuoso, la regla llamada “del Maestro”, etc. En Oriente en el s. IX había dos ordenamientos principales para el Oficio Divino diario: El de Jerusalén y el de Constantinopla. Verosímilmente, los monasterios de Constantinopla, que en los regímenes monásticos mantenían estos u otros reglamentos monásticos –Pacomio, Basilio-, poco se diferenciaban en sus prácticas de las liturgias catedralicias y parroquiales. S. Teodoro Estudita en su reforma litúrgica adoptó el ciclo litúrgico diario de los monasterios de Palestina y lo ajustó a la práctica del reglamento litúrgico de Haguia Sofía &lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; las iglesias basilicales. El Typicon Estudita recibió así las composiciones de los poetas litúrgicos del monasterio de S. Sava en Palestina: Andrés de Creta, Cosme de Maiuma, Juan Damasceno, etc. Como muestra de esto, a este Typicon le faltaban Oficios de las Horas para días de Fiesta, y algunos días se suprimían los katismas &lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt;, en tiempo del Gran ayuno, diariamente se celebraba la Liturgia de los Dones Presantificados &lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;3.2&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Siete veces al día te alabaré&lt;/em&gt; (Sal. 119, 164)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Sobre el ciclo diario &lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt; del Oficio Divino, podemos saber por el Typicon &lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; Estudita, a partir de las obras de S. Teodoro Estudita y las de sus continuadores-sucesores. No poseemos un registro del Typicon litúrgico, que pudiera haber pertenecido al mismo San Teodoro. Sin embargo, de sus “Instrucciones” se infiere que el Oficio Divino en los monasterios estuditas tenía lugar siete veces por jornada, comenzando por la medianoche. Los hermanos eran convocados para el Oficio, en Prima rezaban el Sal. 5; en Sexta, el 90; en Nona, el 85; en Vísperas, el 103. En Matutinos se leía la vida del Santo cuya memoria se celebraba ese día; después de Completas, el Superior o uno de los monjes más ancianos aleccionaba a los hermanos, teniendo lugar dicha lección tres veces por semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En las jornadas laborales no celebraban la Divina Liturgia diariamente, ni todos los hermanos comulgaban en todas las liturgias. Sobre el ciclo diario del Oficio Divino en los monasterios estuditas puede reconocerse en sentido amplio a partir de libro “Esbozos de organización de un monasterio Estudita”, cuya autoría se atribuye a S. Teodoro. Este es un escrito, fechado no más tarde que el s. IX, el cual fue hecho por alguno de los monjes. Este documento tenía como fundamento el “Diatiposis”de S. Atanasio del Monte Athos, el cual recordamos en vinculación con la existencia de influencias de la Regla Benedictina en el Typicon de su Lavra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Sobre las celebraciones diarias más importantes del Oficio, Vísperas y Matutinos, se infiere de los llamados “Typica &lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt; de los Fundadores”. Estos son Typica con detallados reglamentos litúrgicos para cada día del año, los que eran dejados por los propios fundadores para los distintos monasterios. La mayoría de estos Typica se denominan “estuditas” y en verdad son cercanos a los reglamentos de los monasterios estuditas. El más antiguo de estos Typica fue dado por Alexis, Patriarca de Constantinopla, en 1034 para el Monasterio de la Dormición de la Madre de Dios, en la misma Ciudad. Este Typicon aparece en las traducciones eslavas y manuscritos entre los ss. XI y XV, esto es, más o menos contemporáneos al autor. S. Teodoro de las Grutas utilizó este mismo Typicon para la Lavra &lt;strong&gt;(8)&lt;/strong&gt; de las Grutas de Kiev, y este mismo Typicon no fue menos tenido en cuenta por los Hermanos Sheptyt’sky en el Typicon para la Lavra de Univ.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;NOTAS DEL TRADUCTOR&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; Nombre de la ciudad a partir de la que se construyó Constantinopla en el s. IV. Se lo usa como sinónimo de esta última.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; Haguia Sophia, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Divina Sabiduría&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, es el Nombre divino al que está dedicada la Catedral de la ciudad de Constantinopla. Hoy es un museo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; Kathisma, &lt;em&gt;&lt;strong&gt;asiento&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, es el nombre cualquiera de las veinte porciones fijas de salmos de cantidad desigual recitados en el Oficio Divino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt; Oficio de comunión propio de Cuaresma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;5)&lt;/strong&gt; La manera común hoy día es contarlos como nueve Oficios u oraciones públicas, agrupados a veces en tres momentos del día son: 1) Mesonyktikón (el de la medianoche), Matutinos, Prima, 2) Tercia, Sexta, Divina Liturgia (o en su lugar típicos), 3)Nona, Vísperas y Postvespertinos (Completas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; Typicon y su traducción eslava Ustav presentan ciertas características al ser traducidos. A) En primer lugar, en cuanto Regla de Vida Monástica describen lo que se hace usualmente sin querer ser absolutamente comprehensivos de todos los casos posibles, ya que el Superior es el que modela de algún modo, cómo se procede (en lo que concierne a cada monje). Esto resulta en una gran elasticidad en la aplicación de las costumbres, siempre y cuando el mismo Padre dé la bendición al monje para realizar o abstenerse de algo. B) En cuanto a lo litúrgico, Typicon (idéntico al término litúrgico latino “ordo”) es una descripción detallada de la consecución de acciones que se desarrollan en un Oficio Religioso, con carácter vinculante, ya que estos se desarrollan con una lógica y constitución interna previsible, y forman la sístole y la diástole del Espíritu Divino en la comunidad. C) En otros casos la palabra se asimila a reglamento en sentido disciplinario, con indicaciones precisas sobre lo que se debe y las puniciones a las transgresiones, y así ha sido traducida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt; Plural de la palabra Typicon&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(8)&lt;/strong&gt; En la tradición eslava, Gran Monasterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Blazhénnyy Klyméntiy Sheptýts’kyy pro molýtvu u vidrodzhényj monastyriáj Studíys’koho ustávu&lt;/em&gt;, págs. 56-57. L’viv. Lavra de San Juan. Ediciones “Svichado”, 2002. Traducción del idioma ucranio de Hieromonje Diego [Flamini]. Fraternidad Monástica de la Transfiguración (Argentina).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-3977344032797255440?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/3977344032797255440/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=3977344032797255440' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/3977344032797255440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/3977344032797255440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2008/10/reglamento-litrgico-y-da-litrgico-en.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SiMyXYJsZmc/SPeWkEso2RI/AAAAAAAAAC8/0uKZlXhqmm0/s72-c/180px-Theodore_the_Studite.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-2832871119055659334</id><published>2008-07-29T20:27:00.003-03:00</published><updated>2008-07-29T20:59:33.993-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El espacio sagrado&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pavel Evdokimov&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El Templo - Imagen del Reino y Llamada de Dios&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Un templo no es un edificio de arquitectura extraña intercalado en manzanas de casas. El espacio profano, en la medida de su indiferencia o de su oposición a lo Transcendente, es un espacio profanado, demoníaco. En el corazón de este espacio es donde se levanta el espacio organizado del Templo. Representa el rechazo más fuerte de los principios de este mundo, y en último término, del “dios de este mundo”, de la Bestia apocalíptica. Ofrece la imagen plástica de un “cielo” misterioso, el del Reino, y dirige a todos los hombres una llamada apremiante a que se conviertan en “piedras vivas” del templo cósmico donde “todo lo que respira” canta la alabanza de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el santuario, detrás del altar, se representa el misterio central, la comunión eucarística de los apóstoles. Encima, la &lt;em&gt;Theotókos&lt;/em&gt; Orante personifica la Iglesia en su ministerio de intercesión. Más arriba está Cristo, Sacrificio y Sacrificador. En el hemisferio de la bóveda domina Pentecostés, la epíclesis, el descenso del Espíritu Santo que inaugura la Parusía y anticipa el Reino. La nave es el lugar donde el Pueblo de Dios se reúne como Sacerdocio Regio de los fieles. Sobre el muro occidental, opuesto al santuario, se sitúa el fresco del Juicio, balance de la historia; y la puerta de salida da sobre la tierra de la caída, espacio aún sin evangelizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los grandes espirituales fueron unos videntes que se expresaron con imágenes y símbolos. Y así, el “teólogo de la Santa Trinidad”, san Sergio de Radonega, no ha dejado tratados teológicos pero, en una época de guerras y de luchas fratricidas, ha construido una iglesia y la ha dedicado a la Santa Trinidad. Según su biógrafo, “ha puesto el templo de la Trinidad como un espejo, visión del ‘totalmente otro’, a fin de combatir las divisiones del mundo”. Era la imagen de la oración sacerdotal de Cristo. Su discípulo, Andrés Rublëv, lo ha dicho a través de su icono: se trata de transfigurar el mundo en la conmovedora imagen de la Trinidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;De cara a las “preocupaciones mundanas”, al puro biologismo de la lucha por la existencia, a la exterminación de la vida por el odio, de cara al reino del Mal, el Templo en su totalidad ya es un fragmento de eternidad que predica solamente por su presencia y llama a una &lt;em&gt;metanoïa &lt;/em&gt;radical de las relaciones humanas, al “sacramento del hermano” y al corazón henchido de piedad y de “ternura ontológica” hacia toda criatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El icono de Pentecostés, como imagen conductora, muestra toda la distancia entre el Mundo y el Templo, entre la Historia y el Reino, y traza un límite nítido entre los dos planos de la historia humana: el Colegio de los apóstoles recibiendo las lenguas de fuego y abajo, saliendo de una oscura caverna, el anciano rey que representa el cosmos cautivo. Tiende las manos hacia su salvación, hacia la morada de la Paz divina, templo apostólico, iglesia de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Las iglesias de planta central, a veces verdaderas torres, con sus cúpulas en las que el oro reluce, evocan los cirios pascuales y cantan la Resurrección. Los bulbos de las iglesias rusas sugieren la imagen de la oración, que, como una escala de Jacob, hace participar a este mundo en el más allá. Es una lengua de fuego, coronada por la cruz resplandeciente, y una iglesia de varias cúpulas es como un candelabro envuelto en llamas. Su luz penetra hasta el interior de la cúpula e ilumina las bóvedas, como un cielo descendido sobre la tierra, con el rostro majestuoso del Pantocrátor que reina en el centro y cuya mano abierta contiene el destino de todos y de cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Las figuras alargadas y esbeltas de los iconos y los frescos centran el impulso del grandioso conjunto hacia lo alto, hacia el Altísimo. Todo lo individual encuentra su plenitud legítima, y al mismo tiempo, todo se ordena por la comunión y la catolicidad. Los ángeles con sus trompetas escatológicas nos invitan a todos a unirnos en una sola doxología, acuerdo cósmico que clama por encima del caos y de las tinieblas. El poderoso movimiento de sus alas lleva a todas las miradas hacia el corazón maternal y el velo protector de la &lt;em&gt;Theotókos&lt;/em&gt;, “Gozo de toda criatura”. Este gozo y esta paz es lo que predica el Templo por medio de sus líneas, sus formas y su luz, “el arte mudo sabe hablar”, dice san Gregorio de Nisa &lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La construcción del espacio sagrado&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Un espectador, mirando un templo, puede examinar sucesivamente sus diferentes partes, determinar su arquitectura, hacer una evaluación de su valor artístico, poro siempre será para el un libro cerrado. Para que cada piedra, cada forma empiece a hablar, para que el todo se convierta en un canto, una liturgia, hay que captar su vida misteriosa, su proyecto y el principio mismo de su espacio organizado, que contrasta con su contorno. El ritual de la consagración de una iglesia simboliza con gran fuerza esta construcción del espacio sagrado. Acota una determinada superficie, la separa del espacio profano, la purifica, e invoca en su epíclesis el descenso del Espíritu Santo que transforma un lugar cualquiera en lugar exacto de la teofanía, en montaña santa, en centro cósmico y escala de Jacob: “Henos aquí, en este templo, símbolo del cielo y santuario de tu gloria... Te rogamos y te suplicamos: envía tu Santísimo Espíritu sobre nosotros y sobre toda tu heredad...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El obispo enciende una gran antorcha, “la primera luz”, y la procesión que lleva las reliquias de un mártir da la vuelta a la periferia, trazando el círculo de eternidad. Ante la puerta, el obispo cita el salmo 24: “Alzad, ¡oh puertas!, vuestros dinteles; alzaos, eternos portones, para que entre el Rey de la gloria”. Desde el interior del edificio, el coro que representa el espacio que aún no está organizado, pero que se apresura a estarlo, canta: “¿Quién es este Rey de la Gloria?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El obispo hace una cruz con las reliquias y proclama: “El Eterno, el Fuerte, El Poderoso: ¡éste es el Rey de la Gloria!” El obispo entra y Dios toma posesión del lugar, lo transforma en Casa de Dios, donde la liturgia recibe su calificación &lt;em&gt;divina&lt;/em&gt;. Desde ese centro sagrado “sobre el cual Dios día y noche, tiene los ojos abiertos” (1 &lt;em&gt;Re&lt;/em&gt; 8, 29), el Hijo hará subir sin cesar hacia el Padre la oblación y el incienso de la oración litúrgica. A continuación, el obispo &lt;em&gt;construye&lt;/em&gt; la mesa del altar, la levanta y procede a su unción crismal y a su lustración con el agua bautismal, precedidas por la epíclesis y acompañadas del canto del &lt;em&gt;alleluia &lt;/em&gt;angélico. El templo, en su totalidad, se vuelve la figura plástica del cirio que desciende sobre la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El &lt;em&gt;altar&lt;/em&gt; (de &lt;em&gt;alta-ara&lt;/em&gt;) significa lugar alto; es aquí la montaña santa do Sión, con su centro cósmico: “Subiré al altar de Dios” – “Has obrado la salvación en la tierra” (&lt;em&gt;Sal&lt;/em&gt; 74). La santa mesa, por una conversión mística, simboliza al mismo Señor. Dionisio, hablando del ritual, señala: “En Jesús mismo, como en un altar..., es donde culmina la consagración” &lt;strong&gt;(8)&lt;/strong&gt;. En el momento de la ordenación de un sacerdote, cuando se le imponen las manos, el aspirante, arrodillado, tiene la frente apoyada contra el altar, símbolo de Cristo. Es la imagen de san Juan, “recostado en el pecho de Jesús” (&lt;em&gt;Jn&lt;/em&gt; 13,23).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El tabernáculo que contiene la carne y la sangre de Cristo se situará sobre el altar, el cual lo transforma en tumba abierta por el poder de la resurrección. Nadie puede tocarlo fuera del sacerdocio, y el sacerdote, entrando, se prosterna ante esta representación de Cristo. La misma materia del altar en el que reposa el tabernáculo se transfigura al depositar en su interior las santas reliquias o huesos de los mártires. Es una referencia exacta al Apocalipsis (6, 9): “El Cordero hace ver” bajo el altar las almas de los que han sido inmolados por la Palabra de Dios y por el testimonio que habían dado. Nicolás Cabasilas lleva mucho más lejos la afirmación: el verdadero altar son estos mismos huesos. Por anticipación, explica, las reliquias y, por lo tanto, la mesa son la “carne pneumatizada” de la Pascua futura &lt;strong&gt;(9)&lt;/strong&gt;. Vemos perfectamente que el centro litúrgico está construido con la materia del Reino de Dios, y el espacio sagrado se organiza alrededor de una parcela del más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La orientación&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El rectángulo central del templo se llama &lt;em&gt;nave&lt;/em&gt;, siendo el Arca de Noé la figura profética de la Iglesia. Un templo es el barco lanzado a los espacios, que se dirige hacia el Oriente. La &lt;em&gt;Didascalia de los apóstoles&lt;/em&gt;, citando el salmo 68: “Dios que cabalga sobre los cielos del Oriente”, y los Hechos (1, 11): “Cristo volverá como le habéis visto ascender”, nos muestran el origen de la oración dirigida hacia Oriente: es la espera de la vuelta del Señor: “Como el resplandor que viene de Oriente, así aparecerá el Hijo del Hombre” (&lt;em&gt;Mt &lt;/em&gt;24, 27). Ello significa que toda oración, cuando está bien orientada, es espera y, por lo tanto, en su intención última, siempre es de naturaleza escatológica. “Como el resplandor que viene de Oriente”, así Cristo es el “Sol de Justicia”, y el “Oriente” (&lt;em&gt;Zac&lt;/em&gt; 3, 4), y por eso el altar está dirigido hacia levante; por el contrario, la puerta de salida está situada al occidente, hacia el ocaso, mostrando el espacio amorfo de la oscuridad, la tierra no evangelizada, e incluso el infierno. La profesión de fe en la dirección de Oriente se opone a la abjuración frente a Occidente. La oración hacia el Oriente distingue así el cristianismo de la oración judía hacia Jerusalén y de la oración musulmana hacia la Meca. Al entrar, se va al encuentro de la luz, se está en el camino de la salvación que lleva hacia la ciudad de los santos y tierra de los vivos en donde el Sol luce sin ocaso. El eje polar vertical y el eje horizontal de los cuatro costados del mundo sintetizan el espacio en forma de cruz con seis direcciones; centrados sobre el Centro divino constituyen el número sagrado del siete, según Clemente de Alejandría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En las basílicas de tres ábsides, Franz von Doelger muestra la figura de la cruz y descifra el símbolo de la Luz y de la Vida; en efecto, estas palabras en griego &lt;strong&gt;Zoé&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Phôs&lt;/strong&gt; se cruzan en la letra central, la omega, letra escatológica del alfabeto griego. Lo que subraya aún más fuertemente la imagen de un barco que flota en la dimensión escatológica y cruza hacia el Oriente místico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;El iconostasio y las puertas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Orientada y ordenada, la iglesia se divide, según el plano del tabernáculo de Moisés y del templo de Salomón, en tres partes: el santuario del lado de Oriente, el pórtico hacia Occidente, y la nave, parte central, entre los dos. El santuario corresponde al santo de los santos, a la morada de Dios. El Santo de Dios aquí mora y resplandece. Figura del Reino, el santuario está separado de la nave, en la que están los fíeles, por una verja llamada “iconostasio”. Se trata del antiguo cancel lleno de iconos en tiempos de la victoria sobre el iconoclasmo. Esta verja tiene tres puertas. La del medio es de dos hojas, y de ahí su plural “puertas santas” o “puertas reales”, y está rodeada de puertas inferiores llamadas “del norte” y “del sur” que dejan paso a los ministros sagrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Bajo su forma actual, el iconostasio presenta una evolución bastante reciente que hay que situar en el siglo XV. La puerta real está rodeada por los iconos de Cristo a la derecha y de la &lt;em&gt;Theotókos &lt;/em&gt;a la izquierda. Justamente encima, el icono de la eucaristía. La segunda fila se centra en la &lt;em&gt;Déisis&lt;/em&gt;, la tercera reúne los iconos de las fiestas litúrgicas, la cuarta es la de los profetas y, finalmente, la serie de los patriarcas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Hasta finales del siglo XIV, la dimensión de la verja no impedía a los fíeles seguir el misterio litúrgico que tenía lugar en el santuario. Fue una preocupación didáctica la que llevó al desarrollo de la verja a fin de poner ante los ojos de los fieles la economía de la salvación y su marcha progresiva. Esta preocupación corre el riesgo de comprometer la participación activa de los fieles en la acción litúrgica. La tradición josefina, consagrada a la amplitud y riqueza de la decoración cultual, la ha aventajado con la más sobria espiritualidad de Nil Sorsky y ha repuesto entre clérigos y laicos la tensión entre la Iglesia y el mundo, con el peligro de acentuar demasiado la distinción entre el santuario y la nave. Actualmente se esboza la tendencia a reencontrar la simplicidad de antes, un despojamiento de las formas que permitiría al mismo tiempo al pueblo oír las oraciones eucarísticas y estar asociado más íntimamente al misterio mismo de la liturgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El iconostasio está recubierto de iconos deslumbrantes, con una composición en el centro llamada la &lt;em&gt;Déisis&lt;/em&gt;, que significa la súplica, la intercesión: muestra al Cristo-Obispo bendiciendo a los hombres, Juez y Doctor también. Sosteniendo el Evangelio, aparece como el único intérprete de su propia palabra, y es la figura de la Tradición. Es Él quien, por medio de todos los elementos de ésta, explícita sus palabras terrestres. Está rodeado por la Virgen y san Juan Bautista. Siguiéndolos y pareciendo salir de ellos como de sus arquetipos (la &lt;em&gt;Theotókos&lt;/em&gt;, arquetipo de lo femenino, san Juan arquetipo de lo masculino), aparecen los apóstoles y los santos, introducidos por los ángeles. Es la Iglesia orante, la “locura de la caridad”, la que intercede por los que son juzgados. La Palabra juzga, pero la Sabiduría suprema del Cristo-Obispo confronta la justicia y la misericordia y anticipa el segundo significado del mismo icono: las Bodas del Cordero. La &lt;em&gt;Theotókos&lt;/em&gt;, la Esposa, símbolo de la Iglesia, y Juan, el amigo del Esposo, nos invitan a todos a la alegría perfecta del Reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La &lt;em&gt;Déisis&lt;/em&gt; da sentido a todo el iconostasio. Destello de los testigos, el iconostasio ofrece sus manos suplicantes, la Iglesia ruega por la Iglesia, la &lt;em&gt;Theotókos&lt;/em&gt; lleva el mundo en su oración y lo cubre con su protección maternal. Lo que parecía muro de separación se revela más profundamente como elemento de unión: Cristo total constituido por sus santos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Este muro transparente, muro de intercesión, recibe y amplifica la oración del corazón: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros pecadores y cúbrenos con tu gracia”. También sufre la violencia de los santos que se apoderan del Reino, y bajo su presión, después de Cristo, la puerta real se abre de par en par a la visión del cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Los comentarios litúrgicos explican de manera muy natural el simbolismo inmediato de la puerta, imagen de Cristo “por quien veréis el cielo abierto” (&lt;em&gt;Jn&lt;/em&gt; 1, 51). La veneración que implica este simbolismo no permite más que a los miembros del clero franquear esta puerta y solamente tras haberse puesto sus vestiduras litúrgicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El simbolismo del santuario va más lejos. El Cristo-Puerta introduce dentro de su ser, la puerta real da sobre el altar, lugar alto del &lt;em&gt;Opus Dei&lt;/em&gt; y centro alrededor del cual se despliega la acción sagrada del culto: “es el cielo, donde se mueve el Dios trino, en la tierra” &lt;strong&gt;(10)&lt;/strong&gt;. De acuerdo con la tradición litúrgica, la imagen paulina de “cabeza” Nicolás Cabasilas la sustituye por el “corazón triunfante y desbordante”, fuente inagotable de los tesoros del &lt;em&gt;Agapè&lt;/em&gt;. El tabernáculo del banquete mesiánico se articula con el tema bíblico de las bodas místicas. El “Hombre de dolor” aparece como “Hombre de deseo”, el eterno Imán, el divino Filántropo. El Altar, ungido con el “aceite de júbilo”, “irradia la perfecta alegría del amor” sin igual aquí abajo. Sólo Cristo es el Imán que imanta el amor y se introduce en nosotros para que podamos revivir en Él. Cabasilas formula aquí la evidencia simple y límpida: “El alma humana tiene sed de infinito. El ojo ha sido creado para la luz, el oído para los sonidos, todo objeto para su fin, y el deseo del alma para lanzarse hacia Cristo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Orígenes &lt;strong&gt;(11)&lt;/strong&gt;, en su tercera homilía sobre Jeremías, atribuye a Jesús el &lt;em&gt;agraphon&lt;/em&gt;: “Quien está cerca de mí está cerca del fuego”. ¿No es esta palabra una hermosa ilustración de esa interiorización mistagógica de la “Puerta” que se abre al corazón de Dios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El Padre Sergio Bulgakov ha evocado lo inefable de esta travesía del Cristo-Fuego en el momento de su ordenación. “Toda la consagración fue fulgurante. Lo más conmovedor fue el primer paso por la puerta real, dirigiéndome hacia el altar. Literalmente atravesaba el muro del fuego ardiente, iluminador, renovador. Había entrado en otro eón, había entrado en el Reino...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;La subida gradual&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;El sentido supremo del templo no permite penetrar en él directamente, por riesgo a introducir algún elemento heterogéneo del mundo profano; como lo subraya el canto litúrgico llamado &lt;em&gt;Cherúbikon&lt;/em&gt;, en el umbral del templo “depositamos toda solicitud mundana”. La penetración es una iniciación gradual orientada por la disposición topográfica misma. En otro tiempo, el templo estaba rodeado por un muro circular donde se vuelve a encontrar el símbolo de eternidad y de protección, la delimitación simbólica de las esferas y de los espacios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En los conventos vemos adosados al templo un cementerio y una hospedería, mostrando así la unidad de los muertos y de los vivos juntos en un mismo espacio sagrado. Entrando por el portal, ya nos encontramos de pronto con lo “otro”, sentido inmediatamente como la verdadera patria. Atravesamos el atrio o el patio y pasamos junto al campanario. Este reproduce el esquema del templo, con su forma a menudo piramidal coronada por una cúpula. El ritual de la bendición de las campanas las incorpora a la acción sagrada; en sus sonidos, casi vivos, es la misma materia la que canta la liturgia. Es también un exorcismo que purifica el ambiente del elemento demoníaco, su voz resonante anuncia las horas de oración. Los monjes del Monte Athos llaman a la campana de madera que los despierta para el oficio nocturno “Adán”, recuerdo de aquel que ha sido buscado por Dios y a quien Él busca en cada uno de nosotros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la puerta de entrada se halla el baptisterio; la fuente captada se torna fuente de agua viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Se sube lentamente las gradas del atrio, lo cual subraya el movimiento de ascensión que introduce en el pórtico exterior y más tarde en el interior, en otro tiempo lugar donde permanecían los penitentes, lugar donde se llevaban a cabo los oficios fúnebres y también refectorio para los monjes. Solamente preparado por esta iniciación mesurada, de un tacto admirable, es como se puede entrar en el templo propiamente dicho. Aquí, la perspectiva que se abre reasume y termina la ascensión: es el camino que conduce a la cumbre de la Montaña Santa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el lado oriental hay un estrado algo elevado, &lt;em&gt;solea&lt;/em&gt;, cuya parte central se llama &lt;em&gt;ambon&lt;/em&gt;, de &lt;strong&gt;anabaíno&lt;/strong&gt;, subir, escalar; es la cámara alta, el lugar de la comunión eucarística: “Elevemos nuestros corazones y encontrémonos en la Cámara Alta”, canta la Iglesia. El &lt;em&gt;Sursum corda&lt;/em&gt; invita a elevar el ser entero hacia lo celeste. El introito siríaco dice: “Trinidad Santa, recibe de mis manos este sacrificio que te ofrezco sobre el altar celeste del Verbo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La puerta real da directamente al Centro cósmico, la “Plaza alta”, la Montaña santa. La cruz siempre desnuda, detrás del altar, muestra esta escala de Jacob de la que Dios se sirve para descender sobre la tierra y que toma la forma de la Cruz inscrita en la Trinidad y misteriosamente sugerida en el icono de Rublëv. Representa el Rostro de Dios vuelto hacia el mundo, símbolo de su amor indecible. Entre esta cruz y el altar se encuentra el candelabro de siete brazos &lt;strong&gt;(12)&lt;/strong&gt;; simboliza el poder de los dones del Espíritu Santo que sella al hombre, y la gracia de Pentecostés, que “consagra” el universo iluminado por la séptuple luz del sol naciente que es Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La cúpula coronada por la cruz destaca en lo alto como una lengua de fuego pentecostal, punto de orante participación en lo celeste. El cielo se acerca, llena las bóvedas, las ilumina y revela al &lt;em&gt;Pantocrátor&lt;/em&gt; rodeado de los ángeles de la Presencia. Las cuatro columnas de apoyo llevan los cuatro evangelistas &lt;strong&gt;(13)&lt;/strong&gt;, la Palabra. El icono llamado “los justos en la Mano de Dios” los muestra lanzándose hacia la mano abierta del Rey para formar allí el “&lt;em&gt;sobor&lt;/em&gt; sagrado” donde “toda criatura y toda respiración alaban al Señor”. Las plantas trepan por las columnas y se abren en floración paradisíaca, los animales se mueven tranquilos por la base. Con un movimiento poderoso, la Mano del &lt;em&gt;Pantocrátor&lt;/em&gt; ordena el conjunto y lo remite hacia el corazón litúrgico: el icono de la “Cena del Seño”, que resplandece encima de las puertas reales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La cruz situada en la pared del iconostasio indica el Oriente, de donde vendrá el Cristo de Gloria para ocupar el &lt;em&gt;Hétimasia&lt;/em&gt;, el trono del Rey representado sobre el altar &lt;strong&gt;(14)&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En el fondo del ábside destaca la &lt;em&gt;Theotókos&lt;/em&gt; Orante o “Muro indestructible”; “&lt;em&gt;Hodiguitria&lt;/em&gt;”, la que muestra el camino, guía y reúne a todos los fieles en sinaxis eucarística y cubre el mundo con su “velo de protección”: “Madre de la Vida, tú has puesto en el mundo el gozo y la alegría que seca las lágrimas del pecado”, “Tú haces gozar a toda criatura”. Estos son el gozo y la paz celestes que reflejan los iconos. Los de la Puerta Real -los cuatro evangelistas y la Anunciación- presentan un verdadero festín para los ojos. Aquí la mística solar, a través del oro y el resplandor de los colores del arco iris, nos alcanza, se hace casi sonora y lo inunda todo de calor y de luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Así es como en toda iglesia, incluso fuera de los oficios, se siente muy fuertemente la vida incesante, pues todo está a la espera de los santos misterios. Tensa hacia el Reino, esta espera se ilumina de presencias. Este es el misterio litúrgico del icono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt; P.G. 46,737 D.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;(8)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Hier. eccles&lt;/em&gt;. IV, 12.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;... &lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(9)&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;La vida en Jesucristo&lt;/em&gt;, p. 147.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;(10)&lt;/strong&gt; SAN GERMAN, P.G.98, 384.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(11)&lt;/strong&gt; Dídimo también en su comentario al Salmo 88.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(12)&lt;/strong&gt; Se remonta al modelo celeste visto por Moisés, &lt;em&gt;Núm&lt;/em&gt; 8, 4; &lt;em&gt;Apoc&lt;/em&gt; 2, 1. Cf. también el Cordero de los siete ojos y los “siete Espíritus de Dios” -los “siete Ángeles de la Paz”-, &lt;em&gt;Apoc&lt;/em&gt;. 5, 6; 4, 5. La reanimación del fuego en el ritual pascual se refiere a la “columna de fuego” y anuncia la Resurrección de Cristo; este simbolismo concuerda difícilmente con la claridad eléctrica de los templos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(13)&lt;/strong&gt; Son los cuatro “pilares cósmicos”, los soportes terrestres de la Revelación. Su simbolismo se refiere al Tetramorfo, a los cuatros seres misteriosos que rodean en los iconos al Cristo de gloria y que son los símbolos de los cuatro evangelios: el Águila, el toro, el león y el hombre, transposición plástica de la visión de &lt;em&gt;Ezequiel&lt;/em&gt; (1, 5-14) y del &lt;em&gt;Apocalipsis &lt;/em&gt;(4, 6-8). Es la representación ideal de toda la creación viva. La tradición judía hace que a cada uno de los seres corresponda una de las cuatro letras del Nombre divino. Un targum del Pseudo-Jonathan liga los doce signos del Zodíaco a las doce tribus de Israel y los agrupa en tres bajo este mismo emblema del Tetramorfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(14)&lt;/strong&gt; En Torcello, el fresco del Juicio muestra a Cristo rodeado de ángeles y de santos que descienden del cielo hacia el trono real. Simboliza la espera escatológica de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Pavel Evdokimov, &lt;em&gt;El arte del icono&lt;/em&gt;, Publicaciones Claretianas, Madrid, 1991, págs. 152-163.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-2832871119055659334?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/2832871119055659334/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=2832871119055659334' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/2832871119055659334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/2832871119055659334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2008/07/el-espacio-sagrado-pavel-evdokimov.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4696187722350997850.post-8537000471179012485</id><published>2008-07-05T23:57:00.016-03:00</published><updated>2008-07-06T00:43:25.052-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El Beato Klyment Sheptyts’ky&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acerca de la oración en los orígenes de los monasterios de Typikon &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(1)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Estudita &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hieromonje Sevastian&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(&lt;em&gt;Dmitruj&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la historia de la Iglesia el monacato ha jugado un rol excepcionalmente importante. Él en verdad es el “alma de la Iglesia”, fiel espejo del crecimiento y decadencia de su vida espiritual. Los monasterios en todos los tiempos fueron reservorios de fe, progreso y cultura. En la Iglesia Oriental los mismos monasterios protegieron toda la riqueza de su tradición espiritual, el invalorable tesoro de las enseñanzas de los Padres Orientales. El Monaquismo, siendo en lo sucesivo a través de todas sus expresiones y formas un fenómeno puramente eclesiástico, en el Oriente nunca fue equivalente a un estado exclusivo de algunos, sino que siempre fue entendido como la imagen ejemplar del cristiano. “La luz para los monjes son los ángeles, y la luz para todo el pueblo es la vida monástica; que en ella los monjes se esfuercen en ser accesibles con todos y no desilusionar a ninguno”. (Sta. Escala 26, 31)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;La vida monástica en el Oriente es la vida del Evangelio. Esta no se limita al cumplimiento de los tres votos, castidad, pobreza y obediencia, es la vida de la ciencia de Cristo cada día, en todas partes y siempre, en cada situación: es el incesante cumplimiento de los mandamientos del Amor. El monje oriental es un hombre que vive en el arrepentimiento. Con sus combates, lágrimas, compunción sincera, y con la oración pura por todo el mundo, los monjes adquieren la gracia de Dios, ruegan por el perdón de los pecados. Junto a la Meta Evangélica del ascetismo, como la ha realizado y cultivado la Iglesia Oriental, está la divinización del hombre, su unión con Dios en el Amor. Con su incesante combate interior, con atentísimo cuidado de su estado espiritual, profundizando en sí mismo, con su renuncia de sí, el monje, por medio de la recepción de la gracia de Dios, se vuelve él mismo lleno de la semejanza de Dios. Por eso los monjes son celebrados como “Prepodóbnii”, es decir “Muy Semejantes” a Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En Ucrania el monaquismo llegó junto con el cristianismo. San Antonio Pechersky &lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; regresó del Athos, para implantar la lucha monástica en la tierra natal, San Teodosio Pechersky dio comienzo en Kiev a un monasterio cenobita, que vivía según la Regla Estudita (s. XI).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Hasta el s. XIII, la Regla Estudita fue prácticamente la única (tanto para los monasterios masculinos como para los femeninos) en nuestras tierras. En nuestra Iglesia, como heredera de la tradición oriental, el monaquismo siempre fue tenido en gran respeto. Los príncipes ucranios, reyes, hetmanes &lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt; no solamente sostenían numerosos monasterios, sino también ellos mismos frecuentemente finalizaban su vida como humildes monjes. Y sus madres, viudas, hijas, hermanas en los monasterios femeninos rogaban por la feliz suerte de la Patria. En los monasterios, ante el rostro de Aquel que todo lo ve, oraban y luchaban espiritualmente juntos el príncipe y el campesino, la noble y la sierva ... cuando los monjes oraban de corazón, esperando solamente en Dios, había abundancia de bien, no sólo en la Iglesia, sino también en el reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Cuando entre los hermanos comenzaban las discordias o a desatenderse el combate monástico o a buscarse una mayor abundancia, como resultado, los extranjeros saqueaban los monasterios, devastaban la tierra ucrania ... al querer destruir Iglesia de Cristo, su enemigo desde tiempos inmemoriales, ante todo se esforzaba por destruir los monasterios, desanimar a combatientes de Dios. Así fue en los tiempos más remotos, y es así también en nuestros días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Testimoniando la importancia de la conservación del monaquismo genuino en la Iglesia, los jerarcas ucranios, antes de la firma de la unión de Berest &lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt; en 1596 con el Papa Clemente VIII expresaron su determinación sobre la &lt;strong&gt;plena &lt;/strong&gt;conservación de las formas más antiguas del monacato. En los 19 artículos de este acuerdo, leemos: “entre nosotros existe sólo una Regla monástica, con la que se benefician también los obispos, mas no poseemos congregaciones”. A pesar de esto, a comienzos del S. XVII el Metropolita Ruts’ky, llevó adelante tal reforma del monacato. Tiempo más adelante con seguridad, para que dicho orden se volviese a “la Pura Tradición Oriental”, Ruts’ky, educado en las escuelas latinas, introdujo en la vida monástica ciertos elementos occidentales, los que ciertamente no pudo discernir como tales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;En la Iglesia Ucrania, que persistía en unión con Roma, comenzó a eclipsarse y abandonarse la Tradición Oriental. La Iglesia perdió su identidad. Este peligro lo advirtió el Siervo de Dios Metropolita Andrey Sheptyts’ky, el cual a finales del siglo XIX reinició en la Iglesia Greco-Católica Ucrania (UGKTs) el antiguo monacato estudita, comprometidos con los monjes para investigar, para implantar y con dedicación atenerse a las antiguas tradiciones y costumbres orientales de la vida monástica. Los hermanos Sheptyts’ky, Andrey y Klyment, estudiaron las costumbres monásticas y elaboraron el Typikon (Regla) para los monasterios estuditas, en el que tenían comprometidos a los monjes de estos monasterios. Después de la Primera Guerra Mundial el Metropolita Andrey dio residencia en Univ a los monjes de Typikon Estudita. Así surgió la Lavra &lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; de la Santa Dormición de Univ y comenzó el impetuoso desarrollo de los monasterios estuditas en nuestra Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Un poco de historia ... el monasterio de la Santa Dormición en Univ fue fundado por el príncipe lituano Teodor Liubartovich cerca del año 1360. En el 1401, el Rey polaco Jaguellon por una carta ratificó la propiedad del monasterio de Univ. A partir de 1416 se conservó en la iglesia del monasterio el cuerpo de Alejandro, miliciano de Andrey Ivánovich, príncipe de Kiev. En 1539, el Rey Segismundo transfirió al monasterio de Univ de la dependencia del Metropolita de Kiev a la dependencia del obispo de Tuchaps’ky. En 1597, el obispo Gedeon Balaban por la fuerza ocupó el monasterio y lo entregó a la regencia a su ahijado Jonás, y después de un tiempo obtuvo también para él la dignidad de archimandrita. Desde 1574 descansó en la iglesia del monasterio Vanko Lahodovs’ky, protector de dicho claustro. A principios del S. XVII el obispo Gedeón y el Archimandrita Isaías invitaron a Univ a Job Skyts’ky (+1651), fundador del skit &lt;strong&gt;(7) &lt;/strong&gt;de Maniavs’ka, donde dicho religioso ordenó la vida monástica cenobítica según las costumbres de la Santa Montaña de Athos, donde también las practicó Job. Atanasio Sheptyts’ky fue archimandrita de Univ, después del cual lo fue Ambrosio Turians’ky, y a continuación, Onofre Bratkovs’ky, que ingresó como monje en 1742. Tras su muerte en 1790 el monasterio de Univ fue suprimido &lt;strong&gt;(8)&lt;/strong&gt;, y las instalaciones cedidas a la Metropolía &lt;strong&gt;(9)&lt;/strong&gt; de L’viv.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;Pero la Providencia Divina fue favorable, puesto que en los años ’20 del siglo XX, renació la vida monástica entre los antiguos y piadosos muros de ese monasterio. La Sede Apostólica, a la que el Metropolita Andrey Sheptyts’ky había ya presentado sus planes de renovación del monacato oriental en la UGKTs, se interesó en dicha iniciativa. En una misiva de la Sagrada Congregación para las Iglesias Orientales dirigida al Metropolita Andrey (abril de 1923) leemos: “&lt;strong&gt;La Sagrada Congregación plenamente apoya esta iniciativa de Vuestra Excelencia, para que las nuevas instituciones que regresan reciban en todo su carácter oriental. Sean evitadas las que introducidas en sus normas, fueron tomadas de institutos similares latinos, o en lo que ellos hace relación a los votos privados, o en la disciplina y organización interna de la vida comunitaria, o lo que respecta a la dependencia de distintas Lavras de la potestad del obispo. Tal es la voluntad de la Sagrada Congregación, para que los monjes estuditas, en lo que respecta al cumplimiento del coro, como también cumplimiento del Oficio Divino, conserven con plena pureza el rito bizantino, eliminen toda modificación y novedad, introducidos en el rito ucranio, no exceptuando tampoco estas modificaciones, las que en cualquiera de las maneras sean confirmadas por el Sínodo&lt;/strong&gt;”. El Metropolita envió a Univ en noviembre de 1923, la traducción de esta misiva a la lengua ucrania, entregada en su carta pastoral. Los monjes de la Lavra de Univ comprometidos en esta búsqueda, investigaron e introdujeron las antiguas costumbres monásticas, reguladas por el Typikon litúrgico estudita. En 1936, los hermanos Sheptyts’ky &lt;strong&gt;(10)&lt;/strong&gt; concluyeron el trabajo conjunto de varias décadas, el Gran Typikon Estudita. En él fueron sintetizadas las antiguas reglas y costumbres monásticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Aclaraciones del traductor&lt;/em&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; En eslavo, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ustav&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, es el equivalente oriental de las Reglas Occidentales. Sin embargo esta palabra tiene mayor amplitud, y existen distintos Typikos (Gr. Typika) para cada aspecto de la Iglesia. El usual para toda la Iglesia Bizantina, ya sea Católica u Ortodoxa, es el Typikon de San Sabas de Jerusalén y describe los usos litúrgicos y disciplinarios de todas las celebraciones litúrgicas, abarcando todos los aspectos de la vida cristiana. El Typikon de San Teodoro Estudita, es el más extendido entre todos los monjes bizantinos que practican la vida en común o cenobitismo, y es un equivalente a la Regla de San Benito en occidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; San Teodoro fue Higúmeno del monasterio de Studios en Constantinopla en el s. IX. Dotado de un espíritu iluminado y una mente exquisita, fue famoso por su defensa de la verdadera veneración de las imágenes en la Iglesia, fue un campeón de la vida monástica y compilador de los Typikos monásticos de su época y de la antigüedad, consignados en su Regla. Desde su fallecimiento, los usos de su monasterio se hicieron la forma común de cenobitismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt; Pechersky, es decir, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;de la gruta o cava&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, fue la denominación de muchos santos, comenzando por estos santos fundadores. El primero comenzó, en su regreso a la Rus’ de Kiev, a vivir como ermitaño, atrayendo una docena de discípulos que lo seguían en su severa y santificada vida, el segundo, siendo el tercer Higúmeno de dicho convento excavado en las colinas que rodeaban la ciudad de Kiev, lo transformó en un cenobio, un monasterio de vida comunitaria, según el Typikon de San Teodoro Estudita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt; Hetman, conductor de los cosacos, tribus cristianas que vivieron en estado montaraz en las estepas de la Ucrania Oriental de hoy día. Fueron grandes protectores de las fronteras en tiempos de guerra, y de ellos surgieron importantes caudillos de la historia ucrania, como Iván Mazepa o Bohdán Jmelnyts’ky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(5)&lt;/strong&gt; Ciudad de la actual Bielorrusia, entonces bajo soberanía polaca, en la que se firmó el acta de Re-Unión con la Sede de Roma después del Cisma de 1056.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt; Lavra, es una palabra adoptada en el idioma griego, pero que proviene del latín. Se la ha utilizado para designar plaza o ciudadela. En Medio Oriente ha designado una forma de vida monástica intermedia entre la vida totalmente en común dentro de un solo edificio y la de los ermitaños que vivían dispersos, es decir un régimen semi-eremítico. En este caso, en la tradición eslava, designa a unos pocos monasterios de gran importancia espiritual, histórica y edilicia, un gran cenobio, a manera de casa central o de referencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(7)&lt;/strong&gt; Skit, o skita es una palabra de uso monástico para designar a un pequeño monasterio de 2 ó 3 monjes, que en general practican la Regla de San Hilarión. El desierto de Scete en Egipto, morada de millares de ermitaños, (en griego &lt;em&gt;skiti&lt;/em&gt;) dio origen a dicha expresión, de modo comparable a la expresión “Tebaida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(8)&lt;/strong&gt; En aquellos tiempos (1790) Galitzia estaba bajo soberanía austro-húngara, y el emperador José (llamado por sus adversarios el “emperador sacristán”), regulaba la vida de la Iglesia a su parecer. Ese año muchas casas religiosas debieron cerrar sus puertas en el Imperio, ya sea por su escaso personal o porque sus finalidades contrastaban con las tendencias iluministas de la época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(9)&lt;/strong&gt; En la tradición eslava, la Metropolía era la forma de organización eclesiástica más elevada, por encima de los arzobispados y obispados, con excepción de la institución del patriarcado. En la práctica el Metropolita era el jefe espiritual del pueblo. El traslado del rango de Metropolía de Kiev a Moscú, aunque después se designó uno para Kiev, y la posterior elevación a rango patriarcal de la sede de Moscú, demuestra que aquellos consideraban que ese “primado” eslavo oriental había sido trasladado ya la primera vez. Buena parte de las disensiones entre los obispos rusos y ucranios a partir del s. XVII fue, en efecto, la absorción de la Metropolía independiente de Ucrania bajo la expansión rusa en dicho territorio, además de la supresión violenta de la Unión con Roma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;(10)&lt;/strong&gt; Andrey Sheptyts’ky (en el mundo Conde Roman Szeptycki 1865-1944) y su hermano Klymentiy (Conde Kazymyrz Szeptycki 1869-1951) eran nobles polacos descendientes de una antiquísima (S. XII) y destacada familia de nobles y eclesiásticos ucranios. Emparentados con lo más destacado y culto de la sociedad polaca, siguieron el llamado de Dios en la consagración sacerdotal, monástica y de servicio al pueblo ucranio. El primero como Metropolita greco-católico de L’viv (L’wów, L’vov, Lemberg), fue el padre de su Iglesia en tiempos modernos: santo hacedor, propulsor de la tradición bizantina en todos los aspectos de la vida ucrania, encendió y encausó las ansias del pueblo hacia el Cielo y hacia la libertad. Defensor y promotor de los débiles y pobres, su solicitud y caridad para con los judíos, que lo amaban como a un padre, es memorable. Si bien su obra sufrió menoscabo por los celos del clero polaco, la prensa capciosa, la guerra y el comunismo, fue un indudable confesor y mártir “de a gotas” a lo largo de toda su vida. Una de sus “obras maestras” sin duda es la fundación de monasterios, los estuditas, que viven según las costumbres propias de Oriente y son hoy un poderoso puente de diálogo y comprensión con los ortodoxos. El segundo, Beato Klyment, fue un gran seguidor y cumplimentor de la obra de Andrey, en especial en lo que hace a la Orden Estudita. Su paciencia, laboriosidad, oración, caridad e inteligencia fueron pródigas con todos. Siempre fiel a la fe y la verdad por la Iglesia, falleció en una cárcel soviética en Moscú. Fue Beatificado en 2001 por S. S. J. Pablo II. Recibió un reconocimiento post mortem por el rescate, ocultamiento y salvataje de cientos de niños judíos, de modo heroico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tomado de&lt;/em&gt;: Hieromonje Sevastian (Dmitruj), “&lt;em&gt;Blazhénnyy Klyméntiy Sheptýts’kyy pro molýtvu u vidrodzhényj monastyriáj Studíys’koho ustávu&lt;/em&gt;”, págs. 8-10. L’viv. Lavra de San Juan. Ediciones “Svichado”, 2002. Traducción del idioma ucranio de Hieromonje Diego [Flamini]. Fraternidad Monástica de la Transfiguración (Argentina). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4696187722350997850-8537000471179012485?l=oriente-cristiano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/feeds/8537000471179012485/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4696187722350997850&amp;postID=8537000471179012485' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/8537000471179012485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4696187722350997850/posts/default/8537000471179012485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oriente-cristiano.blogspot.com/2008/07/el-beato-klyment-sheptytsky-acerca-de.html' title=''/><author><name>Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15514616983406017728</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='1
